Un ángel cayó

Capítulo 24

Era domingo y Alan no trabajo; ese día estaba libre, así que cocinaba y preparaba todo para la reunión, pero Alma tuvo que ir al hospital porque se había perdido un expediente y no lo encontraban por ninguna parte, ella y Sabrina estaban bajando a todos los Santos del cielo, hasta rezaban mientras buscaban aquellos documentos.

—Señor Jesús, misericordioso, que lo encontremos —pedía Sabrina—. Si Daniel se entera que confundimos esto, nos mata, nos ahorca con papel higiénico y nos tira de un puente del tamaño de mis tacones, ¡padre eterno!

—Dios, debe estar enojado porque no creemos que existe pero le estamos rezando —señaló la joven.

—Empieza a rezar, mañana está mujer tiene cita y si este expediente no está, no se que va a suceder.

Ese domingo, Ángel estaba en su apartamento acompañado de Solange quien le comentaba sobre la reunión que tenía con su nueva amiga, la que conoció en el hotel.

—Sabes, tu amiga es la mejor amiga de Alma —informó el Ángel.

—¡Vaya, en serio, guau! —rió Solange—. Que pequeño el mundo.

—Y grande el destino —Daniel completa la frase.

—¿Nos vamos juntos? —pregunto Solange. 

—Claro —aceptó el Ángel.

Llegó la tarde y ambos ángeles se subieron a un solo auto. Solange iba reclamando porque a ella no le gustaba andar en auto a menos que fuera verdaderamente necesario; prefería llegar con solo pensarlo y así ahorraba tiempo. Al llegar al edificio, Solange volvió a sentir aquella misma esencia que en el hospital, también la angustia y desesperación pero el olor era tan débil, que aún no descifraba si verdaderamente se trataba de su elegido.

—Te siento mal —dijo Daniel mientras le abría la puerta del auto.

—Es que, no sé pero creo que estoy cerca de mi elegido —informo.

—Bueno, eso es bueno —sonrío Daniel—. Yo ya quiero que Selene me empareja con Alma.

—No te emociones, puede que nunca suceda —suspiro Solange—. Según lo que sé, Selene junta a los enamorados cuando uno de ellos llega a nosotros ya enamorado, por lo que se supone que te va a unir a ella pero…

—Pero, ¿qué?

—Pero, si Alma es muy débil de espíritu, te dejaría ser feliz con ella, pero jamás los marcará, ella morirá como toda humana y al morir ella, te empareja con otra 

—Eso no va  a suceder porque el destino me permitió vivir, para ser feliz con ella —respondió con seguridad—. Además, ella es una joven muy fuerte.

Dentro del piso, estaba Valeria tomando cervezas junto con Alan. La joven había ayudado a su amigo con los últimos preparativos para la reunión y al final descansaba.

—Y ¿tu amiga? Pensé que vendría con una amiga, o te la has intentado.

—No, claro que no he inventado a nadie —rió Valeria—. Temprano me envió un mensaje diciendo que vendría sola, porque es amiga de Daniel, propuse esta reunión para que se conocieran pero me lleve una sorpresa.

Valeria no daría más detalles, ya que la sorpresa no era que ambos se conocían, sino, que la Ángel le comentó por mensajes de texto, que Dnaiel era aquel hombre por el que lloraba, así que Valeria ya sabía que el cirujano, sufría por el amor de Alma; pero eran cosas que no pensaba decir, ya que tenía lealtad y separaba las amistades y los problemas de todos. Aún así, estaba feliz pensando en que aquel gran y exitoso cirujano estaba amando así a Alma, por otro lado sentía pena por Solange y por Alan, porque según ella, era posible que terminaran con el corazón partido, porque para que el cirujano fuera feliz con Alma, sin duda debían terminar los demás, con el corazón roto, así que se preparaba para consolar a su amigo y a su nueva amiga.

—¿Qué sucede? —cuestionó Daniel, ya que Solange lo había detenido para que no tocara la puerta.

—Allá adentro se encuentra mi elegido o elegida —informó nerviosa, aparte de ansiosa y sentía muchas cosas más—. Al abrir el ascensor, sentí la esencia, lo siento en mi pecho.

—¡Mierda! ¿Será Sabrina o Alan? —habla el médico.

—A Sabrina ya la conozco y no es ella.

—Entonces, al único que no conoces es a Alan —a Daniel, también le comenzó a latir fuerte el corazón—. Pero a Alan, bueno, él trabaja en el hospital, porque no lo sentiste antes.

—Si lo sentía, pero débil a como lo sentí cuando nos bajamos del auto…

Solange iba a decir algo más, cuando la puerta fue abierta por Alan quien había escuchado voces afuera del apartamento. Solange se quedó estática, mirando al joven más atractivo de toda su existencia, quería hacer tantas cosas, quería decirle que necesitaba de sus abrazos, de sus besos pero era humano, en ese instante ni siquiera pensaba en que era un humano sin poderes y que ella no tenía alas para protegerlo, no pensaba en eso ni en nada más que no fuera en aquel olor y rostro que estaba presenciando mientras que él la miraba como la niña más hermosa que sus ojos habían visto, pero recordó que tenía novia y que aquella mujer en su puerta, podría ser físicamente mucho más hermoso que Alma pero Alma era noble y merecía a un novio fiel, aún así y con todo eso, le era inevitable sentir cosas por aquella desconocida que jamás había sentido.

—Alan, Alan, ella es Solange, una amiga mía y de Valeria, recién me entero que se conoce con Valeria, que pequeño mundo —habló el Ángel para romper el hielo ya que Solange se había quedado sin decir palabra alguna, y Alan igualmente ya que noto la manera en la que la joven Ángel lo miraba.



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Editado: 30.01.2023

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