Umbrakar

Hydrakar

Elizabet vivía en una casa donde los maltratos eran cosas de todos los dias, tenia un hermano mayor que la molestaba todos los días, ella era una chica que le gustaba soñar mucho con otros mundos, uno de sus criaturas favoritas eran los dragones tenía todo, peluches de dragones, adornos de dragones, su hermano la molestaba diciendo que a las niñas delicadas y de verdad le gustan los unicornios o las hadas.

Sus padres tampoco la defendían mucho estaban de acuerdo con su hermano, las cosas que tenía de dragón se lo había regalado su tía, algo que no le gustaba a su mamá que ella hiciera, según decía su mamá que solo alentaba que ella se comportara como una personas con retraso mental, sus padres hacían todo lo posible para que elizabeth no se saliera de su plan, los dos había querido tener una niña para que actuara como una princesa, quería que fuera de esas niñas fascinadas por las películas de princesas y los ponis, pero eso no le gustaba mucho a ella.

Elizabet soñaba con ser una princesa, pero una princesa guerrera ella se imaginaba volando en su dragón peleando con los malos, no era nada femenino para sus papás pero para ella era lo más femineino de mundo, a pesar de su corta edad ella nunca pensó que ser alguien femenino tuviera que ser delicado y fino, ella pensaba en una mujer que sabía lo que quería y lo sabía conseguir, aunque le dolía mucho escuchar decir a su madre que ese no era el verdadero significado de ser femenino que de hecho ese era el significado de una mujer que quería ser hombre.

Hubo un tiempo que su padre llego a pensar que era lesbiana, aunque lo seguía pensado solo que elizabet le dejo de dar importacia a lo que su padre le decía, elizabet no vivía en esa casa solo sbreviviva, todo fue un infierno hasta que esa noche llego, elizabet había estado preparando su escapada hacia ese mundo atravez del espejo desde auna semanas, ya todo estaba listo, pero algo le decía que no era una buena idea escapar de casa, que talvez sus padres la extrañarán algo.

Pero lo que pasó esa noche le afirmó que no podía perder el tiempo, tenía que irse esa misma noche, había tenido una discusión muy pesada, su madre estaba muy enojada porque no se había puesto el vestido de princesa que le había comprado en cambio se puso un disfraz que su tía le había comprado, esa noche su madre tomó una bolsa de basura y boto todo lo que más amaba, mientras lo hacía le decía - espero que asi reflexiones y te des cuenta que todo esto es para niños

Elizabet esperaba que eso pasara, y desde hace un tiempo tenía guardado su peluche de dragón que tanto le gustaba, aun con todo esto no impidió que le salieran lágrimas de sus ojos, por alguna razón sentía que para sus padres solo era un adorno bonito que mostraba en las reuniones de la escuela, sentía que sus padres no querían que ella destaca en nada, era como si quisiera que elizabeth fuera igual que el montón de todas las niñas.

Cuándo fue la hora de irse tomó todas sus cosas y sin hacer el menor ruido posible se va de su casa a la dirección que aparecía en el papel, entró en la mansión abandonada, espero al frente de el espejo, y cuando el portal se abrió sin pensarlo dos veces, el viaje fue algo violento como si estuviera siendo succionada por un torbellino, por un momento elizabeth pensó que se iba morir, sentía como se quedaba sin aire, hasta que a un bosque algo extraño, era como estar debajo del mar, pero sin estarlo.

elizabeth había llegado al primer reino, el reino de agua, en donde lo habitaban toda clase de criaturas mágicas, para la suerte de ella había llegado a una burbuja que la permitia estar debajo del agua, creada por las criaturas del lugar cuando los cuatro llegaron, aunque antes no se le decían reinos ni nada de eso, las criaturas eran tan ingenuas que fueron fácil de manipular.

Ese lugar estaba gobernado por el primer chico en llegar, el que dio la idea para investigar si los portales existían, él gobernaba todas las criaturas de ese lugar, su nombre en la tierra era aron pero ahora se hacía llamar el señor del reino de Hydrakar, se había adueñado de todo solo porque había llegado primero dejando los demás reinos para los otros tres,Habían pasados siglos en esa realidad, y nadie lo había vuelto a ver, ni siquiera se sabía que podría ser un humano.

Elizabet había sido llevada a una casa de una sirena, estaba emocionada por que según las leyendas iba a llegar un niña heredera de la sangre del dragón, una leyenda que se había contado hace siglos atrás por una vieja que decía que los reyes eran tiranos por tomar lo que no era de ellos, y solo por decir eso la mataron, solo algunos las siguen recordando, se dice que las criaturas que fueran amables con ella les daría suerte para toda la vida.




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