Ultima Promesa

Capitulo 15: recuerdos de una vida diferente

Las clases terminaron finalmente.

El sonido de la campana recorrió todo el edificio como una liberación, y poco a poco, las aulas se fueron vaciando. El ruido de conversaciones, risas, pasos apresurados y el murmullo de cientos de voces llenaron los pasillos y escaleras, convirtiendo el ambiente en una mezcla alegre y cansada de fin de jornada. Grupos de estudiantes se despedían en las puertas, hacían planes para el fin de semana o comentaban anécdotas del día con energía renovada.

Entre toda esa marea de gente, caminaban Lilia, Kaede, Miyu y Ren.

O mejor dicho... caminaban tres estudiantes agotados y una persona que parecía exactamente igual que cuando había cruzado la puerta de la escuela por la mañana.

Miyu arrastraba los pies, con la mochila colgando de un solo hombro y la cabeza gacha, como si cada paso le costara una tonelada de esfuerzo. Ren caminaba con las manos detrás de la cabeza, bostezando largamente y con los ojos entrecerrados. Kaede, aunque más descansada, frotaba suavemente su cuello, relajando la tensión acumulada.

Y a su lado, Lilia.

Erguida, elegante, con la espalda recta como una lanza, el paso firme y ligero, y el cabello rubio brillando bajo la luz del atardecer, sin un solo mechón fuera de lugar. Ni una gota de sudor, ni rastro de cansancio, ni siquiera un cambio en su expresión. Parecía que acababa de empezar el día, no de terminarlo.

—Sigo sin entender cómo puedes estar tan fresca —se quejó Miyu, deteniéndose un segundo para mirarla con una mezcla de incredulidad y envidia—. Tuvimos clases teóricas interminables, el almuerzo donde hiciste el espectáculo del siglo, más clases, educación física donde nos dejaste a todos atrás como si estuviéramos parados... y ahora caminas como si hubieras estado descansando todo el día. ¿Es que tu cuerpo no conoce el cansancio?

Lilia la miró con total calma, sin dejar de caminar.

—Porque te falta entrenamiento y resistencia física. Tu umbral de fatiga es demasiado bajo.

—¡AHÍ ESTÁ! —Miyu señaló al cielo dramáticamente—. ¡Lo volvió a decir! ¡Lo tengo grabado!

—¿Cuántas veces llevamos hoy? —preguntó Ren, estirándose y mirando al techo del pasillo.

—Perdí la cuenta después de la décima vez en educación física —respondió Kaede entre risas, caminando entre ambos—. Primero cuando corrimos, luego cuando saltamos, luego cuando lanzamos la pelota... creo que es su frase favorita.

Lilia los observó a los tres con seriedad, como si estuviera evaluando datos de un informe.

—Si aumentaran su capacidad pulmonar y su resistencia al esfuerzo, todas sus actividades diarias resultarían mucho más sencillas y eficientes. Incluso podrían ahorrar hasta un quince por ciento de energía.

—No todos somos una guerrera legendaria hecha de acero —protestó Miyu, cruzándose de brazos.

—Ni queremos serlo —añadió Ren rápidamente—. Yo prefiero ser un estudiante normal, cómodo y con tiempo libre.

—Habla por ti —dijo Miyu, mirando a Lilia con admiración—. Yo sí quiero ser así. Quiero ser fuerte, rápida, perfecta y que todos me miren asombrados. Pero quiero serlo sin entrenar. Quiero que me salga de fábrica.

—Eso no funciona así —respondió Lilia con total lógica.

—Lo sé, lo sé —suspiró Miyu, volviendo a caminar—. Déjame soñar un poco, al menos.

Kaede soltó una pequeña risa suave, disfrutando de esa dinámica que ya se había vuelto parte de ellos. Mientras salían al exterior, donde el aire fresco de la tarde los recibió, Akane apareció desde detrás de ellos, alcanzándolos con pasos rápidos y una sonrisa curiosa.

—¡Esperen! —los llamó—. Entonces...

Todos se giraron hacia ella, deteniéndose cerca de la entrada principal, donde el sol empezaba a teñir el cielo de tonos dorados y anaranjados.

—¿Qué te pareció? —preguntó Akane, dirigiéndose directamente a Lilia—. ¿Qué te pareció tu primer día de clases aquí?

La pregunta era sencilla, amable y normal. Pero para Lilia, fue algo mucho más complejo.

Por un momento, la chica rubia guardó silencio. Se quedó inmóvil, con la mirada fija en el horizonte, procesando, analizando y repasando mentalmente cada segundo de las últimas ocho horas.

Para los demás, había sido un día lleno de sucesos, emociones, risas, sorpresas y un poco de caos. Pero ella veía las cosas de otra manera.

Repasó las presentaciones, las miradas de todos, las explicaciones en el pizarrón, las preguntas constantes, los pasillos llenos de gente caminando sin prisa, el almuerzo donde probó todo sin riesgo, la educación física que para ella fue solo un calentamiento suave, las conversaciones sin sentido y las risas por cosas pequeñas.

Todo aquello que para los demás era "la normalidad".

Finalmente, después de unos segundos que se sintieron largos, Lilia respondió con voz tranquila y clara.

—Fue tranquilo.

Hubo un breve silencio entre todos.

—¿...Tranquilo? —repitió Miyu, parpadeando confundida—. ¿Solo eso? ¿Tranquilo?

—Sí —afirmó ella con seguridad.

—¿No fue aburrido? ¿No fue extraño? ¿No fue agotador? —insistió Ren—. Porque para nosotros verte comer todo el menú fue estresante, ¿sabes?

—No. Fue tranquilo —repitió Lilia, sin cambiar su postura.

Miyu abrió la boca para protestar, para decirle que había sido todo menos tranquilo, que había sido un día lleno de cosas locas, pero se detuvo a mitad de camino.

Porque al mirar el rostro de Lilia, comprendió algo profundo.

Ella realmente lo decía en serio.

No estaba minimizando lo que había pasado.

No estaba siendo indiferente ni distante.

Para ella, esa palabra era una valoración muy positiva. De las más altas que podía dar.

Lilia levantó ligeramente la mirada hacia el cielo despejado de la tarde, donde las nubes pasaban lentas y suaves. Sus ojos violetas se suavizaron, perdiéndose en la inmensidad azul.

—Fue... muy tranquilo —repitió, y esta vez su voz sonó más suave, casi como un susurro—. No hubo combates.



#2030 en Otros
#154 en Aventura
#892 en Thriller
#414 en Misterio

En el texto hay: escolar, ficcion, ficcion aventura romance

Editado: 25.08.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.