Cole recuerda esa vez que vio a Elena. Era martes y el profesor de psicología jurídica decidió hacer un juego de presentación. Era gracioso que en el tercer año de carrera hiciesen estás cosas. A él no le hacía ilusión porque ya era bastante mayor para estas cosas.
El profe tiró la pelota de tenis y a quien le golpeaba le tocaba. La pelota cayó en la cabeza de Elena. Ella hasta saltó del susto. Con voz temblorosa dijo dos palabras
-Soy Elena.
Su voz sonó tan robótica que hasta fue gracioso. Cole se quedó mirándola. Tenía unos bonitos ojos castaños y un pelo rizado castaño y voluminoso. Era llamativo y sedoso. Parecía tener vida propia. Desde ese día algún día hablaron. La primera vez que hablaron fue porque se encontraron en la cafetería de la universidad. Ella estaba parada en la entrada, intentando abrir el paraguas.
-¿Necesitas ayuda?
-¡No!-tartamudeó y gritó a la vez.-Puedo sola...
Forzaba y forzaba, pero el paraguas no se abría.
-Una mano creo que no te vendría mal.
Elena logró abrir sola el paraguas, aunque se lo cargó.
-Si quieres te acompaño, creo que vamos a la misma parada.
Elena por fin le miró a la cara. Tenía pequeñas pecas en las mejillas rosadas. Eran como virutas de chocolate en su cara.
- G-gracias...Creo que nos conocemos.
-De la clase de psicología judicial.
-A sí claro.
Durante todo el camino solo dijo dos cosas...
Elena vive en el 2°C de un edificio. Cole logró entrar al bloque de viviendas después de que una anciana abriese la puerta de entrada.
Se encuentra cara a cara con la puerta. Su corazón late con fuerza y jura que se le va a salir del pecho. Es gracioso porque normalmente antes, en pequeñas conversaciones con Elena, el nunca ha estado así de nervios. Simplemente esa chica le llama la atención, pero está vez no se la quita de la cabeza.
-Bien...Ya que estás aquí , termina esta tontería.-se dice a sí mismo.
Pone el dedo índice en el pulgar. Unos segundos y Elena abre la puerta con un pijama de los Loney Toons algo viejo y una toalla rosa chillón en la cabeza. Tiene la cara cubierta por una papilla de un color vómito y stikers de estrellas. En los pies lleva una pantuflas de Shrek. Los dos se quedan con la mente en blanco.
Cole extiende su mano con la mochila. Ella se queda embobada mirándola.
-Te la dejaste en clase.-rompe Cole el hielo de silencio que hay entre ellos.
-¡Sí! ¡G-gracias!-la coge torpemente.- ¡Dios...!¿dónde tenía la cabeza?-dice por lo bajo. Yo...
-Solo... No digas nada, tú amiga ya lo ha explicado todo.
Elena está cabizbaja, sin mirarle a la cara. Se está muriendo por dentro de la vergüenza. Está con esas pintas y él, con el chico que ha montado tremendo jaleo, delante suya.
-De verdad que lo siento, no quise que nada de
-Sí...Lo sé
Elena se queda callada. Cole se sorprende por el corte que tiene esta chica. Si antes le parecía tímida, ahora más.
-Yo... ¿Me das tú número, es para hacer el trabajo?
-Sí...Claro.
Elena saca su móvil y busca su teléfono.
-Y ...Si quieres quedamos para aclarar todo este malentendido.
-¿Quedar?
Cole asiente con nerviosismo.
-Solo una quedada, para empezar de nuevo.
-Si eso arreglará las cosas sí...Bien, ¿te parece mañana después de clases?
-¿Mañana? Mañana es Sábado.
-¡Oh! Cierto.
Elena fuerza su risa. Cole se relaja y se tranquiliza ya que esta chica tiene la cabeza en las nubes.
-¿Mañana a las 12:00 en el World Café?
-Sí. Y gracias por traerme la mochila.
-De nada. Adiós.
-Adiós.
Cole se va. Se metió en el ascensor y le dio al botón. Cerró los puños y dio un salto. Así, había logrado una "cita" con esa molesta chica que había montado este purullo
#3341 en Novela romántica
#150 en Joven Adulto
romance y amor, #novelajuvenil #romance #drama, #comedia romantica
Editado: 19.04.2026