Fort —
Mire el lago un momento más y, sin pensarlo demasiado, hablé.
— Siempre te levantas tan, tan temprano?
Boss giro la cabeza hacia mi, sorprendido apenas.
— Casi siempre. respondió.
— Me acostumbre...
—... ¿ La universidad ?
— por muchas cosas. dijo, encogiendose de hombros.
— Entrenamiento, hábitos...no me gusta sentir que pierdo el día.
Asentí despacio.
No sabía porque había preguntado eso. No era importante, no cambiaba nada. Y aún así, sentí que con esa respuesta entendía un poco más de el. Boss siempre parecía tener todo bajo control. Ahora sabía que no era casualidad.
— Yo soy lo contrario. admiti.
— Si nadie me despierta. puedo dormir horas.
—Ya me di cuenta. respondió, con una sonrisa leve.
reí bajito, más por nervios que por humor.
Iba a decir algo más cuando escuché pasos detrás de nosotros.
— Vaya, vaya... dijo una voz conocida.
— ¿estoy interrumpiendo algo?
Me gire y vi a Love acercandose con una paleta de hielo en la mano y esa sonrisa suya que parecía saber demasiado.
— No. respondí rápido.
—Solo hablábamos.
Love levantó una ceja, divertida y luego miro a Boss.
— Hablando tan temprano? eso sí es raro.
Boss no respondió de inmediato. Se limitó a cruzarse de brazos, tranquilo.
— ¿ Que necesitas? preguntó.
— Nada importante. dijo ella.
— Solo vine a avisar que el profesor Tul anda repartiendo cosas por ahí...y. me miró a mi.
— pensé que quizá querías venir con nosotros al lago después.
Abrir la boca para responder, pero Boss habló primero
— Estábamos por ir más tarde. Lo mire, sorprendido. No recordaba haber dicho eso.
Love sonrió de lado, como si hubiera confirmado algo en su cabeza.
— Entonces los espero. dijo.
— No tarden.
Cuando se fue, el aire volvió a sentirse distanto.
— No tenías porque responder por mi. dije, sin molestia real.
— Lo sé. respondió Boss.
— Si no quieres ir, dilo.
Negué.
—No, no, no, si quiero...solo que me tomo por sorpresa lo que dijiste.
Boss asintió, sin insistir.
— Avísame cuando estés listo.
Y ahí estaba otra vez esa sensación rara. Cómo si Boss siempre supiera cuando acercarse y cuando dar espacio.
...
El cielo cambió de color sin aviso.
No fue dramático ni nada así al principio, solo ese gris espeso que se instala de golpe, como si el aire se volviera más pesado. Lo noté tarde, cuando una gota fría me cayó en el hombro.
Luego otra.
— Está lloviendo? murmuré.
No alcance a reaccionar cuando las gotas empezaron a caer con más fuerza, una tras otra, golpeando la madera, el lago, todo.
— Fort. dijo Boss de inmediato.
— Vamonos.
— ¿Eh? pero si apenas-
— Ahora.
No me dió tiempo de discutir. Me tomó del antebrazo, firme pero sin apretar, y empezó a caminar rápido hacia las cabañas. La lluvia ya era más intensa, empapándose la camisa en segundos.
— Boss espera-
— No. interrumpió.
— no te mojes.
eso me hizo fruncir el ceño.
— Solo es lluvia.
Boss se quitó la sudadera sin decir nada y, antes de que pudiera reaccionar, la colocó sobre mis hombros cubriendome la cabeza.
— Oye-
— Eres sensible al frío. dijo, seriamente.
—Y siempre te enfermas cuando te mojas.
me quedé callado.
— que?...cómo? empecé.
— Lo se. respondió, como si fuese lo más obvio del mundo.
— Entra.
Corrimos el resto del camino. Cuando llegamos a la cabaña, mi respiración estaba agitada, Pero no por el esfuerzo. Boss cerro la puerta detrás de nosotros y soltó un suspiro largo, como si recién ahí se permitiera relajarse.
—Cámbiate. ordenó.
— Ahora.
— Boss, en serio, no-
— Fort.
Me miro. Solo eso. y supe que no iba a ganar.
Me quite la camisa húmeda y el solo miro a otro lado para evitar ver mi torso desnudo mientras sacaba una toalla de su mochila y me la lanzó. fue rápido, como si ya hubiera hecho eso antes.
— Siempre haces esto? pregunté, secandome el cabello.
—...Cuidar así a la gente?
Boss se detuvo un momento.
—No. dijo.
—No a todos.
Eso me hizo bajar la mirada.
La lluvia seguía golpeando el techo de la cabaña, en repetidas ocasiones, envolviendonos en su sonido suave. Me senté en la cama, aún estaba con la sudadera de Boss puesta, estaba sintiendo el calor que no era mío. Sino de el.
— Gracias. dije al final.
Boss asintió, sin mirarme mucho.
— No quiero que te enfermes en un retiro. respondió.
— sería molesto.
sonreí apenas.
.
.
.
.
.
Boss —