Un acuerdo (casi) sincero.

0.1

La campana de la puerta sonó cuando entró al lugar. Miró a su alrededor buscando un sitio donde sentarse. El mesero del lugar no tardó en acercarse y, de una forma algo coqueta, le habló:

—Buenas tardes, ¿qué le puedo ofrecer? El día de hoy tenemos pastel red velvet y de vainilla.

—Me gustaría una rebanada de pastel de vainilla y un Latte, por favor.

El mesero asintió y sonrió, dejándolo solo. Este solo sacó su celular y con nerviosismo comenzó a teclear.

—Vamos, Garrett, has dicho peores mentiras —se dijo a sí mismo mientras buscaba el número de su mejor amigo.

"Esto me pasa por tonto", pensó mientras esperaba que su amigo contestara la llamada. En ese momento llegó el mesero con su orden.

—Le entrego una rebanada de pastel y un Latte. Que lo disfrute.
Con un gesto, Garrett le agradeció. En ese momento su amigo respondió.

—¿Garrett?

—Oliver, gracias por contestar —exaltado respondió, mientras veía cómo el mesero se iba, al igual que le tiraba una mirada extraña.

—¿Está todo bien? Te escucho algo raro.

—Nada, es solo que acabo de cometer la estupidez más grande de mi vida —puso su mano sobre su frente, sobando su sien con frustración—. ¡Le dije a todos que ya tenía novio!

Se dio cuenta de que había gritado y ahora todos lo miraban con disgusto. Escondiéndose en su asiento, bajó la mirada algo avergonzado.

—¿En serio? No le veo el problema.

—Oliver, sabes muy bien que yo no tengo novio. Nunca lo he tenido. Pero ya sabes cómo es mi familia. Siempre se mete en todo.

Suspiró y tomó un trozo de su pastel. Estaba delicioso. Sentía que estaba perdido si no encontraba una solución pronto.
Entonces, algo en su cabeza hizo clic.

—Oye, Oliver, ¿no tienes un amigo o familiar que quiera fingir ser mi novio? Por unas cuantas semanas.

—Oh no. No. No. Garrett, sabes que eres mi mejor amigo y que daría la vida por ti, pero esta vez ya no puedo. Tendrás que pedirle eso a alguien más. Además, no conozco a nadie que esté soltero y quiera fingir.

—Ay, por Dios, Oliver. Solo sería hasta que me dejen de molestar... Ah, está bien. Gracias de todas formas. ¿Nos vemos después?

Oliver respondió y terminó la llamada. Garrett estaba angustiado y a la vez molesto. Nada de eso estaría pasando de no ser por su tormentosa y entrometida familia.

Suspiró, dejándose caer sobre la silla. Tomó de su Latte y continuó mirando su celular sin prestarle atención a lo que ocurría a su alrededor.

—¿Está todo bien? —preguntó el mesero mientras daba una vuelta por las mesas.

—¿Eh? Ah, sí, todo está bien, gracias.

Restándole importancia, pensó que el joven se iría. Todo lo contrario, ya que se había sentado delante de él.

—Disculpe, ¿se le ofrece algo? —lo miró con desconfianza.

El chico frente a él sonrió. No dijo nada. Solo lo miró por un corto tiempo que para Garrett fue eterno. Soltó una pequeña risa hasta que por fin habló:

—Yo puedo fingir.

—¿Qué? —en su mirada se notaba la incredulidad. No podía creerlo. Debía ser una broma—. ¿Fingir qué?

—Escuché todo. Yo podría. Soy bueno actuando—su tono de voz sonaba algo coqueta.

—¿Bromeas? Ni siquiera te conozco —lo señaló parpadeando varias veces sin seguir creyendo lo que había escuchado.

—Podemos conocernos —agitó sus manos. No dejaba de sonreír, lo cual irritó a Garrett.

Antes de que pudiera responder, el chico se levantó, pues alguien de otra mesa lo llamaba.

—Piénsalo.

No había nada que pensar. Confiar en un desconocido no era una buena idea, contando que él no sabe tener grandes ideas. Observó nuevamente al joven, quien en repetidas ocasiones lo miraba mientras iba y venía de mesa en mesa. Tenía un mal presentimiento.

Decidido a no aceptar, pagó la cuenta y caminó directo a la salida, sin dirigirle la mirada ni una vez.

Salió del lugar donde, por desgracia, se topó con su tía y con sus dos primas... un tanto conflictivas. Estaba perdido.

—Hola, sobrino.

—Hola, primo —dijeron al unísono.

—Hola... —soltó una sonrisa nerviosa. Con poco disimulo, echó un vistazo al tipo del café.

—¿No habías dicho que hoy te encontrarías con tu novio, Garrett? —chilló una de sus primas con burla y con descaro.

Con una mueca intentó hablar con tranquilidad.

—Claro... él está... está...

El sonido de una campana lo distrajo, y una voz lo interrumpió.

—Aquí estoy. Adam. Un gusto.—rodeo la cintura de Garrett, quien se tenso al sentir el toque.

Le extendió la otra mano a la señora, quien, al igual que todos los presentes, estaba boquiabierta.

♡Marbooks



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En el texto hay: comedia, comedia romance, citas falsas

Editado: 10.03.2026

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