Alan.
Giro el volante del auto cambiando de ruta.
-Oye, ¿Qué haces?.
-Solo tomo un atajo.
Ella no pareció convencida, pero tampoco dijo nada.
A medida que nos acercamos, se ponía más nerviosa, más cuando vió los altos muros de las residencias en donde vivía Masón.
-Dijiste que no tenías tiempo, pues ahora sí.
Estacioné el auto fuera de la casa del castaño y esperé a que saliera luego de enviarle un mensaje diciendo que estaba enfrente.
-No creo que quiera hablar conmigo_musitó ella mirando la puerta de entrada.
-Debe, no van a durar peleados toda la vida.
Al pronunciar aquello, la puerta se abre dándole paso al castaño que camina con el cabello hecho un desastre y las manos en los bolsillos.
-¿Qué haces aquí?_preguntó, aún sin llegar a nosotros_¿Qué pa...?_se calló cuando vió a Vicky sentada en el asiento del copiloto.
Victoria.
-¡Mason, espera!_me bajé del auto tomándolo de la muñeca cuando hace un intento de regresar adentro_escúchame por favor..
-¿Qué quieres que escuché? ¿Lo malagradecida que eres?, ¿A qué has venido?
-Vine porque debo disculparme, sé que lo que te dije no fue correcto, pero estaba frustrada y..
-¿De qué?.
-De....¡Esto!, vamos Mason, sé que te he decepcionado, no tienes por qué fingir.
Él se pasó las manos por la cara, como si estuviera tratando de calmarme y no actuar por sus impulsos.
-No me decepciona, Vic, me asusta, ¿Vale?, que esto llegue a otro extremo.
Sabía a qué se refería, y lo entendía, de verdad lo hacía.
-No, no lo hará_prometí_perdón, ¿Ok?, perdón, solo que...el aniversario, la ausencia de mamá...Joshua regresó y...ya sabes.
-Por eso lo hiciste.
Asiento.
Masón tomo uno de mis hombros y me hizo mirarlo con atención.
-Oye, sabes que te amo, eres increíble Vic, y sé que has pasado por muchas cosas y que..la relación de tus padres no ayuda, pero puedes contar conmigo y lo sabes, al igual que con Bárbara, Carlys y pues ahora Alan, solo habla conmigo.
Un nudo se me formó en la garganta, y lo único que logré decir fue:
-Lo siento, ¿Si?.
Mason me miró con atención, tanta que mis manos sudaron al ver tal seriedad en él, sé que es un tema delicado, la verdad, mucho, y que tiene miedo de lo que pueda intentar, quizás hasta esté considerando llevarme a un manicomio con tal de evitar cualquier idiotez que pueda hacer, pero, aún así, el suspiro que suelto, uno resignado pero a la vez comprensivo me alivió ligeramente la tensión en mis hombros.
-Prométeme Victoria...por favor, que no harás ninguna maldita estupidez.
-Claro.
-Prometelo_de nuevo, ese tono exigente
Resoplo.
-Lo prometo.
En un intento de romper, no la incomodidad, sino el silencio de lo que significa la gravedad de aquella promesa, despeinó mis rizos, tal y como lo hacía cuando éramos niños, me gustaba, aunque antes le discutía mucho por ello.
-Anda, vete o a Alan se le caerá las pelotas de tanto esperar.
-¡Mason!_golpeo su hombro, agradezco la poca iluminación de la noche por cubrir el sonrojo avergonzado de mis mejillas_¿Irás mañana?.
-Alan y yo tenemos una sección de fotos con él resto del rodaje. Luego de ello vamos.
-Vale_le doy un abrazo rápido antes de regresar al lujoso coche.
El camino a casa fue silencioso, una canción desconocida llenaba el aire mientras Alan conducía centrado en la carretera, a pesar de que no había ningún tipo de comunicación aparente, todo iba bien, o por lo menos a mi me pareció tranquilo, no podía dejar de ver por la ventana las calles pasar en un borrón de locales abiertos y luces difuminadas por la velocidad del coche, aunque las palabras de Mason me hacían sobre pensar un poco, sabía que estaba preocupado y que le dolía toda aquella situación, me había visto romperme en cada fase, y el pánico de él siempre que me veía en medio de un ataque o a punto de cometer algo irremediablemente, era algo que jamás lograría quitarme de encima.
-Oye_la voz de Alan se hace presente a mi lado_¿Todo bien?, te noto muy callada, ¿Segura que arreglaste todo con Mason?.
-Oh mmm__carraspeo, estaba tan distraída que no me di cuánta que ya había aparcado_si, si, segura, solo pensaba un poco, nada más_sonrío con los labios cerrados para descartar cualquier duda_oye, gracias, la pasé genial.
El trigueño me regresó el gesto, claro que el suyo era más genuino y de contextos diferentes, pero no quitaba el hecho que se veía más relajado de lo que había estado en toda la noche.
-Gracias a ti, la verdad no creí que aceptarías.
Me alegra que lo hicieras, espero poder volver a salir contigo pronto, sino te molesta, por supuesto.
Casi río por la respuesta un tanto nerviosa y apresurada, aún así, asentí tomando la bolsa de regalo donde venía el libro que me dió.
-Por supongo.
-Perfecto.
Sin decir nada más bajo del auto.
-Hasta luego.
-Hasta luego.
Después que el auto desaparece al final de la calle introduzco la llave en la cerradura, con cuidado de no hacer ruido abro la puerta quitándome los zapatos en la alfombra de la entrada, vuelvo a cerrar con la misma lentitud, el ruido sometido bajo la tela de mis calcetines.
Todas las luces están apagadas excepto la del patio trasero, el silencio del salón me deja escuchar el tic tac del reloj de la mesa central, los grillos cantar entre los arbustos y los autos de la autopista a lo lejos, pero apenas se percibe por las puertas corredizas que dan a la piscina.
Dejo las llaves en su lugar antes de dirigirme a las escaleras.
Pero al llegar al tercer escalón, las luces de la cocina se encienden, volteo hacía el suelo del salón donde se refleja la iluminación blanquecina del espacio.
El corazón se me acelera, pero siento que se me va salir del pecho cuando escucho su voz.
Editado: 13.05.2026