Leah
Manejo en silencio, acercándonos hacia las afueras de la ciudad. No me agrada el hecho de compartir mi lugar sagrado con alguien más, menos si se trata de alguien que no me agrada del todo. Pero el cansancio y la soledad que me han estado acompañando estos últimos días, hacen que no le tome tanta importancia.
Después de conducir unos minutos más una vez abandonamos la ciudad, a la orilla de la carretera se logra apreciar un camino de terracería, el cual pareciera estar escondido con la poca hierba que lo adorna, lo que es una indicación de que no es un camino transitado.
Me desvío tomando el camino que dirige hacia el bosque, los grandes árboles rodean la pequeña ciudad de East Stroudsburg, el verano está por comenzar por lo que las lluvias se han hecho presentes como siempre en esta temporada. Estaciono frente a un árbol, ya que me gusta terminar el camino andando.
—Bueno esperaba algo más, pero, se respira tranquilidad y no hay nadie a la vista, así que…
Salgo del coche antes de que termine la frase, saco una pequeña bolsa de viaje de la cajuela, en la que guardo un traje de baño y otras tantas cosas dentro.
—¿Traes herramientas para acabar con mi preciada vida, en esa maleta? Te advierto que opondré resistencia —su ceño ligeramente fruncido, hace que ruede los ojos.
—Tranquilo, eso lo reservo para otra ocasión.
Ríe por lo bajo y siento sus pasos detrás de mí. Comienza a tararear algina canción, y me esfuerzo por ignorar que está ahí, este debería de ser un momento de absoluta paz, no debí acceder a traerlo.
Después de caminar un rato, me detengo ante la hermosa postal que se muestra ante nosotros. Si tan sólo pudieran ver este increíble lugar, no querrían irse nunca de aquí. El lago luce realmente hermoso, rodeado de árboles grandes y flores coloridas y hermosas, es como si este lugar lo hubieran sacado de algún cuento de hadas; el agua es tan cristalina y siempre tiene la temperatura perfecta. Se escuchan grillos cantar, e incluso es posible ver pequeñas luciérnagas volar entre las flores, algo realmente maravilloso. La luz de la luna se refleja en el agua, lo que hace que el agua brille como si estuviera cubierta de plata, generando una paz instantánea.
Camino lentamente apreciando cada detalle a mi alrededor, como cada vez que vuelvo aquí, el sentimiento de paz y tranquilidad me alberga dejando mi mente en blanco y libre de cualquier cosa que me aqueja. La luz de la luna parece iluminar todo con mucha más intensidad, hace lucir todo hermoso de una manera diferente. A pasos lentos me dirijo al pequeño lago y deteniéndome justo a la orilla de este.
—Wow, es hermoso —la voz ronca a mi espalda, hace que vuelva a la realidad.
—Lo es, es tan impresionante como la primera vez que lo encontré.
—Entiendo por qué tanto recelo, tampoco quisiera compartirlo —se detiene a mi lado.
Camino hacia el gran árbol solitario situado cerca del lago, el cual parece esperar la compañía.
—Espera ahí —le digo antes de que piense en venir detrás de mí.
Su silencio hace que gire brevemente, y lo veo tomar asiento en el césped cerca a la orilla. Coloco la pequeña maleta en el suelo tomando mi traje de baño, es de color ladrillo, lo que hace ver mi piel más pálida; tiene un gran escote en la espalda, y muestra parte de mis glúteos, me gusta mucho, es realmente cómodo. Salgo de detrás del árbol con mi nueva vestimenta, y voy directo a la orilla, compruebo la temperatura con la punta de mi piel, como era de esperarse, está perfecta.
Me introduzco disfrutando cada centímetro de mi piel que es arropado por la cálida agua, por un momento me olvido de todo, me concentro en la paz y relajación que me genera el estar en este lugar que parece mágico. Cuando el agua llega por encima de mi pecho, mi cuerpo se sumerge por completo nadando hacia el centro del lago, la luna brilla tanto que puedo ver pequeños destellos entre las rocas y plantas al fondo, los cuales curiosamente brillan más que de costumbre.
A mi lado siento que el agua se mueve con la presencia de alguien más, nadando cerca de mí, veo a Ezra, también observa lo que yo, su mirada se encuentra con la mía nado a la superficie respirando y él hace lo mismo.
—¿Cómo encontraste este lugar? Es increíble —sus ojos se mueven observando lo que nos rodea.
—Un día caminaba por el bosque mientras anochecía, y terminé aquí, al parecer era un lugar frecuentado en algún momento —con mi barbilla señalo hacia el extremo opuesto de donde se encuentra el gran árbol.
Hay una pequeña banca, como si en sus mejores momentos este lago hubiera sido visitado y admirado. Al lado de esta hay un tronco grande, del que supongo era de otro gran árbol, pero que por alguna razón, decidieron cortar dejando solo el rastro de lo que fue.
—¿Alguien más sabe de este lugar?
—No lo sé, sinceramente espero que no —. Nuestras miradas chocan por milésimas de segundo, y la apartamos a la misma velocidad.
—Me siento casi honrado al ser la segunda persona que lo sabe —. Una diminuta sonrisa ladina adorna su rostro.
—No lo sabrías, pero fui manipulada y chantajeada —. Entrecierro los ojos en su dirección.
—¿Lo fuiste? Pero qué cabrón quien sea que lo haya hecho—. dice esto último mientras frunce el ceño y niega con la cabeza, en un gesto burlón —¿no tienes algo de comida? Estoy un poco hambriento.
Nado hacia la orilla con Ezra siguiéndome, tomo la maleta y observo el interior por varios minutos. Solo traje conmigo un par de frituras, porque realmente no pensaba que tendría compañía. Saco la pequeña manta y la extiendo sobre el césped y tomo asiento colocando las frituras en el centro.
—No esperaba venir acompañada y solo he traído esto.
—Bueno, supongo que no puedo quejarme.
—No, no puedes—. Mis labios dibujan una pequeña sonrisa.
Comenzamos a comer en silencio, ambos observando la serenidad del agua. Es como si en lugar de agua, fuera un espejo contemplando la luna. Nos quedamos así por un buen rato, cuando una cantidad considerable de luciérnagas hacen su aparición volando sobre el agua y alrededor de nosotros, en un espectáculo hermoso.