Boss—
Terminé la última serie y me quedé un momento quieto, recuperando el aliento. El cuerpo estaba caliente por el ejercicio, los músculos tensos, pero la mente ya más clara.
Tomé mi toalla, me sequé el sudor del cuello y de los brazos y volví a ponerme la sudadera. El sonido lejano de voces me llegó con el viento. No necesitaba pensarlo demasiado para saber de dónde venían.
El lago.
Caminé por el sendero sin prisa. La tierra estaba húmeda y el sol se filtraba entre los árboles, proyectando sombras irregulares en el suelo. A medida que me acercaba, el murmullo se volvía más claro: risas, conversaciones más calmadas, ese tipo de ruido que solo existe cuando nadie tiene obligaciones inmediatas.
Los ví antes de que ellos me vieran a mi.
Fort estaba sentado en la orilla con los pies dentro del agua, moviendolos lentamente. Sus amigos estaban cerca, algunos comiendo paletas, otros tirados en el pasto. A su lado había una chica alfa tatuada. Hablaban con naturalidad, como si se conocieran desde hace tiempo.
Me detuve a unos metros, sin interrumpir.
Fort se reía bajo, inclinado un poco hacia adelante, escuchando más de lo que hablaba. El sol le daba de lado, iluminandole el rostro de una manera tranquila. No parecía alguien preocupa por nada.
Avancé finalmente, haciendo que el sonido de mis pasos se notara sobre la grava.
Algunos levantaron la vista. Fort también.
Nuestras miradas se cruzaron por un segundo.
No dije nada.
No era necesario.
El lago seguía igual de tranquilo, el día avanzaba despacio, y yo me quedé ahí, presente, observando cómo todo encajaba exactamente como debía.
Me acerque lo suficiente para que ya no pudiera quedarme al margen. Las conversaciones bajaron un poco de volumen cuando notaron mi presencia, no por incomodidad, sino por simple atención.
Fort fue el primero en hablar.
— Boss. dijo, señalando a la chica a su lado.
—Ella es Love
Love se levantó con tranquilidad y dio un paso al frente. Tenía una postura firme, segura, propia de un alfa que no necesita demostrar nada.
— Mucho gusto. dijo, extendiendo la mano.
—Love.
La estreché sin dudar.
— Boss. respondí.
su apretón fue firme, directo. No había desafío, solo reconocimiento. Soltamos las manos y ella volvió a relajarse, apoyando el peso en una pierna.
—Estabamos hablando del retiro. añadió.
—No hay actividades.
Alcé ligeramente una ceja.
— Umm...¿Eso te dijo el profesor Tul?
— Si. respondió con una sonrisa.
—Dijo que todos podria hacer lo que quisieran mientras no causarán problemas. Muy relajado para ser profesor.
Asentí.
—Suena a el.
Mire un instante a Fort. Seguía sentado en la orilla, con los pies en el agua, observandonos con atención tranquila. Parecía cómodo, sin tensión, como si todo estuviera exactamente donde debía estar.