Una noche más en que no pude sentir la lluvia dentro de mi cuarto, aunque siento el dolor no puedo sacarlo, no bastó mil motivos, tan solo uno y esta en mi brazo. No perdí el camino, perdí las ganas, no hice una pausa, es el fin del clímax llevandome a la resolución de mi novela.
Cuando dejé ir esas 3 aves que habitaban el arcén, sentí que el paralelo de mi montaña se hallaba hecho trizas, me sentí como perro de nadie, esperando en la calle, una caricia, un gesto de bondad, pero no recibí nada y me fui vagando y me fui perdiendo dejando un poco de mi en cada trago, en cada llanto, en cada cigarro y en cada verso.
Y así pasaba mis noches abrazado a una llave que extravío su corazón, buscando la cura que detenga el dolor, que sane el corazón, quize dejar de pensar para no recordar, quize dejar de sentir para no amar, pero fue inevitable no enamorarme más al encontrar los recuerdos que me hacen tanto mal, los recuerdos que me hacen feliz pero también me hacen llorar, entonces me puse en manos del tiempo, el tiempo que lo cura todo, o el tiempo de lo destruye todo?.