El pub está abarrotado y el aire tiene un olor a una mezcla de cerveza y perfume El lunes por la mañana, la universidad parecía más llena de lo habitual. Cole y Elena caminaban juntos hacia la facultad, intentando aparentar cierta cercanía. Elena pensaba en que media universidad había visto esa foto de ellos dos en la cafetería.
¿De verdad la gente se iba a creer tal farsa?
Cole extiende la mano. Elena se aleja, asustada.
-...
-¡Oh! Si, claro...-se ríe nerviosa.-Las parejas se cogen de la mano.
Entran a la facultad de esa forma. El tiempo es mínimo, ya que no tienen clases juntos. Dónde sí les tocará fingir ,especialmente, es en la hora y media de las clases de psicología jurídica de los lunes y los jueves.
El profe había anunciado que podían elegir entre dar clase o dejar tiempo libre las próximas tres semanas para hacer el trabajo.
-Este lo que quiere es no trabajar.-murmura James a sus tres amigos.
Lea concuerda con él.
-Votar.-declara el profesor.- Si no daré clase.
Obviamente todos los alumnos votan no dar clase. ¿A quien le apetece dar las teorías de la psicología? Ahora victorean los estudiantes, pero seguramente luego se les caería el pelo cuando vean lo que tienen que estudiar y no lo entiendan porque no se explicó en clase. Incluso alguno el día del examen dirá la mítica frase:"eso no lo hemos dado".
James suspira y se levanta. Es hora de ir con su pareja del trabajo. Tanto Lea y Marcos también lo hacen. Cole se queda sentado en su sitio y desea que la tierra le trague. Prefiere eso a estar con esa chica. Sólo es fingir, no puede ser tan complicado.
Elena se despide de Sofía y camina hacia "el amor de su vida"
-¿No vas a sacar las cosas?-pregubta Elena sentándose y sacando las cosas.-He buscado algunas ideas y-
-Tú eres una friki,¿no?
Elena se queda callada. ¿Qué se supone que deba decir a eso? Arruga el papel que se pasó está mañana, haciendo una lista sobre posibles ideas para el proyecto.
-¿Por qué lo arrugas? Es que-
-Empieza a soltar ideas.-le corta Elena.-No quieres las mías, pues piensa tú.
Cole se queda pasmado observándola. Hasta hacía unos días, esa mujer era tímida, nerviosa y vergonzosa. Ahora no se callaba debajo del agua y tenía muy mal genio.
-No pareces la Elena de ayer.
-Cole, si hay algo que me importa más que nuestro estúpido juego de pareja, son las notas de la universidad.-coge un bolígrafo del estuche.-Haz el favor de tomarte esto en serio.
-Está bien, no te pongas tan...Alterada.
Cole suelta un suspiro dramático y se echa hacia atrás en la silla. La observa por un momento: Elena tenía la mandíbula apretada y la mirada fija en el folio en blanco. Realmente se tomaba esto en serio.
-Vale, "cerebrito", vamos a lo serio -dice él, recuperando la estabilidad de la silla con un golpe seco-He oído que el año pasado el profesor evaluó mejor los casos de perfilación criminal en asesinos en serie. Es morboso, a la gente le gusta y a él le ahorra corregir teorías aburridas.
Elena frunce las cejas y arruga sus labios.
-Eso está muy visto, no me convence.
-Si queremos destacar, deberíamos ir hacia la psicología del testimonio o los falsos recuerdos en juicios de menores. Es más técnico, más...
-Más aburrido. -la interrumpió él con una sonrisa ladeada- ¿El Síndrome de Estocolmo?
Ella se encoge de hombros y empieza a hacer un título. De pronto un grupillo de chicas observan a Cole y Elena desde lejos. Tienen sus ojos clavados en ellos. Él decide cogerla de la mano y llevar a cabo toda esa farsa amorosa.
-¿Qué haces?
-Trabajar -susurra él, rozándole el lóbulo de la oreja con el aliento- Algunas de ellas son amigas de mi ex. Si no parecemos enamorados, todo el numerito del pasillo no habrá servido de nada. Sonríe, Elena. Pareces un gato a punto de morder.
