Un amor a primera nota

Capitulo 12

El lago.

Miraba el techo sin saber qué hacer.

Las 12 PM.

Dios, tengo tres horas tratando de quedarme dormida y solo consigo tener en mi cuerpo la invasión de la impaciencia por que ya sea del mañana.

Retiré las mantas desatando mis piernas de ellas y bajé de mi cama para ir al escritorio. Encendí la laptop y me puse a ver una película.

Malísima por cierto.

Cerré la tapa con mala gana y me puse a dar vueltas con la silla giratoria. No sé cuánto terminé jugando con la silla dando vueltas y recorriendo mi habitación con las rueditas de esta.

Unas piedras pequeñas golpeaban mi ventana, reconocí ese sonido a la perfección.

Cuando me quise levantar, gracias a los giros, me mareé cayendo al suelo de la forma más estúpida del mundo. Trás quejarme abrí la ventana y ví en ella un chico sentado en su marco, luciendo tan sexy y provocador con esa camisa manga corta que me daba la vista adecuada de sus brazos en muy buena forma.

Le sonreí dejándolo pasar. Se sentó en mi cama y me indicó con su mano que hiciera lo mismo.

-Vine a buscarte_me mira fijamente, y a pesar de la oscuridad de la habitación, podía ver el brillo intenso de la diversión en sus ojos.

-¿A buscarme?.

-Si_me toma de la mano y me lleva a la ventana, señala su auto que está estacionado en la entrada_¿Vienes?.

-¿Así?_me señalé a mi misma para que él viera que tenía el pijama puesto.

-Tranquila, para lo que vamos hacer no necesitas ropa_dice con un tono tan casual que me deja anonadada.

Aún así, lo disimulo.

-¿Qué planeas?, ¿A dónde me llevarás?.

-Solo confía en mí.

-La última vez que lo hice terminé fuera de la ciudad en un campo desconocido.

-Pero no te quejaste_soltó esa risita que desprendia la total confianza que sentía.

-No podía arriesgarme.

Siento mis mejillas calientes y conquilleantes cuando esa mirada, aquella lenta y analítica me recorre.

Desde la primera vez que nos besamos, las cosas han estado un poco...descontroladas por así decirlo.

Ya no había miedo ni vacilaciones, todo era directo y lleno de emoción, aquella que provocaba la sensación desesperante de querer más, mucho más.

-¿Va a decirme que no señorita Smith?.

-Todo depende de dónde planeas llevarme.

-¿Y si te digo que es una sorpresa?

Cuando sus manos toman mi cintura y besa mis labios con una intensidad lenta suelto una risa breve antes de alejarme.

-Basta, conozco ese truco tuyo estás intentando distraerme para que acepte.

-¿Y funciona?.

Va a la ventana, sin antes guiñarme un ojo y sonreír con picardía.

-Diez minutos...si no quieres está bien_baja por la ventana, y yo me quedo medio embobada por ver su espalda cuando toma impulso con los brazos para irse.

Me paso las manos por la cara con la intriga y frustración que siente mi cuerpo por la decisión de bajar o no. Tomo asiento en la cama con la mente explotada con tantas posibilidades de que podía pasar si iba o no.

No tenía miedo, Alan es de tratarme con delicadeza, y se que jamás haría nada que me lastimara o no estuviera aprobado por mí, gracias a qué hemos estado más tiempo juntos, supongo que ha aprendido a leer mis actitudes, cosa que, la verdad, me agrada y alivia muchísimo, era relajante no tener que explicar lo que me disgustaba y lo que no, porque en muy poco tiempo Alan me ha conocido lo suficiente para ello.

Así que, con un suspiro me cambié la pijama por unos pantalones anchos de color negro, una camisa larga verde oscuro y unos zapatos.

Tomo una sudadera y le pase llave a la puerta por si a Mark se le daba la loca idea de venir a mi cuarto a la madrugada, conociéndolo, tiene sus impulsos de alfa protector.

Bajo por la ventana con cuidado de no caer a más de seis metros de altura.

Camino hasta el auto que estaba invadido por un chico, que, siendo honesta, se veía extremadamente guapo con un brazo en la ventana y la otra en el volante.

Él baja del auto cuando me vé afuera, acaricia mi mejilla y me da un beso tierno en ella.

-Ya pensé que no vendrías_dijo calentando mis mejillas con sus pulgares.

-Pues, pensaste mal.

Entramos al auto, él lo encendió rozando peligrosamente mi pierna con su mano, justamente la que estaba en la palanca, lo que significaba que cada que fuera a cambiar la velocidad, me rozaría la pierna, y no sé por qué ese pensamiento me ponía ansiosa.

Lo miraba de reojo, y se veía más guapo de lo normal cuando tenía la mirada centrada en la carretera. Las luces de los autos que iban en dirección contraría golpeaban sus ojos reflejando en ellos un brillo de colores.

-¿Subo la ventana?.

Sonrío, sabía por qué lo preguntaba, quizás me había oído quejarme un sinfín de veces de que el viento me desordenaba el cabello.

-No, estoy bien.

Luego de eso, empezamos a cantar a todo pulmón una canción el altavoz, el viento que se filtraba por la ventana abofeteaba mi rostro erizando me la piel por su contacto frío.

-Fuckin' Robitussin...I don't know why this shit got me lazy...

Lo miro mientras canto lo más fuerte posible, me gustaba cómo me interrumpía para seguirme el juego.

-Right now, yeah. Can't do Percocets or Molly. I'm turnin' one, tryna live it up here.

-Right, right, right. Baby, you can.
Ride it, ooh, yeah.

-Bring it over to my place
And you be like. "Baby, who cares?". But I know you care. Bring it over to my place. You don't know what you did, did to me....

-Your body language speaks to me
I don't know what you did, did to me
Your body language speaks to me

Your body lenguage speaks to me... Esa parte de la canción era irónica porque era verdad, mi cuerpo respondía a todo tipo de actos por su parte, pero no me desagradaba, de hecho con Alan era totalmente lo contrario, como un tsunami de emociones que nunca pensaste en experimentar excepto en esas tardes los fines de semana que mirabas la película más cliché del mundo y piensas: "Quiero vivir lo mismo".




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