-Ya te dije que no me subiré al carrusel. No me gustan esas subidas y bajadas, me marea.
-En serio, eres aburrido. No siempre tienes que adaptarte a una vida normal. Cuanto más te encierras en tu burbuja, más vulnerable serás a volver a salir de ella.
-¿Y a ti qué te importa? No es tu vida, es la mía, así que ocúpate de tus propios asuntos.
-Entonces elige: ¿una vida de comodidad o una vida donde podrás vencer lo que más tienes?
-Una vida donde viva por lo que ya tengo. No tengo por qué perderlo. -Carlos guardó silencio. -Entonces, lucha tú solo.
Me desperté sobresaltado, desorientado y confundido. Todo estaba borroso; nada parecía igual. Lo único que me resultaba familiar era Carlos, tumbado a mi lado con las manos en la barbilla, en el borde de la cama. Tenía una toalla en la frente y un cubo de agua debajo de la cama. Parecía tener fiebre. «Sigue aquí», dije en voz baja, casi inconscientemente.
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una novela de reflexion, una novela romántica, una novela tragica
Editado: 29.05.2026