Un amor a primera nota

Capitulo 4

Dile adiós

No le sonreí ni nada, de hecho no tuve ninguna expresión cuando se despidió, cuando quiso darme la mano como despedida se contuvo al verme fruncir el ceño.

Otra vez silencio. Nadie en casa. Solo yo y mi ridícula y aburrida vida.

Apoyé la espalda en la puerta un momento, me sentí extraña, pero no le tomé importancia, fui a la cocina por unos snacks antes de subir las escaleras.

Me tiré en mi cama con los paquetes de papas fritas y Cheetos tras encender la tele, antes de que pudiera sentir la satisfacción de probarlos, mi celular empezó a vibrar en el bolsillo trasero de mi pantalón, lo tomé con fastidio y descolgué.

-¿Si?.

-Hola.

Frunzo él ceño

-¿Quién es?.

-Tu papá.

El cuerpo se me paralizó por completo, me incorporo en la cama de inmediato, trago saliva, ¿Por qué me llamaba?, no tenía derecho a hacerlo, aún así, suspiro para calmar me y respondo sin muchos ánimos.

-Hola.

-Siento llamarte por otro número es que me quedé sin batería.

-Ajá, ¿Tienes algo que decirme? algo importante_digo sin muchas ganas de hablar con él.

-Solo quería saber cómo estabas.

«¿En serio?»

-Bien, creo_murmuro_y cuéntame ¿Cómo te ha ido con tu nuevo casó?_quizás no notó la falta de interés y el sarcasmo en mi voz, ya que respondió al instante.

-Bien, sinceramente creí que no tardaría en resolverlo pero...

-Entiendo_le interrumpo.

-Tu madre... ¿cómo está?.

De nuevo ese tono, lo odiaba, era el mismo que usaba cuando se levantaba al día siguiente luego de embriagarse y gritarle a mamá, actuando como si nada.

-Bien, está trabajando, he hablado con ella y dijo que llegaría dentro de tres o cuatro semanas.

-Un momento ¿Estás sóla en la casa?.

-No.

-Hija...

«No me llames asi»

-Paso todo el día con Mason, Carlys, Bárbara, más unos chicos que me presentó Mason_esa parte claramente era mentira_asi que no te preocupes, papá.

Acentúe la última palabra, con toda la intención de que ya no quería seguir hablando con él, con la intención de mandarlo a la mierda, pero de nuevo volvió a ignorarlo.

-¡Igual! Un poco de mocosos no pueden evitar un asalto, tu madre es una irresponsable.

«Y tú un alcohólico de mierda»

-Primero no somos ningunos mocosos, y segundo, ya no soy una niña, y me he cuidado sola toda la vida, esto no es diferente, gracias por tu "preocupación" _hago las comillas con mis dedos a pesar de que no me vé_gracias por llamar.

Cuelgo.

...

Doce, una, tres de la mañana.

Nada.

No podía dormir, tenía la cabeza hecha un lío, ¿Por qué me había llamado?, ¿De verdad quería saber de mi? ¿Cuáles eran sus verdades intenciones?.

Con ese hombre tenías que tener las alarmas encendidas, era lo que me había enseñado desde que tengo uso de razón, estar alerta cuando la situación traía su nombre, porque significaba que lo que sea que estuviera haciendo, no sería nada bueno, por lo menos no para los demás, porque era un manipulador, un psicópata, alguien que simplemente no le importaba nada más que así mismo, alguien cruel que había arruinado la vida de personas que apenas habían comenzado a vivir, les regaló las ganas de no seguir haciéndolo, de querer huir, plantando el sentimiento de estar atrapados en un infierno donde él gobernaba.

El sonido de los arañazos sobre la puerta me sacó de mis pensamientos, supe de quién se trataba, me levanté a abrir y él entro recorriendo el cuarto moviendo la cola, se subió a la cama de un solo salto y se acomodó conmigo quedándose dormido en pocos segundos, acaricio su pelaje, y después de horas, logro consiliar el sueño.

Caminaba por la noche en una acera cerca del corazón de la ciudad, las luces de los autos cegaban mis ojos por más pequeño que fuese el contacto, la brisa fría me removía al cabello y azotaba mi piel, erizandola, nadie podía verme, como si fuese una capitulo de una serie, ese donde la protagonista veía la vida de los demás pasar frente a sus ojos, sin nadie que le prestara atención.

Me quedo mirando la calle, los autos que alumbraban la carretera desvanecían al final de esta a una velocidad no permitida según el cartel al otro lado de la acera, que se volvió borroso por la lluvia que comenzó a caer, y al mismo tiempo, todo se volvió en cámara lenta, las personas corriendo en busca de un lugar donde refugiarse, otros abriendo sus paraguas mientras que algunos ni parecía importarle la húmedad.

Pero lo demás perdió sentido, mi atención fija en el auto gris que empezó a avanzar sin ver que un coche se estaba acercando al otro lado de la calle para cambiar de carril.

-No...

Corrí para acercarme, pero era obvio que no llegaría, el vehículo iba muy rápido, y estaba muy lejos para que escucharan cualquier grito que imitara.

Mi cuerpo entero se detuvo a medio camino cuando ambos autos chocaron, uno de ellos perdió el control del volante, las llantas chillando contra la húmedad de la vía, haciendo que se voltee hasta quedar con el techo destrozado en el asfalto.

Él pecho me subía y bajaba con extremidad, corro hasta llegar y me dejé caer de rodillas, el suelo lleno de vidrios rotos, pateo los restantes de la ventana sacando su cuerpo, tomo su cabeza con cuidado y la poso en mi regazo, estaba inconsciente y lleno de sangre, le daba caricias en el pelo y él solo permanecia quieto.

-Responde, por favor...

-¿Vicky?.

-Si, soy yo, soy yo.

-¿Vicky?.

Escuchar su voz era como si mi alma regresara a mi cuerpo, como si era lo que necesitaba. Pero no lo quería así, no quería verlo de esta forma.

-Si...

-Vicky...por favor, responde...




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