Un amor virtual

Prólogo

Hacía tiempo que no veía a mi mejor amiga Vanesa. Cenamos y charlamos con la idea de ponernos al día, teníamos tanto por contarnos. Luego de cenar decidimos ir a fumar en un parque cercano en pleno centro de la ciudad. Corría viento y me sentía plena esa noche, hasta un momento después en el que me derrumbé por completo. 

Ella parecía inquieta, nerviosa. Supongo que quería decirme algo y buscaba el valor en las ramas de aquellos árboles que seguramente sentía tan lejanos. Por la cantidad de años que la conocía, podía adivinar que algo le pasaba, sólo que no lograba descubrir qué era exactamente,

- Amiga, llegó el momento de contarte algo de lo que quiero hablarte hace tiempo. Sabes que te amo con toda el alma, pero esto no puede seguir así.

- Vanesa, no seas drástica amiga. Sólo suéltalo.

- Esto es en serio.

- Ni que se tratase de la cura contra la celulitis.

- Te quiero, lo sabes ¿verdad?

- Lo sé, sólo trato de quitarle dramatismo al asunto. Han sido semanas difíciles.

Dije suspirando de forma sonora.

- No te lo dije antes por la misma razón, porque sé que no estás pasando un buen momento.

Sacudí las cenizas de mi tercer cigarrillo.

-Sólo cuéntamelo. Después vemos.

Suspiré nuevamente y me preparé para lo que tenía que decirme. Lo más triste de todo el asunto es que sabía de qué y de quién iba a hablarme antes de que dijese una sola palabra. Su cara lo decía todo. Miré las luces del parque y los inmensos árboles que se abrían paso ante la hermosa noche de mayo. Estábamos sentadas en un banco de madera con las piernas cruzadas. Trataba de mantenerme en tierra, pero mis pensamiento volaban y se perdían en la catedral que estaba justo frente a nosotras.

- Se trata de Tomás.

Y finalmente bajó los hombros soltando toda esa presión que parecía cargar desde hacía tiempo.

- Lo sé.

Su cara fue de sorpresa absoluta y pensó un momento antes de continuar, sentía que podía leerla y ante esto ella ocultaba su rostro y bajaba la cabeza.

- Sabes que se dicen muchas cosas sobre él, y que no te lo diría si no estuviese completamente segura de lo que estoy hablando.

- Si, supongo que si.

- Lo último que quiero es perder tu amistad.

-...

Ante la falta de una respuesta continuó hablando, en su rostro podía divisar la lucha interior que se libraba en su interior. Luego de pensar con cuidado sus palabras, continuó.

- Hay muchos rumores, dicen que se la pasa hablando con chicas por chat. Y todo el mundo lo sabe, habla con chicas menores a él y niega el hecho de que tiene novia y de que esa novia eres tú. No encontraba las palabras para decírtelo.

- Son cosas que ya sé, que intenté combatir, le dije que no me lo merezco. Hay mucho de lo que no te he hablado, por miedo, por vergüenza. Pero no es la primera vez.

- Hay algo más...

- ....

Silencio.

- ¿A qué te refieres con algo más?

- Lo vieron con alguien más.

- ¿Con quién?

- Con Sara, caminando de la mano.

Sólo eso bastó para derrumbarme y para que mi peor pesadilla comenzara. La peor parte es que lo que vino después fue culpa mía.



Falda rebelde

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En el texto hay: amor mentiras erotismo

Editado: 18.06.2019

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