Ultima Promesa

Capítulo 26: Un mundo de historias

La tarde transcurría con calma entre las estanterías. Como ya era costumbre, Lilia se había quedado tras la jornada escolar ayudando a Shiori-sensei: recolocaba ejemplares, revisaba etiquetas y ordenaba lo que otros habían dejado fuera de lugar. Pero siempre, tras terminar cada sección, hacía una pausa. Recorría con la mirada los títulos y, si encontraba algo que no había leído, lo apartaba con cuidado sobre el mostrador.

Sin embargo, mientras avanzaba por los últimos pasillos, empezó a notar algo que la inquietó: cada vez quedaban menos libros nuevos. De hecho, casi no quedaba ninguno.

—Shiori-sensei... —llamó regresando al mostrador con tres libros entre los brazos.

—¿Ocurre algo?

—He revisado casi todos los estantes. Y apenas encuentro títulos que no haya leído ya.

Shiori sonrió con ternura.

—Eso es porque has leído prácticamente toda la biblioteca.

Lilia parpadeó.

—¿Toda?

—Casi toda. Desde que empezaste a ayudarme, has ido leyendo sin detenerte. Primero los que ya conocías, luego los que nadie solía tocar... y ahora apenas quedan opciones nuevas.

Lilia miró hacia las estanterías con una expresión de genuina preocupación.

—Entonces... ¿qué hago?

—Seguir leyendo —respondió la bibliotecaria entre risas—. Pero los libros no se renuevan cada día.

—¿Cuándo llegan nuevos?

—Más o menos cada mes.

—¿Un mes entero? —Lilia abrió los ojos, horrorizada—. ¿Tengo que esperar tanto tiempo?

Shiori contuvo la risa.

—Parece que eso sí es un problema para ti.

—Es demasiado tiempo —repitió ella mirando los estantes.

—Pero hace poco empezaste a leer mangas, ¿verdad? Puedes seguir con ellos mientras esperas.

Lilia negó despacio.

—Me gustan. Disfruto sus historias... pero no son lo mismo.

—¿En qué se diferencian? —preguntó Shiori con curiosidad.

Lilia tardó unos instantes en buscar las palabras justas.

—Cuando leo un libro... siento que entro en otro lugar. Puedo imaginarme las ciudades, los rostros, los paisajes que describe. Es como si me llevaran de viaje a un sitio que no conozco. Con el manga también conozco historias, pero el libro... se siente más profundo. Como si quien lo escribió hubiera dejado parte de su alma entre las páginas.

Shiori la miró con una sonrisa cálida.

—Entonces tengo una buena noticia para ti. Hay una biblioteca pública en la ciudad. Es mucho más grande que esta, tiene miles de libros y recibe novedades constantemente.

Lilia se quedó inmóvil.

—¿Otra biblioteca? ¿Más grande?

—Mucho más —confirmó Shiori escribiendo una dirección en un papel y tendiéndoselo—. Y puedes ir cuando quieras. Allí también podrás llevarte libros a casa.

Lilia tomó el papel con ambas manos, como si sostuviera algo muy valioso. Sus ojos brillaban con una emoción que rara vez se veía en ella. Parecía haberle anunciado la existencia de un reino entero por descubrir.

—Gracias, Shiori-sensei. Es... es como descubrir un territorio nuevo lleno de conocimientos.

Shiori soltó una risita.

—Supongo que podrías llamarlo así. Pero hay algo más que podrías hacer mientras tanto.

—¿Algo más?

—¿Has pensado alguna vez en escribir tú misma una historia?

Lilia parpadeó confundida.

—¿Yo? ¿Escribir un libro?

—¿Por qué no? —Shiori se inclinó un poco hacia adelante—. Vienes de otro mundo. Has visto cosas que nadie aquí ha visto jamás. Paisajes, criaturas, costumbres, formas de pensar... todo eso es algo que solo tú puedes contar.

Lilia se quedó en silencio, mirando el papel en sus manos.

—Podría escribir sobre... lo que recuerdo. No solo sobre guerras o batallas. También sobre los lugares, el cielo, cómo era la vida... las personas que conocí.

—Exacto. Nadie puede contarlo mejor que tú.

Lilia miró los libros que tenía junto al mostrador. Siempre había creído que los libros eran algo que otros hacían: personas sabias, personas que tenían algo que enseñar. Nunca se había imaginado que ella también pudiera poner palabras sobre un papel y construir una historia.

Abrazó suavemente uno de los libros contra su pecho, como si de ese modo pudiera comprender mejor la idea.

—Una historia escrita por mí... sobre mi mundo. Sobre lo que viví. Sobre las personas que quise.

Shiori asintió suavemente.

—Quizá descubras que tienes mucho más que contar de lo que crees.

Lilia levantó la mirada hacia las estanterías, pero ya no buscaba qué leer después. Por primera vez, se preguntaba qué escribiría ella. Y mientras sostenía aquella dirección en una mano y aquella idea en la otra, comprendió que, al igual que se puede leer un mundo entero entre páginas, también se puede crear uno propio.

La tarde avanzaba con suavidad mientras Kaede y Lilia regresaban juntas a casa. Ren y Miyu se habían quedado en la escuela por sus actividades de club, así que, por primera vez en días, caminaban solo ellas dos. El aire estaba fresco, el sonido de los coches se mezclaba con las voces de otros estudiantes que regresaban a sus hogares, y las hojas de los árboles se mecían suavemente con la brisa.

Kaede notó pronto que algo era distinto. Lilia caminaba en silencio, pero no era su calma habitual: tenía la mirada fija en el frente, como si estuviera recorriendo pensamientos muy profundos.

—¿Estás pensando en algo? —le preguntó suavemente.

Lilia tardó unos segundos en responder.

—Sí.

—¿Tiene que ver con lo que hablaste en la biblioteca?

—Shiori-sensei me dijo algo... —Lilia asintió despacio—. Me explicó que hay una biblioteca mucho más grande en la ciudad y que puedo llevarme libros de allí.

—Eso suena exactamente como algo que te haría muy feliz —sonrió Kaede.

—Lo es. Pero me dijo algo más. Algo que no dejo de pensar.

—¿Qué cosa?

—Que podría escribir mi propia historia.

Kaede sonrió con ternura.

—Y eso te preocupa.

—No sé si debería hacerlo —admitió Lilia, bajando un poco la mirada.



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En el texto hay: escolar, ficcion, ficcion aventura romance

Editado: 14.09.2026

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