Un ángel cayó

Capítulo 30

Habían pasado los días y con ello, llegó la navidad. Ese día, preparaban la cena navideña; aunque nadie creía en la navidad, la celebran porque les parecía una hermosa época del año para comer en familia y tomar chocolate caliente. A Sabrina ya se le notaba el embarazo, muy poco, pero ya las personas comenzaban a hacer la típica pregunta de: "¿estás embarazada?" A lo que ellos por supuesto daban una respuesta positiva. Marcus estaba ahí, cuatro reunidos en el apartamento de Daniel.

Alma se sentía feliz pero no del todo porque, ¿cómo olvidar a Alan? El chico que le regaló bellos momentos y que estuvo con ella en aquel hospital cuando todavía no podía ver.

—Con permiso, voy a llamar a Valeria para que se dé prisa —mintió para llamar a Alan.

No tenía porqué mentir pero se sintió más cómoda diciendo eso, que diciendo la verdad. Por supuesto Daniel supo que mintió pero no dijo nada, solo respiro fuerte, preparándose mentalmente para la posible reacción que la humana tomaría al enterarse de que había despedido al humano. El Ángel escuchó la conversación de su novia con Alan. Alma sólo quería saludarlo, decirle que pasara unas felices fiestas; Alan por su parte, se sintió feliz que en verdad las cosas entre ellos, como amigos, estuvieran bien pero sin poder evitarlo, se desahogó diciéndole lo que Daniel le había hecho.

—¡En serio, Daniel! —exclamó la humana en cuanto terminó la llamada y entró a la cocina donde estaba el Ángel—. Despiden a Alan, luego de que dijiste que todo estaba bien, que nada pasaba siempre y cuando no tuviéramos problemas dentro del hospital; eres tan poca persona que dejaste sin empleo a un joven trabajador y honesto, ni siquiera logro entender tus razones.

En medio de la discusión tocaron la puerta, por lo que Marcus fue a abrirle a Valeria quien en sus manos tenía un pastel de chocolate y entró mirando las cosas tensas entre los jefes de casa.

—Bueno, es navidad, ¡gloria a Jesús! —habló Valeria para que ambos enamorados dejarán de verse a como lo hacían, en especial Alma quien se miraba demasiado enojada como jamás la había visto.

—Eres un idiota —dijo Alma mirando a Daniel—. Ni siquiera dices algo, supongo que no tienes nada que decir.

Alma se fue al cuarto, necesitaba respirar y dejar que los que estaban ahí, no se vieran afectados por lo que había pasado. Fue mucho lo que trabajaron todos por igual, para celebrar ese día que no vale la pena que se arruinará por aquella estupidez "según ella" que había cometido, Daniel.

—Según me dijo Alan —añadió Valeria—. Le va muy bien dónde está.

—Es que las cosas no son como parecen —confesó el Angel—. Esto tiene una explicación pero aún no es tiempo de decirlo, no soy el estúpido que creen que soy.

—Yo confío en que todo lo que haces tiene un buen propósito —dijo Sabrina—. Voy a ir a hablar con ella.

La humana estaba sentada en el borde de la cama mientras hablaba y acariciaba al gato.

—Yo me voy a casar con ese gato —dijo en broma, Sabrina.

—No, es muy bueno para ti —sonrío Alma mientras suspiraba.

—Sabes, te entiendo pero quiero decirte algo —Sabrina se sentó al lado se ella—; las cosas no son lo que parecen, estoy segura de que hay una explicación, quizá Daniel quería que se fuera con Solange, recuerdas que Solange es muy amiga de Daniel, él la quiere como a una hermana, puede que lo despidió para que se haya visto obligado a irse con Solange.

—Si, es verdad pero porque no dijo nada, se supone que debe haber comunicación ante todo.

—Bueno, ahorita fue sabio en no decir nada, le gritaste mucho y pues, supongo que antes, tuvo miedo que te lo tomaras mal, dale chance, vamos a tomar vino, a cenar y ya tendrán tiempo suficiente para hablar de esto.

Aceptando las palabras de la secretaría, juntas llegaron a la sala donde estaban sentándose y Marcus abría una botella de vino, Daniel aún estaba en la cocina buscando las copas y al ver a su linda humana ahí, busco una copa más.

—Bueno, brindemos por la navidad que es la excusa perfecta para tomar vacaciones, reunirse en familia y celebrar la unión y el amor —dijo Valeria.

Tomaron vino y después de la tercera copa, a Alma se le olvidó que andaba enojada con Daniel y se le acercó y comenzó a besarlo. Pasaron a la mesa a disfrutar de la cena mientras hablaban de la feliz soltería de Valeria y de Sabrina y de Marcus, ya que cuando se les quiso tratar como una pareja, inmediatamente ambos dejaron claro que no tenían nada serio y que no se amaban, solo era pasar un buen rato y cada uno tenía la libertad de estar y formalizar con otra persona.

Era casi las cero, cuando Marcus se fue, pero Sabrina se quedó a dormir; durmió abrazada con Valeria en la habitación que ocupaba Alma, por supuesto la humana durmió con su Ángel, aunque al día siguiente, junto con la resaca, estaba el recuerdo de lo que había hecho Daniel y también consciente de que debían hablar sobre ese asunto.

Cuando todos se levantaron con dolor de cabeza, entre otros malestar por la resaca, Sabrina ya estaba desayunando pero también les tenía hecho un caldo de pollo.

—La ventaja de no emborracharse, sean sabios —dijo Sabrina burlándose de ellos, ya que ella tan solo se había tomado una copa de vino, puesto que no era del todo recomendable por el embarazo.



#1282 en Novela romántica
#257 en Fantasía
#35 en Magia

En el texto hay: fantasia, angeles, amor dolor

Editado: 30.01.2023

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.