Un amor inocente

capítulo 11 segunda parte: Ese mensaje...

Habían pasado varias semanas desde aquella incómoda situación con Ryan. Laura apenas hablaba de eso con sus amigas, prefería enterrarlo en su memoria. Su refugio era la escuela y sus libros, aunque por las noches, cuando todo estaba en silencio, volvía el recuerdo de Cristian.

Una noche cualquiera, mientras revisaba su celular, una notificación iluminó la pantalla: "Cristian ✨".

El corazón de Laura se detuvo por un instante. Dudó en abrir el mensaje, pero la curiosidad y la emoción la vencieron.

Cristian:
-Hola, Lau... ¿estás despierta?

Laura sonrió, sintiendo un calor en el pecho. Sus dedos temblaban mientras escribía.

Laura:
-Sí, aquí estoy. Qué sorpresa, pensé que ya te habías olvidado de mí.

Pasaron unos segundos eternos antes de que la respuesta llegara.

Cristian:
-¿Olvidarme de ti? Nunca. Aunque no te escriba, siempre me acuerdo.

Laura apretó el celular contra su pecho, tratando de controlar las lágrimas que se le acumulaban en los ojos.

Laura:
-Me alegra saberlo... yo también pienso mucho en ti.

Ese mensaje fue el inicio de largas conversaciones que se extendieron por días. Cristian le contaba de su vida en la secundaria, de los cambios que estaba viviendo, mientras Laura le narraba cómo era su día a día en Cuba. Entre risas, recuerdos y confidencias, volvieron a sentirse cerca.

Pero en medio de todo, Laura no podía quitarse de la mente la novia de Cristian. No se atrevía a preguntar, aunque la duda la consumía.

Una noche, finalmente se armó de valor.

Laura:
-Cristian... ¿y tú novia?

El silencio en el chat pareció eterno. Hasta que finalmente él respondió:

Cristian:
-Sí, estoy con alguien... pero no es lo mismo, Lau. No sé cómo explicarlo, pero contigo siempre será diferente.

Laura se quedó mirando la pantalla, con una mezcla de tristeza y alivio. En el fondo lo sabía: Cristian seguía siendo ese lugar seguro al que siempre quería volver.

Laura:
-Cristian... tú me marcaste demasiado y, a pesar del tiempo que ha pasado, yo... te sigo queriendo. Sabes, mi papá vive en Estados Unidos y me puso la reclamación. Quizás algún día podamos vernos.

Cristian:
-Eso sería genial, de verdad... yo nunca te olvidé.

Laura se quedó mirando la pantalla con el corazón acelerado. Iba a contestar, pero de pronto apareció el aviso frío en la parte superior: "Cristian se desconectó".

Un silencio abrumador llenó su cuarto. Apretó el celular contra el pecho, cerró los ojos y suspiró. Entre ilusión y dolor, pensó:

"¿Será que algún día nuestras promesas se cumplan?"

Y así, entre dudas y esperanzas, se quedó dormida esa noche.




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