Un amor con alas: llegando más allá del cielo

Capítulo 2

Estoy en un lugar completamente oscuro, solo puedo ver una silueta dándome la espalda, no puedo moverme.

—Prope adsumus —se escucha una voz realmente profunda, sonando casi como un eco.

—¿Quién eres? —Me abrazo a mí misma en un acto de mero nerviosismo.

—Propius sumus quam credis. —Comienza a alejarse, como si no me escuchara.

Intento acercarme, pero mis pies se sienten demasiado pesados, por lo que caminar se vuelve difícil.

—Déjame verte, ¿quién eres? —repito en un nuevo intento por saber quién es y qué significa lo que ha dicho.

Se detiene por un momento, manteniéndose inmóvil, comienza a girarse lentamente, estoy por ver su cara, estoy por ver quién es…

El sonido de la alarma me despierta. Me levanto un poco aturdida y todavía somnolienta. ¿Qué fue eso? Ha sido raro.

Durante años he tenido sueños bastante extraños, los cuales en algún punto se volvieron recurrentes, sin embargo, esta es la primera vez en la que ha habido algún tipo de contacto. En todo este tiempo esa silueta o persona, o lo que sea, siempre se mantenía parada a metros de mí, sin hacer ni decir nada; hasta hoy, ha pasado algo un poco escalofriante, por describirlo de alguna manera. He de admitir que lo que sea que haya dicho me ha causado una extraña sensación, incluso mi corazón se encuentra un poco acelerado como si supiera el significado de esas palabras.

Siempre me ha extrañado el tener este tipo de sueños, he llegado a suponer que es debido al cansancio o algo por el estilo. O por el hecho de que la primera vez que soñé con un escenario parecido, mi cerebro lo almacenó ya que me generó gran curiosidad al despertar, y por eso todos estos sueños similares.

Aún con la curiosidad que el sueño me ha generado, no puedo permitirme el sentarme a analizar sobre ello como en otra circunstancia lo haría, porque mis deberes esperan. Así que cojo lo que necesito para una ducha y así despejar mi mente de este nuevo suceso.

Termino de arreglarme y bajo a la cocina lista para irme a clases, tomo un plátano de camino a la salida. Mi madre aún duerme, así que solo le planto un beso en la frente a modo de despedida.

Al llegar a la universidad, automáticamente mi estado de ánimo cambia un poco. Y es que el hecho de que la vida escolar sea tan rutinaria, me causa pesar.

Me dirijo a mi locker, saco lo necesario para la clase, y coloco mi mochila dentro antes de cerrar la pequeña puerta. Durante la clase repasamos algunos puntos importantes vistos el día anterior, y el profesor hace énfasis en un nuevo proyecto que tendremos que realizar y entregar dentro de tres semanas.

Una vez terminadas las primeras clases busco a Cristal por la cafetería, la distingo sentada en la mesa de siempre con nuestra comida, por eso la adoro, siempre se encarga de pedir mi comida a la par de la de ella y ni siquiera tengo que pedírselo.

Me acerco dándole un abrazo y un sonoro beso en la mejilla.

—¿Cómo estuvieron las clases? —pregunta esto antes de meter un bocado a su boca.

—Bien, hay un nuevo proyecto el cual espero poder terminar antes de llegar a la fecha límite ¿las tuyas qué tal?

Cristal estudia Artes Escénicas, y siendo sinceros me habría encantado haber elegido esa carrera al igual que ella, siempre me ha encantado todo lo relacionado a ese tipo de arte, pero por alguna razón, me he decidido por Finanzas que también disfruto al mismo nivel.

—Bastante bien, hoy aprendimos algunas técnicas nuevas, me ha gustado mucho. Dentro de mes y medio es la presentación —me recuerda a la vez con un tono cargado de emoción.

—¡Lo sé! Y estoy ansiosa por verte en el escenario.

Seguimos comiendo y cuando desvío la mirada de la comida hacia la entrada de la cafetería, puedo ver como un chico ingresa a esta. Chico que a simple vista parece atractivo, y a juzgar por la forma en que camina aseguraría que él lo sabe perfectamente. Va vestido de negro, a excepción de su playera, que es de un color vino.

Su cabello es oscuro, y a pesar de la distancia se nota lo brilloso que es. Su rostro se nota un poco serio, y camina como si ya conociera el lugar, con tanta seguridad que hace girar una que otra cabeza en su dirección; lo que responde la pregunta que comenzaba a formarse en mi cabeza, al parecer es nuevo aquí. Toma asiento justo en la mesa del frente, confirmando su atractivo.

Después de unos minutos, nos informan que nos podemos retirar. Los profesores se tendrán que presentar a una asamblea o algo así, por lo que las tres últimas clases de este día, y en los próximos tres días no habrá clases.

Después de tomar lo que voy a necesitar para mis días de estudios en casa, y despedirme de Cristal y de algunos compañeros, reviso mi celular para saber si Víctor no ha tenido que cancelar, pero solo veo un mensaje confirmando nuestro encuentro.

10:15 a.m.

Víctor: Hola linda, espero que siga en pie nuestra cita. Estaré esperando en la cafetería.

Decido que lo mejor es responder antes de que piense que no iré.

10:20 a.m.

Leah: Claro, ahí estaré.

Continúo con mi camino hacia la salida cuando por ir distraída viendo el celular, tropiezo haciendo que este caiga al suelo, me agacho con la intención de cogerlo y seguir con mi camino, pero justo cuando lo hago, algo, o más bien alguien, choca con mi trasero ocasionando que casi me parta la cara, logro anteponer mis manos, que de no haber sido así es seguro que esta escuela habría perdido una de las preciosidades que posee.

—Deberías de tener más cuidado, pude lastimarme. —Una voz ronca y agradable de escuchar, dice a mis espaldas.

¿Perdón? Quien me ha tirado al suelo has sido tú. Más bien creo que deberías disculparte, además claramente estabas distraído. —Me cruzo de brazos al estar de frente a él, y oh sorpresa, es el tipo de la cafetería.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.