Hoy será el último poema que te escriba,
Y la luna será testiga de mi olvido hacia ti.
No puedo dejar que mi corazón se siga alimentando de dolor y rabia
A veces el acto más sincero es dejarla ir, aunque duela.
Si duele tanto enamorarse, solo hacer lo posible por estár con esa persona,
Y al final... ¡Yo estuve ahí, Servio de nada!
Soñé contigo un cuento de hadas; si darme cuenta, fuiste la bruja que puso mi mundo de cabeza.
Que horrible despertar de la pesadilla y entender que para ti nunca fuí nada: solo un cero la izquierda
¿Sera que tal vez, dondequiera estés, Te acuerdes de mí?
Porque yo si... Y mucho.
Mi cabeza me grita:
«ya no hay nada, nunca hubo nada. Olvídala de una vez.»
Ya llegará alguien que si valga la pena,
Pero es que tú vales tanto la pena para mí:
La que quise que fuera la mamá de mis hijos,
La mujer con la que pasar los últimos momentos,
Cuando mi cuerpo esté viejo y cansado,
Cuando mi juventud se haya ido
¡Basta, basta, corazón!
Hazte de piedra para que no sintamos nada.
No voy a negar que me dan ganas de buscarte, de saber de ti. Pero no debo: ser fuerte, aunque me cueste salud mental,
Pero será para un fin mayor.
Y cuando vuelva estar a tu lado,
Mi una mirada ni una palabra te dedicaré.
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Editado: 23.01.2026