Ya no sabía de qué lado estar. Si de Bárbara, o de Mason.
Ambos tenían razón en ciertas cosas, pero aún así era complicado saber a quién apoyar más porque ambos son mis amigos desde que era niña, y elegir entre los dos era algo verdaderamente cruel e injusto.Así que solo lo miraba con la irá correr por todo mi cuerpo. Y las ganas de plantarle una bofetada en la cara eran una de las cosas que más me pedía el subconsciente.
Admito que lo primero que pensé es que era un vagabundo de la calle. Sus ojos hinchados y rojos como su nariz, ojeras y cabello despeinado y la ropa arrugada.
Pero por más que intente no sentirme mal, no pude. Ha sido mi mejor amigo toda mi infancia, y sé cómo es, sé que se siente arrepentido por toda las cosas que dijo. Pero aparte de él, conozco a Bárbara.Sé que lo va a hacer sufrir primero, y luego lo va a perdonar. La conozco bien.
No pude más y lo dejé pasar. Después de que se diera un baño y peinara su cabello repleto de hermosos rizos se sentó en la cama y me miró con una disculpa grabada en sus ojos color marrón.
-Sé que lo que hice estuvo mal pero...
-¿Mal Mason?, le dijiste puta en pocas palabras, diciendo que estaba contigo y con Yeiler.
Él suspira.
-Lo sé y de verdad estoy arrepentido, pero tienes que entenderme, ví cómo se besaron.
-No basta con estar arrepentido Mason, no confiaste en Bárbara y eso para ella no fue algo bonito saber que la persona que quieres con locura no se fie de tí_él me miró unos segundos antes de apartar la mirada_además, Alan me contó las cosas y no creo que ella sea capaz de algo como eso, tienes que hablar con ella.
-Si, pero no me contesta ni los mensajes ni las llamadas.
-De verdad que tienes que ser imbécil, en persona idiota.
Él ríe, y me gusta escuchar que está un poco mejor.
-Necesitan hablar, llevan ya una semana.
-No responde.
-La llamaré yo.
-Victoria...
-Shhh.
Decidí llamar a Bárbara y decirle que viniera porque le tenía algo_excusa perfecta_lo que no tardó mucho en llegar.
Mis hombros se tensaron un poco por escuchar el timbre de la casa resonar en cada rincón. Respiré hondo y me levanté para bajar las escaleras. Abrí la puerta y vi a mi amiga entrar con su falda gris clara por la mitad de los muslos, una sudadera azul marino y las botas negras hasta las rodillas.
-¡Hola!_me abraza_cuánto tiempo sin verte amiga.
-Si, como dos horas que te fuiste.
-Pero a mi me pareció una eternidad.
Cuando subimos a mi habitación, ella perdió el color de su rostro por ver al castaño parado a su frente. Él tenía una sonrisa nerviosa, e intentaba no tener contacto visual con mi amiga, que debe de estar cabreada o nerviosa. O las dos.
-¿Qué hace él aquí?_pregunta con brusquedad.
Vale, está cabreada.
-Solo quiero hablar contigo.
-Creo que ya hablamos lo suficiente Mason.
-Sé que lo que hice estuvo mal, y que debí escucharte, pero tampoco puedes juzgarme luego de lo que hizo ese imbécil.
Ella suspiró.
-Victoria, necesito que salgas, por favor.
Miro a Mason antes de asentir.
-Estaré abajo.
Editado: 01.06.2026