Fort—
Me desperté por la luz que entraba por la ventana.
Parpadee un par de veces, aún medio dormido, hasta que me moví apenas bajoa cobija. Fue entonces cuando lo ví.
Boss estaba de espaldas, cambiándose la camiseta.
No fue algo que planee mirar. Simplemente...sucedio.
Su camiseta negra cayó al suelo y, por un segundo demasiado largo, me quedé quieto. El abdomen marcado, el pecho firme, la forma en la que se estiraba sin pensar que alguien más podía estar despierto.
Sentí el golpe en el pecho.
“No mires”
Mire.
Me di cuenta tarde de lo que estaba haciendo y gire la cara de inmediato, el calor subiéndome hasta las orejas. Sin pensarlo, me cubrí hasta la nariz con la cobija, como si eso pudiera borrara imagen de mi cabeza.
Cerré los ojos con fuerza.
Olvídalo.
No pasó.
No viste nada.
Mi corazón latía más rápido de lo normal y me odie un poco por eso. No sabía ni siquiera como actuar, ni que pensar, ni porque una escena tan simple me había dejado así.
Desde debajo de la cobija escuché el roce de la tela cuando Boss se puso la otra camiseta, como si nada. cómo si mi mundo no se hubiera detenido por ese instante que lo vi.
Me quedé ahí, inmóvil, respirando hondo hasta que mi pulso volvió a la normalidad.
“Concentrate, Thitipong.”
Solo es Boss.
Pero por más que lo intente, la imagen no se iba.
.
.
.
.
↓
Boss—
Sentí que Fort se movía antes de escucharlo.
No lo mire de inmediato. Estaba concentrado en cambiarme la camiseta, en no pensar demasiado, en seguir con la rutina como cualquier otra mañana. Aun así, algo en el ambiente cambió.
Ese silencio raro que no estaba ahí cuando desperté.
Cuando termine y me gire un poco, lo vi.
El estaba completamente cubierto con la cobija, hasta la nariz, quieto. demasiado quieto. cómo si fingiera seguir dormido.
Fruncí el ceño apenas.
”ya se despertó?”
No dije nada. Me límite a agarrar mis cosas con cuidado. No quería hacerlo sentir incomodo... otra vez, no después de lo que había pasado ayer en el bosque. Ya había cruzado una línea una vez. no iba a repetirlo.
Pero algo no cuadraba.
Fort siempre era ruidoso al despertar. Se movía, suspiraba, se quejaba del frío o del colchón duro. Está vez no. está vez parecía...tenso.
Lo miré de reojo.
La cobija subía y bajaba con su respiración, un poco más rápida de lo normal.
¿le pasa algo?
Senti ese impulso familiar en el pecho, ese instinto estúpido que siempre me empujaba hacia el. El mismo que casi me hace perderlo en el bosque. Apreté la mandíbula y lo ignore.
No iba a permitir eso.
— Voy a salir un momento. dije, con voz tranquila, como si hablara solo.
Ninguna respuesta.
Me detuve un segundo, dudando. Quería preguntarle si estaba bien, Pero no quería presionarlo. Fort no era alguien que hablara si se sentía acorralado.
Asi que abri la puerta despacio y salí.
El aire frío me despejó un poco, Pero no lo suficiente para ordenar mi cabeza.
¿que hice ahora...?
Apoye las manos en la baranda de la cabaña y respire hondo. No habla hecho nada malo esa mañana. Nada. y aún así sentia esa culpa rara, como si hubiera invalido algo sin querer.
Pensé en la noche anterior. En como Fort se había disculpado primero, en como se veía sentado en la cama, nervioso, sincero...en como me prometí no volver a dejar que mis impulsos hablarán por mi.
Me gusta.
No.
Estoy enamorado.
Lo acepté sin pelearlo.
Por eso dolía más pensar que quizá lo había incomodado otra vez sin querer tocarlo.
.
.
.
.
Después de unos minutos, escuché movimiento dentro de la cabaña. La puerta se abrió y Fort salió, ya vestido, fingiendo normalidad como siempre.
Le sonreí, suave, sin acercarme demasiado.
—Buenos días.
Esperé su reacción, atento, preparado para retroceder si hacía falta.
Porque está vez, pasará lo que pasará...