Un ángel cayó

Capítulo 20

—¡Cielos! ¿Qué te sucedió? —preguntó, Valeria asustada al ver a una joven hermosa llorar por los pasillos del hotel pero lo que le preocupó, era su visible estado de ebriedad—. Te llevaré a tu habitación.

—Sabes, amo a alguien pero él ama a otra y la otra, ama a otro…

—Y ¿el otro ama a otra? —quiso saber, Valeria mientras caminaba con la joven ebria del brazo.

—El otro, solo ama, a la joven que mi amado ama.

Valeria pensaba que aquello era complicado, que la vida era complicada por eso, ella era feliz así como estaba. Solange miró a Valeria y en ella sintió una buena esencia humana y una Aurora de un color bastante hermoso y sonrió pensando en que sería la amiga perfecta.

—¿Por qué me miras y ríes? Pensé que solo podías llorar.

—Es que hace unos días, estuve pensando en que necesitaba una amiga y tu podrías ser mi amiga perfecta —confesó la pequeña Ángel.

—¿Aquí te quedas? —cuestionó Valeria al ver la hermosa habitación que la joven ocupaba, era una de las mejores que el lujoso hotel tenía.

—Si —respondió Solange, abriendo la puerta—. Llevo dos días tomando y no he llamado a mi papá —recordó la joven, pensando en que debía tener más control con sus sentimientos—. No te vayas —la detuvo al ver que la humana iba de salida.

—Oye, quisiera ser tu amiga pero no tengo tiempo, la pasó estudiando, trabajando y el poco tiempo que me quedaba libre, lo comparto con una amiga, que es más que eso, es como mi hermana —se excusó, pensando en que, una niña tan millonaria, no podría ser amiga de ella, que era una lavandera y camarera de un hotel.

—Bien, vete, pero me iré de regreso al bar, ahí estaba mejor, que aquí, sola y triste —Solange tomó su llave y cuando iba a salir por la puerta, Valeria la detuvo.

—Eres extremadamente atractiva y tienes dinero, definitivamente no puedes llorar por un pendejo —le aconsejo, suspiro frustrada, miro la hora en su móvil y decidió no ir a visitar a Alma; esa tarde libre se quedaría con aquella desconocida, al final de cuentas, le molestaba saber que una mujer, estaba mal, por culpa de un hombre que estaba segura, no la merecía y Valeria era de las que pensaba que las mujeres serían más felices, si se unían, así que apoyaría a aquella desconocida—. Me quedaré contigo, igual, ya iba de salida.

Valeria cerró la puerta, metió al baño, a Solange y mientras la Ángel se bañaba, ella pedía servicio a la habitación. Pidió un café cargado, agua y comida; aprovecharía a comer unos postres deliciosos que ella no se podría dar el lujo de pagar.

—¡Oye, gracias!, lamento tanto haberte molestado —dijo, Solange, quien estaba envuelta en un albornoz tomando café mientras Valeria comía como si no hubiera un mañana—. No quiero que te vayas, pero si lo quieres hacer, lo entiendo.

—Tranquila, ya llamé a mi amiga y ella está contenta con su novio, además, me aproveché de ti y pedí comida que no puedo pagar, así que me tienes para lo que necesites.

Aquella confesión provocó una gran sonrisa en al joven Ángel. Le gustaba aquella personalidad sincera y despreocupada que tenía la humana.

—Come cuanto quieras —dijo entre risas—. Gracias a ti, ya me siento mejor; el baño y este café, me bajo todo el licor.

—Si deseas, cuéntame todo con detalles, puedo escucharte y aconsejarte —propuso la humana sin dejar de comer.

—Bueno, resulta que por cosas del destino, conocí a un hombre maravilloso, pero cuando lo conocí, él ya estaba enamorado de una joven que es paciente de él, él es cirujano, pero ella, a él, solo lo mira como amigo, ella tiene novio.

—Entonces ¿tu estás sufriendo por alguien que está sufriendo lo mismo que tú, por otra persona? —señaló la humana.

—Así es.

—¿Él sabe lo que tu sientes?

—No, no, jamás, dejaría de hablarme o no se.

—Y él, ¿ya le declaró su amor a la otra chica?

—No, tiene el mismo miedo que yo, prefiere tenerla como amiga que perderla.

—¡Vaya! Que complicado, quisiera darte soluciones pero no se que decir.

Ambas se quedaron en silencio, pero un rato más después, ya con el estómago bien lleno, a Valeria se le ocurrió algo.

—Debes salir con otro, darte la oportunidad de conocer nueva gente; yo conozco un médico que está de comerlo completo, así que te lo voy a presentar, voy a organizar una reunión de amigos y te llevaré —soluciono Valeria con una sonrisa picarona.

—¿Amigos?

—Si, ya eres mi amiga.

La humana abrazo fuerte a la hermosa joven cabello precioso mientras que la Ángel, feliz aceptó aquella inminente invitación, no por conocer a alguien, sino, por pasar tiempo con humanos y tener una amiga. El resto del rato que pasaron juntas, se intercambiaron números de teléfono y quedaron en contacto con la promesa que algún domingo la invitaría a una reunión de amigos, no sabía exactamente qué domingo sería, porque ella trabajaba algunos domingos pero aquel plan, era un hecho. Valeria se fue dejando sola a la Ángel pero esta, ya quedó mucho mejor emocionalmente.

Como el desterrado le había pedido y como la humana había prometido, ya habían quedado de pasar aquel fin de semana juntos. Solo ellos dos pero para desgracia del Ángel caído, ese día, la humana lo estaba dejando, no solo para disfrutar de una noche y día completo con su amigo, sino que también pensaba decirle sobre su mudanza. Ya había decidido ir a vivir con Alan y había pasado toda esa semana, organizando el piso de su novio para cuando ella llegara, estuviera todo listo para recibirla.



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Editado: 30.01.2023

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