A veces con la mente en blanco, con la boca cerrada queriendo gritar lo que calla mi corazón, pero es mejor dejar que el silencio hable, eso dice más que mil palabras sin sentido.
Es lo que digo cuando estoy perdido, en esa guerra interna, peleando con mi yo interno que no se conecta con su externo y causa mucha confusión. Es como cuando no sabes que comer o, peor aún, el no saber escoger entre blanco o negro y quedas perdido en ese gris.
Pero recuerdo que no siempre es tormenta, porque cuando todo oscurece es porque amanecerá.