La mente y el cuerpo tienen historias diferentes. Ninguna es igual ni tiene el mismo desenlace; son tan diferentes que casi dan miedo. Pero ¿cuál es la verdadera historia? ¿Existe siquiera una o solo nos quedan fragmentos?
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"Por fin, la mudanza terminó."
"No te emociones demasiado todavía, todavía tenemos que deshacer las maletas", comentó Edward.
"Sí, tranquilo, sabes que siempre cumplo mis promesas. Deberías estar contento, viviremos juntos como queríamos de jóvenes."
Yo y Carlos fuimos juntos hasta la universidad. Yo soy abogado y Carlos ingeniero en ambiental; nos conocimos en la Universidad de Alberta, Canadá. Yo tengo 23 años y Carlos es solo dos años mayor. Algo que todos siempre nos han dicho a ambos. Es que somos polos opuestos.
Mientras Carlos salía a menudo con gente, Edward era más reservado, aunque esto era lo que principalmente lo que atraía a Carlos. A veces se cansaba de las conversaciones, el ruido, la música, y se refugiaba conmigo, quien siempre me decía sus ideas sobre proyectos de construcción o simplemente no hacía preguntas, solo le hacía compañía, y eso era un refugio para él.
“¿En serio, ya te vas a dormir? ¿Eres tan vago y quieres ser ingeniero?” pregunto Edward. La idea de mudarnos juntos surgió principalmente de Carlos, quien me prometió que estar con él no sería un desastre y que se comprometería más. Lo que yo no sabía era la historia que estaba a punto de desarrollarse, ya que ni siquiera Carlos sabía de ella.
“Tranquilo, mira, descansa un rato, ¿si? Hemos trabajado mucho, no tienes por qué estresarte tan fácilmente, ¿si?” —suspire y me tumbe en el colchón mientras Carlos estaba tumbado en el sofá, feliz de haberme convencido (lo cual no es fácil). —Solo por esta vez, ¿entendido?
"Alto y claro, señor"
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una novela de reflexion, una novela romántica, una novela tragica
Editado: 29.05.2026