Un alfa, un Enigma

14. pt 2/3

Fort —

Mi corazón seguía acelerado.

No por el mareo, nada de eso.

De que Boss se había dado cuenta.

De la sudadera.

De que no traía camisa debajo, olvide ponermela.

Me acomode mejor en la cama, sujetando la tela contra mi pecho como si fuera un escudo. Olía a el. A jabón, a algo más fuerte...a Boss.

No mires.

No pienses.

Pero no podía dejar de hacerlo.

Había visto su expresión. La forma en que se tensó. Cómo evitó mirarme después.

— Oye... dije, rompiendo el silencio.

Boss se giro apenas.

Si?

Dude.

Perdón si te incomode. murmuré.

No pensé que...bueno.

No lo hiciste. respondió de inmediato.

No fue incómodo.

Eso solo me confundió más.

Bajé la mirada.

Entonces...¿porque me miras como si estuvieras peleando contigo mismo?

Me recosté un poco mas, todavía sintiendo el calor de la sudadera, y cerré los ojos un segundos.

Boss era extraño.

Protector.

Mandón.

Atento.

Y ahora...es peligrosamente importante.

No te metas en problemas, Fort.

Abrí los ojos de nuevo.

Ya era tarde para eso.

Boss —

Fort se levantó despacio, todavía envuelto en mi sudadera. Caminó hacia el baño, arrastrando los pies, y antes de entrar me lanzó un rápido.

Gracias...de nuevo.

Asentí, sin mirar demasiado, porque no quería que no se notará que me estaba derritiendo por dentro.

Love apareció de repente, como siempre cuando menos la esperas. Sus ojos brillaban de esa manera que siempre sabe demasiado, y su sonrisa era medio burlona, medio seria.

Boss. dijo.

No te preocupes. Nosotros te ayudamos.

Fruncí el ceño.

Que quieres decir?

Que nosotros...los amigos de Fort y yo. dijo señalando levemente con la cabeza, aunque yo los veía de fondo, mirando desde lejos.

estamos dispuestos a ayudarte a conquistarlo.

Mi mandíbula se tensó.

Confiables? pregunté, enarcando una ceja.

Love rió, divertida.

— Bueno...ellos tienen miedo un poquitito de miedo a ti, así que tendrás que ganarte su confianza de los muchachos de Fort. dijo.

Pero si, estamos dispuestos a ayudarte.

Parpadee. que me tengan miedo...no me sorprendía. Después de todo, a cualquiera tendría cuidado conmigo.

Love Inclinó un poco hacía mi y agregó, más suave.

Solo...no lo hagas sufrir. Sabes que Fort odia la presión y la insistencia.

Asentí sin decir nada. La entendía perfectamente.

Bien. dijo, guiñándome un ojo.

Eso es todo por ahora. Ve a resolver tus cosas.

Y se fue.

Quedé solo, salvó al ruido de la regadera del baño, pero no era vacío. Era mi cabeza, rumiando cada pequeño gesto de Fort. La forma en que llevaba la sudadera, como sus manos la apretaban apenas, su respiración tranquila...

Maldita sea... murmuré en voz baja.

Mi lobo interior apareció en mi mente de inmediato, sus ojos dorados brillando detrás de mis párpados.

¿Otra vez tu, jodido humano?

Lo tienes hasta en la punta de los dedos y sigues haciéndote el tonto.

escuché decir con la voz ronca y grave en mi cabeza.

Shh...

Susurré.

No digas nada, no aquí...

¿No aquí? Mierda, ¿ya estás perdiendo el control otra vez? Lo miraste dormido, y ahora otra vez, y no siquiera está consciente de lo que hace contigo.

Se burló mi lobo interior.

Ni siquiera es así...

dije.

Solo...estoy siendo cuidadoso...

Cuidadoso, jajaja...Te juro que si no haces algo pronto, te voy a arrancar los pensamientos de las manos y los voy a devorar. ¿Que carajos estás esperando?

Suspiré. cerré los ojos.

No puedo simplemente ir y...

Si puedes.

Me interrumpió el lobo, con un gruñido que resonó en mi cabeza.

Lo quieres. Lo deseas. Y no siquiera lo disimulas bien.

Míralo.

Tu sudadera sobre su cuerpo, su pelo mojado secándose, cada gesto suyo...es tuyo, mierda, está jodidamente claro que es tuyo desde que abrió la boca y dijo tu apellido por primera vez.

— Maldita sea...susurré, y un calor se apoderó de mi.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.