Boss—
El sonido de la lluvia había bajado de intensidad cuando Fort se movió.
Primero fue un pequeño gesto, apenas un cambio en su respiración. luego frunció el ceño y abrió los ojos con lentitud, como si todavía no supiera del todo lo que había pasado y dónde estaba.
miro alrededor y después de eso me miró a mi.
—... Boss? su voz estaba ronca.
— Cuanto tiempo llevo...doorrmido? añadió, bostezando.
Mire mi reloj.
11:47a.m
— cuatro horas. respondí.
— te dormiste como a las siete y media.
Fort parpadeo, sorprendido.
— Cuatro? se incorporó un poco.
—te dije que si nadie me despertaba, podía dormir horas.
Asenti despacio.
—Si, era cierto.
—y...porque no me despertaste? preguntó.
— pudiste hacerlo.
Me encogí de hombros, aparentando calma.
—estabas durmiendo muy tranquilo, si te despertaba te arruinaría la siesta.
Fort bajó la mirada, todavía envuelto en mi sudadera. Se la acomodo sin darse cuenta, como si ya fuera parte de el.
Mentiroso.
Mi mente dijo otra cosa. (su lobo interior)
Mierda...te mirabas demasiado tierno durmiendo...
demasiado...
El cabello revuelto, la cara relajada, mi sudadera cayendole grande sobre los hombros. se veía tan comodo. Tan...
mío.
Maldición, solo quería besarte. abrazarte hasta ahogarte de todo el amor que te tengo.
Apreté la mandíbula.
—Además... añadí en voz alta.
—No te veías mal.
Fort levantó la vista.
—No?
—No. dije.
—Te ves mejor cuando duermes.
Se quedó callado un segundo, claramente procesando eso.
—eso suena raro...
—Lo es. respondí, rápido.
— Olvídalo.
Se rió bajito.
—Gracias por dejarme dormir.
asentí.
—para eso estoy.
y para muchas cosas más...si me dejarás
mire de nuevo el reloj.
11:49a.m
El día seguía avanzando.
Fort se movió un poco más y entonces lo note.
La sudadera.
mi sudadera.
Demasiado grande para el, cayendole por un hombro, dejando ver parte de su cuello y clavícula. Tragó saliva mientras se estiraba, y el movimiento hizo que la tela se deslizara un poco más.
Ahí entendí algo importante.
No tenía...camisa?
No se había puesto ninguna desde que se quitó la suya mojada por la lluvia de hace unas horas...ahora lo recuerdo.
mierda.
— Oye. dijo Fort, bajando la mirada también.
— Creo que... tengo aún tu sudadera.
La tomo con las manos, como si fuera a quitársela, Pero se quedó quieto a la mitad del movimiento.
yo también me quedé quieto.
— si quieres...te la devuelvo. añadió, dudando.
No.
Mi mente (lobo) gritó un no rotundo.
Ni se te ocurra.
— No pasa nada. respondí rapido, demasiado rápido.
—quédate con ella.
Fort levantó la vista, sorprendido.
— Estás seguro...?
Asentí, intentando no mirarlo demasiado.
—Hace frío todavía.
Y porque te ves jodidamente adorable así.
Fort sonrió apenas, Pero en cuanto intento ponerse de pie, el color de le fue del rostro.
— espera. murmuré.
Se tambaleó.
Lo sujete del brazo antes de que pudiera caer.
—Eh, eh. dije, firme.
—sientate.
— estoy bien...trató de decir.
—No. replique.
—No lo estás.
Lo guíe de nuevo a la cama, sentandolo con cuidado. Me arrodillé frente a el sin pensarlo, observandolo con atención.
— Te mareaste?
Asintió, frustrado.
—Un poco.
— te dije que no te levantaras tan rápido. murmuré.
Joder.
Cuatro horas dormido,mojado por la lluvia, y aún se quiere hacer el fuerte. porfavor.
— respira. le indiqué.
—Despacio.
Obedeció.
Mis manos seguían en sus brazos, cálidos bajo la tela de l sudadera. Demasiado cerca. demasiado consciente de cada detalle.
No lo abraces.
No lo beses.