Empezamos un nuevo capítulo en el país de las maravillas y pasaron varias semanas desde la inauguración del emprendimiento de los hermanos dicigoticos, las ventas de hamburguesas fueron muy bajas, con pocos clientes fieles y recurrentes al local. Pero aún así los hermanos Daren y Dilon no se darían por vencidos....¡Ahh! Bueno, talvez este equivocado.
Mientras Sofía y honi limpian la cocina y la barra. Daren y Dilon observan la calle a través de la puerta de cristal, del local murmurando entre ellos.
—Tal vez fue mala idea dejar el trabajo..., hermano. —murmuro Daren. —que es lo que estamos haciendo mal ya estamos más de dos meses y nuestras ventas están pésimas, a este paso terminaremos fracasando.
—Tenemos que seguir no podemos darnos por vencido respondió, Dilon. cruzado de manos con la mirada al frente, pensativo y mirando la calle viendo la gente pasar.
—Aunque el viejo nos pagaba a destiempo y a veces nos devia sueldo, al menos teniamos para comprar nuestros gustos ahora sólo estamos con deudas, ay que pagar el alquiler del local, hay que pagar a los operarios, los servicios de luz, agua etc.... hermano así vamos a entrar a la quiebra —Exclamó daren preocupado.
—ya te dije hermano, haremos publicidad de nuestro emprendimiento, iremos a la fiesta del carnaval y haremos tanta públicidad, que nos conocerá el pais entero, y la gente vendrá como. abejas a la miel a consumir nuestros productos ya lo verás, aún no pierdas las esperanzas, eso es lo último que se pierde —Recalcó Dilon con una sonrisa en su rostro dando palmadas en la espalda a su hermano angustiado.
—Espero tengas razón Dilon, espero lo tengas. —dijo Daren. por que a este paso lo unico que ganaremos serán deudas. Dieron media vuelta hacia la cocina para ayudar a las chicas en los deberes del local.
De repente se escucho el sonido de la campanilla al abrir la puerta de "Uff fast food Burger". como un pequeño eco en el silencio habitual y común del local.
Era Don Ramiro, cliente recurrente del local abrió lentamente la puerta de vidrio y entró al restaurante se sentó a una mesa. El aroma a comida casera le recibió como un viejo amigo.
—"Buenas tardes, don Ramiro," —saludó con una sonrisa Dilon, que ya conocía a los clientes habituales. —"¿Lo de siempre?". Preguntó.
—Buenas tardes chicos como han Estado —Saludo Don Ramiro, acomodandose en su mesa de siempre, la que daba a la ventana y permitía ver pasar la vida. —hoy....no sé qué pediré. Vengo un poco... desanimado.
Dilon se acercó con la libreta en mano, pero su expresión cambió al notar la melancolía en la voz y la mirada que tenía el señor. —"Uy, ¿qué le pasa, don Ramiro? ¿Ha habido algún problema?".
Don Ramiro suspiró, un suspiro que parecía llevar el peso de los años. —"Es la dichosa pensión, Dilon. Me robaron todo me quede en la calle ahora sólo tengo 'problemas Familiares'. y ¡Problemas económicos! Llevo toda mi vida trabajando y "ahora me dice mi esposa que me vaya de la casa, por no traer dinero al hogar, que se cansó de mi." Se llevó la mano a la frente. " —Y yo que contaba con eso para pagar el banco."
Dilon escuchaba con atención, con una mezcla de empatía y frustración. —"¡Qué barbaridad, don Ramiro! No es justo. Usted se ha ganado cada céntimo con su esfuerzo."
—"Eso parece que a ellos se les olvida," —dijo don Ramiro, con un deje de amargura. —"Y lo peor es que no sabes a quién reclamar. ... te sientes impotente, ¿sabes?" Miró a Dilon buscando un poco de consuelo. "Uno ya no es joven para andar peleando con nadie."
Dilon se apoyó un momento en la mesa. —"Entiendo perfectamente cómo se siente, don Ramiro. Es una situación muy frustrante. De verdad. —yo igual estoy tratando de levantar el negocio y las ventas, pero no se rinda don Ramiro verá que muy pronto lo supera y saldrá adelante como siempre
—Mire, hoy la hamburguesa del día es una deliciosa "megauff" con carne de pollo,cerdo y res, ensalada de repollo, cebolla, tomate con full mayonesa y llajua más su fresco de quisa al hielo. que le parece.
—Jejeje....ustedes siempre me sacan una sonrisa —expresó don Ramiro mirando al muchacho. —por eso me gusta venir aquí.
—Exquisito, espero que con la comida se me quite la pena.
—pero sabe Le invito, para que se anime un poco. Y si quiere charlar un rato más, aquí me tiene." Exclamó Dilon.
Una pequeña sonrisa se dibujó en el rostro de don Ramiro.
—"Ay, Dilon, eres un sol. Bueno, pues tráeme esa deliciosa hamburguesa megauff, que algo me quitará el disgusto."
Mientras Dilon se retiraba a la cocina, don Ramiro se quedó mirando por la ventana, pero esta vez, la mirada era un poco menos sombría. A veces, un buen plato de comida y una conversación sincera podían ser un pequeño bálsamo para los grandes problemas.
de repente se asomaron por la ventana y frente a don Ramiro, dos pequeños ratones, los inquilinos del local. don Ramiro al ver a los roedores se asustó y de inmediato los auyento con las manos. una palmada le llegó a uno de los pequeños ratones. saltando de un lado para el otro asustados cayendo al suelo del local a los pies de Don Ramiro. Don Ramiro trató de pisarlos pero fueron más rápidos y salieron hacia afuera, hacia el local de Api.
en su paso dejaron una pequeña barra de metal en los zapatos de Don Ramiro.
don Ramiro al ver salir a los pequeños ratones hacia afuera, también vio algo en el suelo —pero que es esto, no me di cuenta que esto estaba aquí. levantó una pequeña barra de metal muy brillosa, en su centro tenía una pequeña ventana cristalina.
—que hermosa joya pensó él, esto debe costar mucho dinero, "haber que puedo conseguir de esto". —expresó, curioso acercando el pequeño objeto hacia uno de sus ojos y miro a través de ella. A través de aquel diminuto cristal, no había paredes ni límites: se extendían inmensas galaxias de colores brillantes, nebulosas que parecían nubes de fuego y planetas gigantescos que giraban en silencio. Era el universo entero, vivo y hermoso, cabiendo en la palma de su mano.