Un amor a primera nota

Capitulo 3

Let me down

-Mason tienes que venir_dijo Carlys fingiendo estar asustada y preocupada.

-¿Qué pasa?.

-¡Ayúdame!.

-¿¡QUÉ PASA!?.

-Es..._hizo una pausa para evitar las ganas de reir_Vicky...está..._sin más el castaño colgó y supimos que ya estaba en camino para acá, yo me alarmo y paralizo, volteo para mirar a Carlys que había hecho lo mismo, nos miramos unos míseros segundos y rompimos a reír por imaginar nos lo preocupado que estaría el castaño.

-Nos va a matar cuando se entere_dijo entre risas.

-Lo sé_dije tratando de respirar con normalidad_pero es tan dramático que vendría enseguida.

Entramos en mi habitación con una sonrisa maliciosa por imaginarnos lo que pasaría en unos minutos, creamos una conversación ligera, Bárbara habla animadamente de sus viajes, de las personas que conoció, hasta que...

El timbre suena tensando mis hombros.

¿Tan preocupado estará que no tardó en llegar?.

-¿Quién será?_pregunta la palinegra.

-No lo sé_dije sin poder ocultar el tono picado.

-Conozco ese tono y no me gusta_advierte.

-Llamamos a Mason_dijimos en unísono.

Ella abrío los ojos como plato, yo sonreí y la tomé de la muñeca y la obligué a bajar a abrir la puerta que estaba a punto de ser derrumbada por el castaño que debe de estar de los nervios.

Después me disculparé con él por la excusa que usamos para que viniera, pero era la mejor al final

Bajamos las escaleras tras empujones y jalones por parte de Carlys y de mí.

-Chicas, no creo que sea buena idea...

Yo abrí la puerta quedando detrás de ella y Carlys la empujo para que chocara con Mason, él se aparta preocupado y agitado, pero, al ver y reconocer las pecas en sus mejillas y sus ojos oscuros, la alzó contra su pecho abrazandola con fuerza, enterrando su rostro en su cuello.

-¡¿Cuando llegaste?!_exclamó tomando sus mejillas, sus ojos deteniéndose en cada fragmento de su rostro, intentando averiguar si era real o solo un juego sucio de su imaginación.

Carlys y yo subimos a mi habitación para darles privacidad, apenas entramos, soltamos chillidos y saltos de felicidad, sin embargo, eso acabó cuando un chico que conocía entró y nos miró con el ceño levemente fruncido, yo miré de reojo a Carlys y ella entendió porque habló de primero

-¿Tú qué?.

-Hola, Victoria y Carlys...¿No?_ella asintió y yo solo lo ví por encima de los hombros de mi muro humano_Mason me dijo que subiera a ver que todo estuviera en orden.

-Pues, como ves, todo está perfecto_aclaró ella, sabía perfectamente que no me gustaba la idea de tener a alguien en mi habitación en lo absoluto.

-Si, lo noté_suspiró él.

Alan se adentró hasta sentarse en mi cama con toda la confianza y yo no pude evitar tener una mezcla de nerviosismo de indignación, ¿Quién se creía para sentarme en mi cama como si fueramos amigos de toda la vida?, Dios, qué grosero.

-¿Te han dicho que eres un Imbécil?_musité con toda la intención.

-Si te interesa saber, me han dicho cosas peores.

Miro a Carlys, irritada, ella solo se esconde de hombros despreocupada, así que tengo que respirar hondo.

A ver, una cosa es que haya desconocidos en mi sala, y otra cosa en mi habitación, odio que invadan mi privacidad, me gusta tener mi propio espacio, sin estorbos ni molestias, tener mis cosas tal y como me gustan, no conocía este chico de nada, y se atrevía a entrar a mi habitación y sentarme en mi cama, Dios, ni siquiera me ha pedido permiso, aunque, pensándolo bien, quizás no estaba enojada del todo, quizás estaba un poco fuera de lugar que otro chico que no era Mason estaba ahí, a pocos metros de mi, era extraño, me hacía sentir expuesta a algo que se suponía no debía estar.

Trago saliva, tomo el libro que había dejado en mi mesa de noche en la mañana y me siento a un lado de Carlys apoyando mi cabeza en su hombro, con suspiro tembloroso por los nervios que me generaba el trigueño a poca distancia, abro los pliegues del libro con delicadeza.

Pasaron los minutos, cada quién en su propio mundo, pero, a pesar de tener un libro abierto en mi regazo y de la trama que se desarrollaba entre las páginas, mi atencion no estaba completamente en ellas, sino en el trigueño al otro extremo de mi habitación, él tenía el ceño fruncido mientras seguía tecleando en su celular, con los audífonos en sus oídos, desde aquí podía escuchar la canción ligera de Creep de Radiohead, su dedo índice golpeando el costado del aparato en sus manos al ritmo de la canción.

Siento la vergüenza abrazarme cuando me pilla viendolo, de inmediato, con las mejillas rojas y el corazón acelerado por el momento inesperado, vuelvo a hundir mi mirada en el libro.

-No sabía que tocabas, Mason no me dijo.

Me tenso, esta vez, alzo la vista hacia él notando que mira el instrumento que está por encima de la cabecera de mi cama y la que posa a un costado de mi escritorio con mucho atención, incluso más teniendo en cuanta que es solo un trozo de madera con cuerdas.

Y sin saber muy bien por qué, la irritación me invade.

-No tiene por qué decirte porque no es importante.

-Victoria..._Carlys me riñe dándome con su codo en las costillas, ruedo los ojos_solo está preguntando.

-Y yo solo le he respondido.

Ella resopló, sabía que no le gustaba que fuera tan borde con personas que apenas conocía, personas que solo querían conocerme y tenían curiosidad sobre mí o algo relativo conmigo, pero eso era exactamente lo que me molestaba, todo lo que estaba relacionado conmigo, era... desastre.

-¿Por qué no tocas una canción?

La miro.

«¿Me está jodiendo, en serio?»

-¿De verdad me lo dices?.

Ella se hunde de hombros, como si fuese la cosa más natural del mundo, y lo era, solo que yo no quería.

-Vamos, han pasado varios años, y él...

-No..._intento decir.




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