Un amor inocente

cap 32: Unión

Laura estaba en su habitación, sentada en la cama con el vestido de sus quince todavía colgado en la puerta del clóset, cuando escuchó voces bajas en la sala. No discutían. Tampoco reían. Era ese tono extraño que solo usan los adultos cuando hablan de cosas que duelen.
Su mamá había llegado esa misma tarde de Estados Unidos. El viaje la había dejado cansada, pero no distante. Y su padre... su padre estaba nervioso como Laura nunca lo había visto.
Ella no bajó. No quería interrumpir. Algo dentro de su pecho le dijo que esa conversación no era para ella, aunque, en el fondo, también lo fuera.
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-Laura está grande -dijo él, rompiendo el silencio-. Más de lo que creemos.
La mamá de Laura asintió despacio, con las manos cruzadas sobre las rodillas.
-Siempre lo ha sido. Incluso cuando no debió.
Él suspiró, apoyando los codos en las piernas.
-Nunca quise que creciera viendo nuestras heridas.
-Pero las vio igual -respondió ella, sin reproche-. Los niños siempre ven todo.
Hubo un silencio largo. Incómodo. Necesario.
-Yo cometí errores -dijo él finalmente-. Muchos. Y no hablo solo de esa etapa... hablo de no saber escucharte cuando aún éramos un equipo.
Ella lo miró por primera vez a los ojos desde que se sentaron.
-Yo también me fui antes de pelear lo suficiente -admitió-. Creí que alejarme era protegerme... y protegerla a ella.
El nombre de Laura no hizo falta. Ambos sabían de quién hablaban.
-No estoy con esa mujer desde hace años -dijo él, con voz firme-. Mi vida... se quedó en pausa desde que todo terminó.
Ella bajó la mirada.
-La mía también -susurró-. Solo que aprendí a vivir con eso.
Él se levantó y caminó hasta la ventana. Afuera, las luces de la calle iluminaban la noche con una calma que no existía años atrás.
-No te pido que olvides -dijo-. Solo... que veamos si todavía queda algo que salvar. Por nosotros. Y por ella.
La mamá de Laura se puso de pie lentamente.
-No quiero promesas grandes -respondió-. Quiero honestidad. Conversaciones incómodas. Tiempo.
Él se giró hacia ella.
-Eso sí puedo darte.
Se miraron. No como antes. No como dos enamorados jóvenes. Sino como dos personas que se habían roto... y aun así se reconocían.
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Desde la escalera, Laura los observaba en silencio.
No vio besos. No vio lágrimas exageradas. Vio algo mejor: dos adultos hablando con verdad.
Su pecho se aflojó.
Por primera vez en mucho tiempo, no sintió que tenía que elegir entre uno u otro. No sintió culpa por quererlos a ambos.
Subió de nuevo a su habitación, cerró la puerta con cuidado y se acostó.
Mientras apagaba la luz, pensó que tal vez el amor no siempre volvía igual...
pero a veces volvía mejor.
Y por primera vez desde hacía años, Laura durmió en paz.
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A la mañana siguiente Laura despertó a su hermano haciéndole cosquillas y el enojado porque quería seguir durmiendo

Liam: ¡Laura!!!! basta quiero dormir jajaja- Laura lo dejo un momento para que respire por tanta risa

Laura-¡arriba! que hoy vamos a patinar o bueno yo a aprender porque tu eres ya un experto

Liam-si si como digas Fea

Los hermanos bajaron a desayunar, la mamá de Laura estaba tostando el pan y el papá estaba sirviendo el jugo

Edel - necesito hablar con ustedes... Sofia y yo bueno estamos juntos, Liam pequeño esta relacion no cambia absolutamente nada todo va a seguir igual solo que Sofia va a vivir aquí con nosotros

Liam- ok...igual me siento super cómodo con Sofia ,le tengo cariño y si te hace feliz papá pues adelante

Laura- ayyyy jajaja los amo mucho, se cumplió el sueño que siempre pedía en mis cumpleaños - a Laura le tembló la voz y a la vez estaba llorando de emoción

Liam - lauri ,Kai tiene hambre debería darle de comer y también hay que ponerle vacunas

Laura- si ,pa hay que llevarlo a vacunar y hay que comprarle su correa y cositas para el

Después de el desayuno ahora como familia de cuatro personas fueron al veterinario y vacunaron a Kai y luego fueron a Walmart a comprarle una correa y cosas para el

Sofia- me gusta ese - dijo señalando una correa azul marino

Liam-perfecto, me encanta el color azul

Edel - estaba con Laura buscando la comida de Kai la más nutritiva y sana para el canino- princesa este está bien para el
Laura- si pa llevemos ese

Cuando pagaron todo , los cuatro se subieron al coche y fueron a la casa

Después de guardar las compras y dejar a Kai dormido en su camita nueva, la casa quedó en silencio por unos segundos. Laura se apoyó en el marco de la puerta del living y observó la escena frente a ella: su papá y su mamá sentados uno al lado del otro en el sillón

Edel fue la primera en romper el silencio.
-¿Les parece si esta noche cenamos juntos? -preguntó con una sonrisa nerviosa-. Como... familia.

Liam levantó la mirada hacia Laura y luego a Sofía, buscando aprobación.
Laura sintió un nudo en la garganta.

-Sí -respondió ella rápido-. Me encantaría.

Sofía sonrió con dulzura. -Yo puedo ayudar a cocinar.

La cena fue sencilla, pero perfecta. Risas, anécdotas del pasado, bromas pequeñas. Nada incómodo, nada forzado. Solo personas que, después de mucho tiempo, volvían a elegirse.
En un momento, Laura se levantó por agua y volvió a la mesa, mirando a los tres.
-¿Se dan cuenta? -dijo con voz suave-. Esto... esto es lo que siempre quise.

Edel alargó la mano y tomó la de Laura. -Perdón por no haber estado antes como debía.

Liam hizo lo mismo, tomando la otra mano de su padre

. -Nunca dejé de ser tu papá, Laurita. Solo necesitaba aprender a hacerlo mejor.

Laura sonrió, con los ojos brillosos. -Ahora estamos juntos. Eso es lo que importa.

Sofía los miró a los tres, emocionada. -Prometo cuidar este hogar...

Laura se levantó y la abrazó sin decir nada luego abrazó a su papá y a su hermano




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