Laura miraba su habitación medio vacía. Las cajas apiladas le recordaban que todo estaba a punto de cambiar. Su madre había tomado la decisión: se mudaban de ciudad, y ella no podía hacer nada para evitarlo.
Había apenas cumplido 8 años, pero sentía que la estaban arrancando de su pequeño mundo. En ese mundo estaban sus abuelos, sus pocas amigas… y sobre todo Cristian.
El día antes de la mudanza, Laura intentó armarse de valor. Quería verlo, aunque solo fuera para decir adiós. Guardó el anillo en su mano y caminó hasta el parque donde siempre jugaban.
Pero Cristian no apareció.
Quizás estaba enojado por lo de Liam. Quizás había decidido no verla más. O tal vez, simplemente, el destino había querido que esa despedida nunca sucediera.
Laura se sentó en la banca de madera y miró el anillo, susurrando para sí misma:
—Prometiste que íbamos a tener una casa blanca frente a un lago… y que íbamos a ser felices, yo te lo prometí también.
Sus ojos se llenaron de lágrimas, pero se las limpió rápido. No quería que su madre la viera llorar.
Esa noche, antes de dormir, Laura tomó una decisión: guardaría el anillo para siempre. Pasara lo que pasara, no lo perdería.
Cristian nunca supo de esa promesa silenciosa. Y Laura nunca olvidó que su primera historia de amor había quedado inconclusa, como un libro que alguien dejó abierto a la mitad.
Lunes en la mañana el sol aún salía, Cristian despertó , se lavó los dientes ,se vistió y bajó a desayunar con sus padres, aun molesto por lo que estaba ocurriendo en la escuela con Laura y Liam
—uy ,que mala cara para un día tan lindo ¿qué ocurre cariño?
—nada mamá, es solo qué...¿soy malo mamá?
—pero que dices Cris...no eres malo, eres un niño de muy buenos sentimientos aveces impulsivo como tu padre pero no eres mala persona, todos tenemos defectos
—...gracias mamá
—no es nada cariño, venga que llegas tarde a clases
El camino a la escuela fue aburrido para Cristian pues no tenía ganas de entrar a clase y mucho menos de ver a Liam con Laura, estaba muy enfadado con Liam y a Laura simplemente no entendía que había ocurrido para que allá tomado esa desición tan repentina
—muy bien chicos pasemos lista ...Joana,Mariana,Milagros,Laura...¿Laura?
—con permiso...profesora la alumna Laura Rivero le dieron de baja en la matrícula...ya no asistirá más a clase
Cristian estaba copiando en su libreta y cuando escuchó la noticia de la baja de Laura se quedó en shock, dejó caer el lápiz al piso —¿como?...¿Laura se fue?
Editado: 06.08.2026