Un amor a primera nota

Capitulo 13

¿Qué hace él aquí?.

La luz del sol que entraba por la ventana me obligó a girar y hundir mi rostro en el cuello del cuerpo cálido y relajado que aún descansaba plácidamente a mi lado, aún adormilada sonreí al sentir el brazo de Alan en mi cintura, solté un suspiro gustoso por el peso de ese acto que encontraba tan íntimo. Pero, claro, las cosas buenas nunca duran para siempre.

-¿Victoria?.

La voz de Mark al otro lado de la puerta me levanta de la cama tan rápido que Alan se sobresaltó alarmado por el movimiento tan brusco y repentino.

-¿Qué...?.

-Victoria, ¿Sigues dormida?.

Los tres toques en la madera me hacen levantar a Alan a tirones al mismo tiempo que Mark forcejea con la manija.

-¡El baño, rápido!.

-¡Pero...!.

Le cierro la puerta en la cara antes de que pueda quejarse.

-¿Por qué le has puesto seguro a la puerta?_ dice la molesta en irritante voz de Mark cuando me asomo.

-No vengas con tus jodas, es muy temprano, qué quieres.

Él me miró de arriba abajo desconfiado y luego el interior de la habitación, o por lo menos lo poco que le dejaba ver la puerta a medio abrir.

-Vale, pues estaré afuera toda la mañana, también venía a ver si estabas lista para llevarte a la universidad, pero noto que no.

-No te preocupes, tengo clase dentro de unas horas y Alan pasará por mí.

-Alan, claro.

-¿Pasa algo?_pregunto, había captado el mismo tono descontento que siempre utilizaba cuando se refería a él.

-Nada, llámame si necesitas algo.

Sin más nada, simplemente siguió por el pasillo y bajó las escaleras. Una vez que me aseguro de que se haya ido cierro con cuidado.

-Linda forma de decir los buenos días_se quejó Alan mientras salía del baño, aunque en realidad no sonaba molesto_siento como si esto fuese una crímen, como si fuese una figura sobrevalorada del que robaste de un museo exclusivo y me escondieras de la policía.

-¿Te das cuenta de lo egocéntrico y arrogante que ha sonado eso?.

-Quizás.

Me sujeté de sus hombros cuando me levanta por las caderas para sentarme en su cintura.

-Ahora si, buenos días.

Río cuando besa mis comisuras.

-Buenos días.

-¿Quieres desayunar? Porque yo muero de hambre.

-Vale.

...

Desayunamos juntos los panqueques que Alan había preparado, un silencio permanecía en la habitación, uno levemente interrumpido por el sonido de la radio en la encimera, pero fuera de eso no había ningún tipo de conversación.

Pero a pesar de estar en silencio, mi mente no lo estaba, en ella existía preguntas que cada vez que cavaba más a fondo salía otra, otra, y otra. Sin parar, como un bucle sin fin que circulaba todo alrededor de la fuente de todo; ¿Qué tenemos Alan y yo?.

No somos novios, en eso estaba segura porque no me lo había pedido, por lo menos no directamente o de manera formal, de su boca nunca ha salido "¿Puedo ser tu novio?" O bueno un "¿Quieres ser mi novia?", tampoco podía exigir.

Tampoco somos amigos, nos besamos continuamente, nos escapamos juntos, salimos, y hasta hemos compartido la misma cama.

Era frustrante, y aunque me gustaba que no había ningún tipo de etiquetas pero si exclusividad, el hecho de que esto no tuviera un título me generaba algún tipo de inseguridad.

¿Y si solo está jugando conmigo? ¿Solo es diversión? ¿Solo lo hace por aburrimiento?.

Cierro los ojos un momento para no pensar en ello, así que solo jugaba con las fresas de mi plato.

-Estás muy callada, ¿Todo bien?.

-Si, solo pensaba en...en Mark, casi nos descubre_tomo los platos llevándolos a la cocina.

-La verdad, habría sido divertido ver su cara cuando notara que no estabas sola.

-Claro...

-Oye, ¿Segura que vá todo bien?.

-Si_tomo mi teléfono cuando veo un mensaje de Bárbara_genial, han cancelado las clases y...

-Ya deja eso.

Luego de quitarme el teléfono y de dejarlo en la encimera me tomó de las caderas girando me hacía él para que lo viera directamente.

-Te conozco lo suficiente para saber que algo pasa, dime.

-Ya te dije, no es nada, solo que me preocupa que Mark nos descubra.

-Eso no vá a pasar.

-No vas a esconderte en el baño toda la vida.

-Por supuesto que no, también está el armario, bajo la cama...

-¡Alan!.

-Vale, vale, está bien que te preocupes, pero no pasa nada, ahora solo déjame pasar la mañana contigo sin tener que pensar en ese imbécil y en lo que implica si nos llega a descubrir.

Claro, la mejor forma en la que Alan podía callarme la boca era con la suya, pero mientras su lengua trazaba mis comisuras en un intento de pedir permiso para entrar y que mis manos estuvieran aferradas en su nuca, las preguntas seguirán haciendo eco en mi mente. Aunque en el momento en que me acomodó en la encimera perdí el sentido por completo, cuando el ligero mordisco en mi labio inferior, el agarre en mis caderas y la respiración acelerada que demostraba cada fibra de la desesperación que lo abrazaba, incluso cuando bajo trazando mi mandíbula.

Mis mejillas se escandalizan al sentir su aliento en mi cuello, la piel se me eriza y la espalda se me tensa, hundo los dedos en sus hombros desnudos que se vuelven un poco rígidos al tocarlos pero que rápidamente se relajan.

-Somos lo suficientemente mayor para hacer lo que queramos sin importar los demás_musitó contra mí, sus manos subiendo por debajo de mi camisa para posar en mi espalda baja.

-Lo sé, pero...

-¿Tienes miedo de que nos descubran y meternos en problemas?, te recuerdo que hemos estado saltando de su techo durante semanas, somos los reyes de la adrenalina.

En el momento en que me mira y me centro en el tono café de sus ojos, trato de que mis pensamientos _que ahora me parecen absurdos en el instante que roza el borde de mis pechos con su pulgar_ no interfieran entre nosotros, si Alan tuviera malas intenciones o fuera el tipo chico que solo busca una chica por diversión Mason no me lo hubiese presentado o dejado que se acercara a mí, o me hubiera advertido.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.