Un amor para April

Capítulo 2: Max

Leo el mensaje de mi madre pidiendo que pase a buscar el pastel de pera que encargó en su panadería favorita, lo que me da la excusa perfecta para justificar mi retraso en la cena.

Termino de abotonarme la camisa y agarro las llaves de mi auto.

—¿Ya te vas? Pensaba que podíamos pedir algo y seguir con lo nuestro.

Dice la rubia guapa con la que tuve sexo hace un momento.

Volteo y dibujo mi mejor sonrisa.

—Tengo planes para cenar. Fue un gusto, Rachel.

Arruga el ceño y me sigue mientras camino hacia la puerta.

—Mi nombre es Raquel, no Rachel.

Debí prestar más atención al nombre, pero no soy buena recordándolos, al menos no cuando me da igual como este caso.

—Sí, lo siento. Nos vemos.

—Espera—me detiene por el brazo—. No te he dado mi número.

Enarco una ceja y me suelto.

—¿Para qué?

—Para volver a vernos.

Niego con la cabeza.

—No vamos a volver a vernos. No repito las mujeres con quienes me acuesto para evitar complicaciones. Estuvo bien y seguiríamos hasta mañana si no tuviera un compromiso al que llegar.

—Bueno, podemos vernos otro día…

—No, no va a pasar—acaricio su mejilla—. Si quieres puedo fingir que me interesa verte de nuevo, pedirte tu número y no llamarte mientras te quedas esperando y luego me insultas mentalmente por no llamarte, o me agradeces por ser sincero y cada quien sigue su camino—ella no dice nada—. Buena decisión. Que tengas una buena vida.

Salgo de su departamento antes de que agregue algo más.

No tenía planeado acostarme con nadie hoy. Mi plan fue tomar algo al salir del trabajo antes de ir a cenar a casa de mis padres. La mujer se sentó a mi lado, comenzó a hablarme de lo frustrada que estaba que su ex novio comenzara una relación con otra a tan solo tres meses de haber terminado con ella. Estuve a punto de decirle que seguramente estaba con la mujer antes de que ellos terminaran, pero no quise ser tan cruel, en especial porque no conozco al ex y me da igual.

Me levanté para irme y no seguir escuchando sus dramas, los cuales no me interesaba, y ella me detuvo del brazo preguntándome si quería tener sexo con ella. Le dejé las cosas claras, le dije que no era hombre de compromiso y tampoco uno decente que la llevaría a una cita, a ella no le importó y terminamos en su departamento.

Buen sexo es bueno en todo momento, incluso antes de cenar.

Aunque estuvo bien, no puedo faltar a la cena con mis padres luego de haber aceptado. Mamá es comprensible en casi todo, no que no cumpla mi palabra si no es por una emergencia de importancia.

No soy mal tipo, no me considero como tal, solo uno al que le rompieron el corazón y lo hicieron pedazos el día de la boda.

Aquel día que esperaba casarme con la mujer con quien creía que formaría una familia me dejó para irse con Drew, nuestro amigo en común. Dijeron que los dos se enamoraron sin planearlo, que sucedió y que no supieron como decírmelo.

Sí, claro. Se estuvieron acostando a mis espaldas durante meses mientras planeábamos una boda y a la vez se acostaba conmigo.

Troy preguntó si no sospeché algo y la verdad es que no lo hice. Isadora seguía con los planes de la boda, teníamos sexo normalmente y la vida era como siempre. Nunca me dijo nada y tampoco sospeché nada cuando estaba con Drew.

O lo escondieron muy bien o yo no lo quise ver. La verdad no lo sé y en este momento debería darme igual.

¿Por qué estoy pensando en eso?

Me olvido de mi ex y de la mujer con quien acabo de tener sexo, recojo el pastel que me pidió mi madre y conduzco directo a casa de mis padres.

Mi madre me recibe como si no me hubiera visto en meses y mi padre agarra el pastel antes que se caiga al piso, pues es su favorito.

—Tu padre ya se estaba quejando de tu tardanza.

—No me has dejado tocar la comida hasta que nuestro hijo llegara. —exclama este.

Sigo a mis padres al comedor y tomo asiento.

No puedo quejarme por los padres que me han tocado. Ambos son fantásticos y tengo una excelente relación, tanto que dos veces a la semana ceno con ellos y con papá jugamos al tenis dos veces por semana.

A pesar de ser hijo único, mis padres no me presionan con casarme y darles nietos. Sé que serían buenos abuelos, pero no mueren por serlo, menos después de mi ex.

A mi madre nunca le agradó Isadora, la aceptó por ser mi elección y no querer crear conflictos, sin embargo, ella opina que me hizo un favor y merezco a alguien mejor.

Agradezco que no sea una madre casamentera que quiera presentarme a cualquier mujer joven que conoce y que no me explote la cabeza con la cuestión de los nietos. De hecho, le da igual si le doy nietos o no porque no es amante de los niños. Ambos padres pueden tolerarlos hasta un cierto punto.

Como padres fueron y son excelentes, y cuando sean abuelos serán buenos abuelos mientras no deje a sus nietos mucho tiempo con ellos. Si bien, a este punto, dudo que alguna vez tengan nietos.



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En el texto hay: comedia romantica, romance, padre soltero

Editado: 13.11.2023

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