Ella mira por el rabillo del ojos a ese grupo de 4 cuchicheando entre ellas. Recuerda la noche anterior, donde se entrenó con sus amigas para fingir.
Elena sonríe y se sujeta la mano. La levanta y empieza a jugar con los dedos de Cole.
-Si me tocas el pelo, la cara o cualquier parte que no sean mis manos, te clavo el bolígrafo-amenaza con su vocecilla.
-Me encantan las mujeres con iniciativa .-comenta Cole.
Se queda sorprendido por lo pequeña que es la voz de Elena incluso cuando ella ser amenazante. Esa chica es de todo menos intimidante. Sobretodo, es irritante.
Cole observa las piernas de Elena moverse sin parar. ¿Está nerviosa o está cabreada? Es difícil de descifrar esa arrugada mueca de su cara horrenda en estos instantes. Es como un meme.
¡Eh! -exclama él -Podríamos analizar casos famosos como el de Natascha Kampusch o el atraco en Suecia que le dio nombre.
-No es mala idea.
Elena hace apuntes en la hoja. Muerde el boli.
-Pues, buscamos información sobre eso, ¿no?
-Si quieres hago yo la introducción. ¿Me prestas un lápiz o algo? Me olvidé el estuche en casa.
Elena rueda los ojos. Le da un bolígrafo negro a Cole y un folio. Se le queda viendo y analizando cómo escribe. De todos los chicos que ella conoce, él tiene una letra bonita sorprendentemente. Le mira a los ojos y se percata de unas pinceladas de verde en sus iris marrones. Cole tenía unos ojos bonitos, además de una cara hermosa...
de la noche termina.
James, incapaz de aguantar más la tensión, tira la guitara y baja del escenario de un salto, caminando directo hacia Kate.
-James, espera! -grita Marcos desde la batería, pero era tarde.
Cole suspira. Ya sabe cómo es James y esto no va a acabar bien. Marcos se levanta y se acerca a él. Cole mira a Lea y ella se encoge de hombros.
-La va a liar, ¿verdad?
-Sí, Marcos... Iré con él antes de que monte un numerito.
James está junto a Kate. Está dando un golpe en la mesa, haciendo temblar los platos. Cole no le escucha con claridad, pero si tono de voz es suficientemente alto como para que se dé cuenta que ya está empezando ese "numerito".
-¡¿Ahora te dignas a mirarme?! -el grito de James cortó el murmullo del local.
-No tengo nada que decirte, James. Viniste tú a buscarme, yo solo estaba tomando algo y hablando con él.-respondió Kate, manteniendo una calma gélida que volvía loco a James.
-Subiste esa foto. Usaste el hashtag. Sabías que la vería.
Cole llega, ya escuchando su discusión. La cita de Kate, un chico no musculoso, pero si lo suficientemente grande y fornido como para pegarle un buen puñetazo.
-¡James!
-Sigues siendo la misma zorra victimista, Kate.
Collet observa al chico que acompaña a Kate levantar el brazo. Se interpone entre ellos dos.
-¡Ya basta! James, vuele e al escenario y terminemos el set.
-¡Me importa una mierda ahora mismo el set!
-Deja este numerito y vuelve al escenario, James.-repite Collet está vez con un tono de voz más grave.
El ambiente en el pub es gélido. La música de fondo del local parecía haber bajado de volumen por sí sola, dejando que el eco de las palabras de James resonara en cada rincón. El chico que acompañaba a Kate ya estaba preparado y con los puños cerrados Su expresión promete una visita a urgencias, pero la mano firme de Cole en el pecho de James sirve de barrera.
-James, no te lo voy a pedir una tercera vez —advierte Cole, con una voz baja y peligrosa que cortaba más que cualquier grito—. Mira a tu alrededor. Hay cincuenta móviles apuntándote. ¿Quieres ser el idiota que arruinó la banda por un berrinche, o el tío que tuvo la decencia de terminar su trabajo?
#3341 en Novela romántica
#150 en Joven Adulto
romance y amor, #novelajuvenil #romance #drama, #comedia romantica
Editado: 19.04.2026