El sol empezaba a ocultarse detrás de los cerros de la ciudad de las maravillas Daren y honi ya se estaban dando por vencidos de la pérdida de chispas, habían preguntado a todos pero nadie habia visto: la pequeña mascota blanca, de pelaje suave como algodón que había desaparecido horas atras.
—El sol ya empieza a ocultarse —Expresó honi entre ojos llorosos mientras observa el ocaso del atardecer.
—todo fue mi culpa nunca debí traer a chipas al local, aún es un pequeño donde se habrá metido. decía pensando lo peor.
—Aun no perdamos las esperanzas —recalcó daren. Mirando con pena a honi y Pasando un pañuelo blanco para que limpie sus lágrimas.
—sigamos buscando...
Ambos preocupados, y aún en la calle. Recorrieron, tocando y pregutando puerta por puerta a sus vecinos y a todo el que vieran pasar por ahi, también llamaban con suavidad pensaban que talves chispas llegará a asomar su pequeña cabecita de alguno de los techos o algun árbol cercano.
—¡Chispas! ¡Ven, pequeño! —gritaba honi, mientras revisaba los techos de las casas, los árboles cercanos y debajo de los autos estacionados.
Uno de los vecinos, doña Rosa se encontraba regando sus flores de la acera:
—Disculpe, ¿ha visto pasar un gato blanco pequeño? Se nos perdió hace unas horas —preguntó Daren.
—No, hijo, por aquí no ha pasado nada —respondió la mujer con amabilidad—. Pero revisen más abajo, a veces se meten en los patios.
Continuaron caminando y se encontraron con don Pedro, que barría la vereda:
—¿Ha visto usted un gatito blanco? Es muy juguetón y tiene una manchita gris en una oreja —explicó honi con voz temblorosa.
—Lo siento, señorita. No he visto nada parecido hoy —respondió el vecino—. Espero que aparezca pronto. Pero si la veo te avisare de inmediato ya...
Honi asintió la cabeza...
Mientras tanto, a poca distancia, el verdadero escenario era muy distinto. El pequeño gato que se habia asomado a la ventana entreabierta, atraído por un aroma dulce e irresistible. Se encontraba en la cocina de doña Margarita. Que hace un par de horas, la señora mayor había capturado al pequeñin.
Allí, sobre la mesa, reposaban deliciosas tartas de manzana recién horneadas. Sin dudarlo, chispas devoraba una tras otra con agilidad, sentado cómodamente, disfrutando generoso, ronroneante y satisfecho.
—wuooo por lo que veo eres un barril sin fondo pequeñin, es la primera vez que veo algo así, te has comido casi todas mis tartas—Expresó dulcemente y con asombro la señora mayor. Mientras observa juguetear a su nieta con el pequeño glotón.
—Abuelita, podemos adoptar este gatito —preguntó la pequeña niña mientras acaricia el pelaje suave de algodón del pequeño gato.
—Jejejee no creo mi niña hermosa este pequeñin no es nuestro y sabrá Dios de donde habrá llegado. —Respondió suavemente la anciana.
—Aún hay que esperar si tiene dueño, pueden estar buscando, desesperados en este momento, tarde o temprano puede que lleguen preguntando por el. —Dijo doña Margarita. mirando a su pequeña nieta.
—depaso tus papás ya llegarán a recogerte después de una semana de vacaciones aqui. así que atenta a la puerta. Ya...
—"Oooo....". —expresó la niña con tristeza yo la quiero para mí, le pondré un nombre....
—¿Pero qué hacias ahí y de donde llegaste pequeño ladrón? —dijo doña Margarita observando al gato satisfecho y rendido con la pancita llena hechado de espaldas sobre su Mesa.
»Vaya, cuanto más puedes devorar. Te me haces muy conocido, recordando donde lo había visto por última vez. Revisó su collar y descubrió que se llamaba chispas. Detrás del nombre tenia grabado unas iniciales que decían ¡Uff Fast Food!. ¡ahhhh!......—Murmuro comprendiendo al instante con un gesto de sorpresa.
La niña miraba y escuchaba con mucha atención, todo lo que su abuela decía.
—al parecer este gatito lo vi en un local de comida a unas cuadras de aqui. Entonces le pertenece a ellos. Mañana pasare con tigo al local dijo la ancianita. Acariciando al pequeño glotón.
Después de unos minutos, se escucho tocar la puerta.. "Toc, toc, toc"....
—Hijita ve a ver quién es en la puerta alguien está tocando.. —Dijo la ancianita, sentada desde la Sala mientras sacaba sus groches y sus madejas de lana.
—¡Si abuelita!....—respondió la niña, dejó de acariciar al pequeñin y salio corriendo para atender la Puerta.
Eran Daren y honi quien tocaban la puerta con la esperanza de encontrar a su mascota. Al abrir la niña salió y dijo lo siguiente
—hola buenas noches. Si a quien buscan....
—Hola, pequeña. Estamos buscando a nuestra mascota, desapareció hace hace un par de horas y no logramos dar con ella por ningún lado. Por si acaso la has visto o sabes algo, te lo agradeceríamos mucho —expresó Honi con tono amable, mientras acercaba su mano para mostrar en la pantalla de su celular una fotografía clara de Chispas, el gato de pelaje blanco y una pequeña mancha griss en la oreja.
La niña alzó la mirada y lo reconoció al instante; su rostro se tensó una fracción de segundo, pero recuperó la compostura rápidamente. Negó con la cabeza con firmeza y respondió con voz serena:
—No, lo siento… no he visto a ningún gato parecido por aquí. Y cerró la puerta.
La niña ingresó al interior de la vivienda, y la abuela, que se encontraba en la sala tejiendo un pequeño mantelito alzó la vista y preguntó con voz tranquila pero atenta:
—¿Quién era a la la puerta?.
Sin dudarlo ni un segundo, la menor respondió —no te preocupes abuelita sólo eran personas equivocadas, que se habían confundido de dirección. Y apenas terminó de pronunciar esas palabras, fue a donde el gatito que ya se encontraba dormido lo acaricio suavemente disimulando, movió la mano con rapidez y discreción, sacando el collar de cuero con una pequeña placa metálica que pertenecía a Chispas, lo cerró con fuerza entre sus dedos y lo guardó en lo más profundo de su bolsillo, procurando que la abuela no la viera ni notara su movimiento.