Fort—
El sol bajaba poco a poco, pero aún calentaba lo suficiente para que el bosque no se sintiera frío. Junto con los demás, estabamos preparando los pescados que habían sobrado de ayer. algunos cortaban ramas, otros acomodaban la fogata, y yo revisaba que los pescados estuvieran limpios y listos para cocinar.
Love apareció a mi lado mientras acomodaba uno de los más grandes en la parrilla improvisada.
— Fort. dijo, con la voz tranquila.
—Puedo hablar contigo un momento?
asentí, secandome las manos con una toalla, dejando que el ruido de los demás nos separara un poco de la charla. Love se inclino hacía mi. cómo si quisiera asegurarse de que nadie escuchará demasiado.
— sobre lo de antes...con Boss. comenzó.
— No sé si te diste cuenta...Pero el se disculpó. y creo que tú también deberías de hacerlo.
Parpadee. Me quedé quieto un momento.
— Yo...empecé, Pero ella levantó la mano.
—No es para hacerlo frente a todos. dijo.
—Solo...entiendes que fue un mal momento, ¿verdad? ninguno de los dos quería que las cosas fueran incómodas.
asentí de nuevo, con una pequeña sonrisa.
—Si...ya estoy bien. solo...me puse nervioso, nada más.
— Lo sé. respondió.
—Por eso te digo, mejor solo mientras puedan hablar tranquilos más tarde. es siempre. nada dramático.
La escuchaba y, sin darme cuenta, me sentí más tranquilo. No había reproches, no había presión solo palabras claras, simples, directas.
— Gracias Love. dije finalmente.
— tienes razón. lo haré.
ella sonrió y me dio un pequeño golpe amistoso en el hombro antes de regresar a ayudar con la fogata. Me quedé un momento mirando el fueg improvisado y los pescados, sintiendo que el aire entre nosotros se había relajado.
No era un gran gesto. No era una confesión. Pero si un recordatorio de que, incluso cuando las cosas se complican, siempre había espacio para arreglarlas.
...
Fort—
La noche cayó tranquila.
Después de cenar, el ambiente se volvió más silencioso. Las risas bajaron de volumen, la fogata se fue apagando poco a poco y uno a uno comenzaron a retirarse a las cabañas. Yo también lo hice, con el cuerpo cansado y la mente más despejada que horas antes.
La cabaña estaba en penumbra en cuanto entré.
Boss ya estaba ahí.
Ambos nos habíamos cambiado para dormir. Ropa simple, cómoda. Nada especial. Me acosté en mi cama y me quedé mirando el techo unos segundos, escuchando los sonidos suaves de la noche colarse por la ventana.
El silencio pesaba.
— Fort... dijo Boss de pronto, con la voz baja.
—Sobre lo de hoy...yo
Giréa cabeza hacia el.
—No debí hacer eso. continúo.
— perdí el control, y te incomode. Lo siento.
No sonaba firme ni mucho menos mandón. Sonaba....honesto.
Me incorporé un poco, apoyándome en un codo.
—Yo...empecé, Pero dude un segundo.
— Yo también quería disculparme.
Boss se giro para mirarme.
—Me adelante. seguí.
— no te di oportunidad de decir nada después. me puse nervioso y me fui sin hablarlo. no fue...justo.
Guardé silencio un momento, buscando las palabras.
— No fue miedo. añadí.
— solo...no supe que hacer.
Boss respiró hondo.
—Entiendo. dijo.
—Y aun así, no debí cruzar esa línea.
asentí lentamente.
—Gracias por decirlo. respondí.
—Y... perdón por reaccionar asi.
Boss se acomodo mejor en su cama, mirando hacia el techo.
—No volverá a pasar. dijo.
— Lo prometo.
— Lo sé. respondí.
Me recosté de nuevo, girando hacia mi lado, sintiendo el cansancio llegar de verdad. La cabaña estaba tranquila, el aire fresco, la noche avanzando sin prisa.
Cerre los ojos, dejando que el sueño me venciera