Estoy super cansada, se supone que debería de estar descansando en mi apreciada cama, pero heme aquí. Sé que Cristal es mi amiga, mi mejor amiga y la amo, pero en serio se aprovecha de eso siempre que puede y me obliga a acompañarla a cada lugar al que va.
El centro comercial no se encuentra tan concurrido este día, lo que debería de hacer nuestra tarea más sencilla; estamos en otra de las tantas tiendas de ropa, en la que por cierto no exagero al decir que estamos desde hace casi tres horas. Tiene una cita con un chico y eso ha provocado que entre en crisis, y que ahora no pueda encontrar el atuendo “perfecto”.
—De verdad Cristal, estoy cansada, ya entramos a cada una de las tiendas que hay en el centro comercial, tenemos casi cinco horas buscando— repito por quinta vez.
—Te he escuchado las veces anteriores Leah, deja de distraerme que hará que nos tome más tiempo—me dice rodando sus ojos— en lugar de quejarte, deberías de ayudarme a encontrar algo que pueda usar en mi cita.
—Ambas sabemos que lo que sea que llegue a mostrarte no será para nada de tu agrado.
—Cierto, entonces como te habrás dado cuenta, no te queda de otra más que esperar un poco más— dice esto moviendo sus caderas exageradamente mientras se dirige a uno de los maniquíes que muestra un vestido.
Al estar ambas frente al vestido lo analizamos detalladamente, dándole el visto bueno. Una vez que lo tiene en sus manos se dirige a los probadores. Después de unos minutos abre la puerta para que pueda verla.
—¡Wow! Te miras hermosa amiga. Llévatelo y por favor ya vámonos— digo poniéndome de pie y girando en dirección a la puerta.
—¡Espera! Tengo que ponerme mi ropa. Y sí, me lo llevaré porque tienes razón, luzco hermosa con este vestido— se mira en el espejo haciendo una pose un poco exagerada.
Y es que vamos, a Cristal todo le queda bien y quien diga lo contrario, miente. Esa combinación de su piel bronceada con esos ojos claros de un color casi verde… acapara miradas a donde sea que vaya.
Después de que saliera del probador y hayamos pagado el vestido, vamos directo a comer algo. Ordenamos hamburguesas en uno de los tantos locales de comida rápida.
—¿Y qué hay con Víctor?— pregunta mientras tomamos asiento.
—Qué hay ¿de qué o qué?— la miro alzando ambas cejas.
—No te hagas, sé que te ha vuelto a hablar, él me pidió tu número— toma un mechón de su cabello al mencionar esto último.
—Así que tú eres la culpable de que mi celular no pare de sonar durante estos tres días— le digo acusándola con mi dedo índice mientras la miro con los ojos entrecerrados.
—Lo siento, pero dijo que realmente necesitaba hablar contigo— llegan con nuestra orden y la colocan sobre la pequeña mesa, agradecemos y comenzamos a comer pausando el tema.
Aclarando, Víctor es mi ex novio. Cuando terminamos con nuestra relación fue porque mis sentimientos habían cambiado, y no me parecía justo seguir con la relación si no podía corresponder de la misma manera. Durante el primer mes después de terminar parecía ir todo bien, él había respetado mi decisión, o eso parecía. Pasado ese mes, Víctor comenzó a buscar a Cristal insistentemente con preguntas y confesiones sobre mí, cada día. Y como era de esperar, obviamente Cristal se ha agotado de darle largas a Víctor y le ha compartido mi nuevo número. Y es así, que después de casi cuatro meses de haber terminado, él sigue insistiendo en hablar conmigo.
Terminamos de comer y decidimos que es mejor regresar a casa antes de que sea más tarde. Salimos fuera en busca de algún taxi, caminamos tranquilamente cuando Cristal se dirige a mi.
—Quiero disculparme por darle tu número a Víctor, pero es que me agotó, no me dejaba en paz Leah— me toma de ambas manos mirándome a los ojos.
—Tranquila Cristal, entiendo lo incómodo que pudo ser. Además, ni siquiera tenías que haberlo aguantado, discúlpame tú a mí.
—Tienes que ponerle un alto, tienes que ser clara de una manera que él entienda que ya no quieres nada con él, no puedes estar solo aplazando o ignorando el tema.
Sé que Cristal tiene razón, no puedo estar solo ignorándolo, pero en serio me pregunto: ¿qué persona quiere estar siendo ignorado constantemente? realmente no pensé que estaría en una situación como esta con Víctor; espero que la situación mejore una vez que hable con él, porque no puede seguir así, no es sano para él ni para mí.
Caminamos cerca de unos cinco minutos más en silencio, cuando por fin logramos ver un taxi. Durante el trayecto de veinte minutos y mientras Cristal se enfrasca en una llamada con su papá, mi mente no deja de divagar en el tema de Víctor, no pretendía encontrarme en estas circunstancias con una persona que ha sido y es importante para mí. No sé cómo lo haré, qué palabras utilizar o cuáles debería de decir, pero lo tengo que hacer por más difícil e incómodo que me resulte hacerlo.
Cristal aleja un poco su celular poniendo la llamada con su papá en espera cuando el taxi se detiene frente a mi casa.
—Muchas gracias por acompañarme Leah, sé que te estresa mucho ir de compras, y más conmigo. Pero como te das cuenta, no tengo a nadie más que me acompañe, así que eres quien tiene el honor de hacerlo— me abraza y besa mi mejilla como despedida, y solo río bajo.
Bajo del taxi y me despido con una mano mientras el auto se aleja. Camino hacia mi casa que se encuentra demasiado silenciosa al entrar en ella. Claramente no se encuentra nadie, y sólo logro ver una nota sobre la mesa donde mamá anuncia que salió con sus amigas y que regresará tarde.
Me dispongo a subir a mi habitación, quitando mis tenis y arrojando mi bolsa sobre el escritorio al otro lado de la habitación. Me dirijo directamente a la ducha, necesito deshacerme un poco del cansancio de mi cuerpo con una buena ducha caliente.
Al salir de la ducha bajo a la cocina para servirme un poco de cereal, porque no pienso hacerme algo más para cenar. Me siento en medio de mi cama con el plato entre mis piernas totalmente dispuesta a ver un rato el televisor, me lo merezco después de una tarde con Cristal. Estoy disfrutando de ver “The good doctor”, cuando suena una notificación en mi celular, haciendo que desvíe los ojos de la pantalla.