Umbra Crónicas: Gwen — Alas Blancas

CAPÍTULO 7: NO FUE TU CULPA

Durante la noche del domingo no pude dormir.

Miré el reloj. Marcaba las 3:00 a. m.

Así que decidí salir a dar una vuelta.

Todo estaba en silencio en la academia.

No había nadie en los pasillos ni en el patio.

Pero yo podía escuchar voces que me decían que me fuera.

Que ese ya no era mi hogar.

Caminé durante casi una hora.

Y entonces la vi.

Era la directora de Umbra, Eleri Jones.

Estaba sentada en los escalones de la entrada de la sala de entrenamiento.

Miraba el cielo mientras fumaba un cigarrillo.

Como si fuera algo completamente normal para hacer a las cuatro de la mañana.

Pensé en seguir de largo.

Pero entonces volteó y me miró.

Tenía una expresión diferente a la que solía mostrar cuando daba discursos frente a todos.

Tenía ojeras.

Los labios partidos.

Y ni una sola muestra de esa motivación que siempre parecía transmitir.

—¿Tampoco puedes dormir?

Lo dijo antes de que pudiera dar el siguiente paso.

—No.

Respondí.

—¿Quieres hablar un rato?

Preguntó mientras apagaba lo que quedaba de su cigarrillo.

Por un segundo pensé en decirle que no.

Después del incidente, nunca había considerado la idea de hablar con alguien sobre lo que sentía.

Pero verla allí.

Queriendo hablar conmigo.

Me recordó a aquella vez que regresé de la misión en Birmingham y rechacé hablar con Henry.

Así que me acerqué y me senté a su lado.

—¿De qué podríamos hablar?

Pregunté.

Aunque en realidad sí sabía de qué quería hablar.

Quería hablar de cómo la culpa me estaba destrozando.

De cómo quería abandonar Umbra.

Y antes de que pudiera decir cualquier otra cosa, ella volteó y me miró a los ojos.

Entonces dijo:

—No fue tu culpa.

Mi primer pensamiento fue:

"¿A qué se refiere con que no fue mi culpa?"

La observé durante un par de segundos antes de preguntar:

—¿Qué cosa?

—No es la primera vez que veo a alguien como tú.

Lo dijo con tranquilidad.

Como si hubiera tenido aquella misma conversación cientos de veces.

Y pensé:

"Claro. Es la directora de Umbra. Es lo que debe decir cuando ve a alguien como yo."

Pero no dije nada.

—Sé lo que pasó hace unas semanas con tu escuadrón.

—Y si estás aquí, es porque no fuiste a visitar a tu familia.

Pensé que entonces comenzaría a darme un sermón.

Que me diría que no debía sentirme culpable.

O que tenía que olvidar lo que había pasado.

Pero lo que dijo después hizo que levantara la cabeza y la mirara a la cara.

—Fue mi culpa.

Lo dijo con un tono apagado.

—¿Qué?

Pregunté, confundida.

—Envié a dos escuadrones de novatos a escoltar un cargamento que transportaba muestras de sangre de dotados.

—Porque no consideré que alguien pudiera filtrar esa información y poner en riesgo la misión.

Por un momento pensé que estaba exagerando para hacerme sentir mejor.

Pero su voz se escuchaba entrecortada.

Como si estuviera haciendo un esfuerzo enorme por no quebrarse.

—No fue tu culpa —le dije.

—Tal vez fue la mía.

—Yo debería haber estado allí.

—Lo que ocurrió fue un error.

Ahora era yo quien intentaba culparse para hacerla sentir mejor.

Eleri permaneció en silencio durante unos segundos.

Después levantó la cabeza, sacó otro cigarrillo y lo encendió.

—No.

Exhaló el humo lentamente.

—No fue tu culpa.

—Si hubieras estado allí, nada habría cambiado.

Guardó silencio unos instantes antes de continuar.

—Si quieres culpar a alguien, cúlpame a mí por haberlos enviado.

—Culpa a Darren por no acompañarlos.

—Culpa a la persona que filtró la información.

—Culpa a quien le pagó para hacerlo.

—Culpa al mundo que creó a los dotados y los obligó a esconderse.

Sus ojos permanecían fijos en algún punto del cielo nocturno.




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