Un Amor Tan Travieso

Capítulo 10

Ya los amigos estaban en la sala que tenía un gran ventanal con vista a los jardines y al cual los señores Fortunato no ingresaban, por ser el lugar en donde Don Víctor se aisló en el tiempo que sufrió de su accidente a caballo y que por poco lo deja parapléjico, aislándose del mundo en aquel lugar, oscureciendo su vida y que casi le hace perder su matrimonio, hasta que logra sanar su mente, cuerpo y alma, transformándose en el hombre amable que ahora todos conocían. Este lugar era perfecto para ser el escondite de Sergio en la mansión, puesto que era considerado una habitación maldita, en la que no ingresaba nadie y en donde tenía a aquel pajarillo que encontraron en el arroyo.

— Se ve muy bien, incluso diría que está más regordete que antes — Emelina se acercaba a la jaula en donde estaba el pequeño pichón

— Come bastante. Lo bueno, es que sé dónde conseguir gusanos — hablaba con buen humor Sergio

— Le has cuidado muy bien

Sergio paseaba por aquel salón sin mirar nada en específico, alejándose un poco de su amiga.

— No deberías de tener miedo a la fiesta de esta noche, sabes que bailaré contigo — decía él sin mirarla

— Sabes que no es por la fiesta — respondía Emelina

— Es por los pretendientes, ya lo sé

— En parte si y en parte no — da un suspiro cansado por la preocupación que sentía — Esto va más allá de tener a alguien que me corteje, puesto que deberé casarme pasado algunos meses con uno de los pretendientes.

— Te preocupa que solo te pueda cortejar personas desagradables o algún viejo ¿verdad?

— Así es — Emelina toma asiento en una de las sillas que estaban ahí, con un semblante preocupado — Es tan injusto ser una mujer y para peor, ser una mujer de alta sociedad. Yo no puedo elegir con quien quiero casarme, a diferencia de un hombre, que si le atrae una dama puede ir a cortejarla y esperar a que lo acepte, pero en mi caso, si no tengo mucho de donde elegir, deberé escoger al menos malo.

Sergio se acerca a ella y le toma de la mano para que se levante, abrazándola al hacerlo y acariciando su espalda, sintiendo como ella daba suspiros para contener la amargura que estaba sintiendo.

— No sufras por eso... mírame — Sergio se aparta levemente para tomarla desde el mentón y hacer que eleve la vista.

Ella lo mira, tenía los ojos tristes y sus mejillas sonrojadas por tratar de contener el llanto. Sergio le da una sonrisa muy dulce para hablarle.

— Yo me presentaré a tu puerta mañana como un pretendiente.

— ¿Por qué harías eso? — pregunta sorprendida

— Para que tengas más de donde escoger — sonreía alegre — Ya sabes que soy un soltero codiciado y muchas familias desean que despose a sus hijas, si ven que tengo interés en ti, llegarán otro a pretenderte.

— No lo hagas — respondía asustada — si no llega nadie más, deberemos casarnos.

— ¿Y qué tiene de malo eso?

Emelina le miraba sin poder creer lo que le estaba diciendo Sergio, ¿Acaso esa era una confesión?

— Eso... no te molestaría ¿ser mi esposo?

— Claro que no, ya sabes que eres mi amiga... seguiremos juntos — comienza a reír — un pequeño sacrificio ¿Por qué no hacerlo? quizás las cosas resulten entre nosotros, puesto que nos llevamos muy bien ¿no te parece?

Emelina daba una sonrisa triste. Su amigo le quería y le importaba de verdad su bienestar, por eso él realizaría incluso un sacrificio por ella tan grande como ese.

— Gracias Sergio, realmente aprecio tu ofrecimiento y tomaré tu palabra de ser necesario. Solo espero que no tenga que recurrir a ello, para que no realices un sacrificio en nombre de nuestra amistad y que te hará desdichado.

— Claro que no me haría desdichado, por el contrario... recolectaríamos insectos por la eternidad ¿Te imaginas? Ser dos ancianos con los pies metidos en el lodo, atrapando mosquitos al lado de un arroyo... algunos dirán que somos locos, pero que importa eso si tenemos dinero.

Emelina comienza a carcajear. Ya se le había olvidado su preocupación, puesto que siempre Sergio sabía cómo hacerla reír y era algo que le encantaba de parte de él, ser despreocupado y vivir alegre la vida, a ella le gustaría ser así y quería tomar ejemplo de él.




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