El sonido de la alarma despertó a Cristian exactamente a las siete de la mañana.
Por unos segundos se quedó mirando el techo de su habitación en silencio, intentando ignorar la sensación extraña en el pecho.
Hoy se iba.
fornia ya no era una idea lejana ni un sueño repetido durante años.
Era real.
Demasiado real.
Cristian pasó una mano por su rostro y soltó un suspiro largo antes de levantarse de la cama. Varias cajas estaban apiladas en una esquina de la habitación y verlo todo medio vacío le provocó una sensación amarga.
Como si su vida estuviera terminando antes de empezar otra.
Cuando bajó las escaleras, el olor a café recién hecho llenaba toda la casa.
Ana terminaba de servir el desayuno mientras Marcos revisaba unos documentos sentado en la mesa.
Ambos levantaron la mirada apenas lo vieron aparecer.
Y por la expresión de su madre, Cristian supo inmediatamente que llevaba rato intentando no llorar.
—Buenos días —murmuró él.
Ana sonrió apenas.
—Buenos días, mi amor.
Cristian tomó asiento lentamente.
Todo se sentía raro.
Demasiado tranquilo para un día tan importante.
Ana lo observó mientras comenzaba a desayunar.
—¿Seguro que llevas todo?
Cristian soltó una pequeña risa cansada.
—Mamá… ya me lo preguntaste como cinco veces.
—Porque después no quiero que me llames diciendo que olvidaste algo importante.
—Lo tengo todo, te lo prometo.
Marcos sonrió desde el otro lado de la mesa.
—Tu madre está más nerviosa que tú.
—Claro que estoy nerviosa —respondió Ana enseguida—. Mi hijo se muda a otro país.
Eso hizo que el silencio cayera unos segundos.
Cristian bajó la mirada hacia su taza de café.
Otro país.
Sonaba tan lejano.
Tan definitivo.
Ana notó inmediatamente la tristeza escondida en sus ojos.
—¿Estás bien?
Cristian tardó en responder.
Porque no lo estaba.
Llevaba toda la semana intentando convencerse de que irse era lo correcto, pero desde la pelea con Laura sentía el pecho hecho un desastre.
Y eso lo molestaba.
Porque una parte de él seguía esperando algo de ella.
Un mensaje.
Una llamada.
Algo.
Pero nada había llegado.
—Sí… estoy bien —mintió finalmente.
Ana supo que estaba mintiendo.
Pero no dijo nada.
Después de desayunar, terminaron de guardar las últimas cosas y salieron rumbo al aeropuerto.
El ambiente dentro del auto estaba extraño al principio.
Pesado.
Hasta que Marcos decidió romperlo.
Subió el volumen de la radio y comenzó a tararear exageradamente la canción que sonaba.
Ana soltó una pequeña risa.
—Estás desafinando horrible.
—Mentira, soy un artista incomprendido.
Cristian terminó riéndose también.
Y eso era exactamente lo que Marcos quería.
Porque conocía demasiado bien a su hijo como para no notar lo nervioso que estaba.
Poco a poco, Cristian terminó uniéndose a la canción.
Ana sonrió al escucharlo cantar.
Y por unos minutos… todo volvió a sentirse normal.
Como si no estuvieran camino a despedirse.
La canción terminó y enseguida comenzó a sonar “Nice To Meet You” de Myles Smith.
Cristian sonrió de inmediato.
—¡Esa sí!
Subió un poco más el volumen mientras comenzaba a cantar con entusiasmo.
Marcos sonrió de lado al verlo así.
Ana también terminó siguiéndolos mientras los tres cantaban dentro del auto.
Y aunque ninguno lo dijo… los tres estaban intentando alargar esos últimos minutos juntos.
Porque sabían que después del aeropuerto nada volvería a ser igual.
Cuando finalmente llegaron, el ruido de las personas, las maletas rodando y los anuncios de vuelos hicieron que la realidad volviera a caer sobre ellos.
Marcos bajó primero del auto y abrió el maletero.
—Bueno, campeón… aquí vamos.
Cristian bajó lentamente observando el aeropuerto frente a él.
Y de inmediato sintió esa sensación amarga en el pecho.
Ana tomó una de las maletas mientras caminaban juntos hacia la entrada.
—El lugar de las despedidas… —murmuró Cristian mirando alrededor—. Odio los aeropuertos.
Marcos volteó a verlo.
Cristian soltó una risa vacía.
—Muchas familias y amigos se separan aquí por un futuro mejor… por cumplir un sueño. Y otros que regresan a sus hogares…
Su voz bajó apenas.
—Supongo que todos llegan aquí esperando que valga la pena.
Ana sintió el dolor escondido detrás de sus palabras.
Por eso Bien ahora vendría el cap 50 que sería la gran pelea, tensión entre Laura y Cristian, con esos diálogos de la foto
OKK 😭 ya entendí, no sigo todavía.
Mándame los diálogos o escenas que faltan y yo los voy uniendo y puliendo para que el capítulo quede devastador y súper fluido sin adelantarnos.
cristian vio a un chico en el aerpuerto con una pancarta que decia¨acabo la distancia mi amor,despues de 2 años´¨ de repente salio una chica dejo las maletas en medio del camino y corrio hacia el chico a abrazarlo y besarlo --Cristian sonrio y vino un deja vu de laura y cristian cuando eran niños¨cuando seamos grandes nos vamos a casar,´´seremos muy felices´´...
Cristian estaba distraído mirando las pantallas de vuelos cuando algo llamó su atención unos metros más adelante.
Un chico sostenía una pancarta enorme entre las manos.
“ACABÓ LA DISTANCIA, MI AMOR. DESPUÉS DE 2 AÑOS.”
Cristian soltó una pequeña risa al leerlo.
—Eso sí es paciencia… —murmuró José a su lado.
Y justo en ese momento, una chica apareció entre la multitud.
Al verlo, dejó las maletas tiradas en medio del camino sin importarle absolutamente nada y salió corriendo hacia él.
El chico abrió los brazos riéndose.
Ella prácticamente se lanzó encima abrazándolo con fuerza antes de besarlo desesperadamente como si hubiera esperado ese momento toda la vida.
Editado: 21.05.2026