Un ángel en el infierno

Capítulo 3

🥀🥀La verdad de las mentiras🥀🥀

Camino al hospital, la tensión que se había creado desapareció. No entendía del todo lo que pasó, pero me daba dudas. ¿Por qué Dalila no dejo que mi madre viera a Yuki?
Necesito encontrar respuestas. Ahora ya no sé qué es verdad y qué es mentira. Toda mi vida ha estado envuelta en mentira, y si lo pienso bien, cuando era Yuki, tuve un accidente, pero no recuerdo haberlo tenido, a menos que el día que desperté siendo Kiyu era por el accidente.

Ay, no. No sé qué pensar. Y sería lo más lógico, ya que ese día entró en coma, y eso explicaría la donación de sangre. Pero, ¿acaso ese accidente fue planeado? Sí, lo pienso bien, eso explicaría los chillidos de las llantas del auto que aún resuenan en mi cabeza...

Y si fue planificado, eso explicaría por qué solo Yuki terminó muy lastimada en coma. En cambio, Naomi, mi madre, Daisy, mi hermana , los demás no tuvieron ni heridas graves. Por eso no hay rastro del accidente ese día, ni cicatrices, ni marcas.

El ruido de la puerta. La puerta retumbó en mis oídos, dentro de ese lugar grande que era color blanco y con un olor a medicina y desinfectante, olía a limpio. Mi madre se dirigió por el pasillo blanco, y con habitaciones de puertas blancas. Cada una estaba marcada con un número de esas puertas.

Entraban o salían enfermeros y doctores en otras habitaciones, familiares. Mi madre se dirigió a una habitación en específico, a un número estampado, específicamente el número 7, que se encontraba muy lejos del pasillo principal. Por un momento, Sukino miró esa puerta, y un sentimiento desesperada empezó a aumentar. Y no por el hecho de recordar a Yuki y todas las palabras de odio hacia ella, sino que también recordar el pasado, que aunque muy lejano era doloroso, había pasado recién 17 años. Edad de Yuki. Mi madre, Sukino, apenas acababa de cumplir 28 años. Y que tuvo a Yuki de 11 años…..

Pero tan solo recordar es doloroso. Cada cosa que he escuchado siendo Yuki es una farsa, y ahora lo sé todo. Sukino abrió con cuidado la puerta, viendo ese cuerpo de Yuki. Se acercó, tomó su mano y le dejó un casto beso. A mí me dejó al lado de Yuki, de ese cuerpo, para que la conociera…., para que hablara con ella….., y para que intentara acercarme…..

En ese momento, entró Natalia, viendo a mi madre, se acercó, y una vez lo hizo, mi madre la vio, y con un tono serio habló-Estoy lista para la donación. No sé si Kiyu podría estar con los bebés o dónde la puedo dejar.- Natalia habló con una voz segura, seria. - Está listo, solo faltaba la confirmación. Una vez hecha, podemos proseguir. A Kiyu la podemos dejar en pediatría, ya que es especialmente para los niños pequeños.-

Dichas palabras, Natalia entregó un consentimiento de autorización a Sukino. Sukino leía atentamente para al último firmar. Mi madre me tomó con sus brazos, después la acercó a los de Natalia, la cual me arrolló para no llorar.

Natalia me llevó a un cuarto de pediatría, en el cual yo me quedé sentada, pero aburrida. Algero un poco mi cabeza, pude ver la puerta y en la mitad de ella una pequeña ventana. En ese momento observé pasar una camilla. La cara era la de Sukino. Tras acto seguido, pasó otra camilla. Observé su rostro. Era ella, era el cuerpo inerte, era Yuki.

Sentí como poco a poco pasaban los segundos, minutos, tras acto seguido pasaron las horas. Poco a poco un sueño terriblemente pesado me obligó a cerrar los ojos. En ese instante sentí como mi alma abandonaba mi cuerpo, entrando a otro cuerpo ya conocido, ya explorado, ya sentido.

Poco a poco abrí mis ojos sintiendo dolor punzante en mi estomago , y mis brazos dolían hasta el punto que ni quería moverlos por el dolor dolía, dolía muchísimo.

Y nariz pudo oler un olor metálico, como sangre. Observé mi cuerpo, un cuerpo ya adulto, reado de cables conectados a mi pulso y otros a sueros.

Entonces una insoportable voz habló. - Hija mía, mi Yuki, por fin despertaste. Después de dos largos años. ¿No sabes cómo te extrañé? - Me giré a la izquierda y observé a Naomi, con su voz desagradable y llena de hipocresía.Di un largo suspiro, pero no hablé, La miré llena de cierta gracia.

Un fino hilo de susurró resonó en ese momento decidi hablar. - Madre, Daisy, ¿qué sucedió? ¿Por qué estoy aquí? ¿Y quién es esa señora? -Pregunté, tan inocentemente, mirando a esa mujer mayor. Obviamente sabía quién era. Era la señora Dalila, mi abuela, madre de Naomi y Sukino. Solo hice la tonta, quería escuchar las versiones de ella. Quería saber todo. Naomi miró, suspiró, y con una sonrisa hipócrita respondió. - Yuki, esta señora es tu abuela. Se llama Dalila, y ella nos ayudó cuando necesitamos dinero. Ahora salúdala como se merece. -

Observé a Dalila y le extendí la mano. Aunque dolorosa, la saludé en señal de un pequeño hola. Dalila sintió ahí por un momento, los minutos, específicamente 10 minutos. En ese tiempo todo quedó en silencio.

Poco a poco sentí como mis dedos eran más accesibles a la hora de moverlos. En ese momento entró Sukino, con una mano sostenía la pequeña Kiyu , y con la otra abría la puerta despacio, para no asustar a las personas adentro.

Adentro me vio, y en una banca pequeña se sentó muy cerca de la camilla. Tomó mi mano y la besó tan delicadamente que me sentí una reina. La pequeña Kiyu dormía plácidamente. Me acerqué y la abracé, en un susurro casi inaaudible le dije, muy ligero, “gracias”Se quedó atónita, le saludé, con una voz apagada y un poco ronca.

Dije - madre, ¿podemos ir a casa? Me siento mejor y quiero agradecer a la tía Suki por salvarme.- La última frase alerto a todos. Y solo miré inocentemente y reí. Después de unas horas entraron enfermeros, y una vez hicieron una revisión, me dieron una aprobación para irme a casa al siguiente día, todo el día fue cansado, revisiones, medicinas, pruebas médicas.

Me cansó hasta el último rayo de luz, cuando el sol se ocultaba, que ya dormida. Entonces, si se preguntan si desperté en Kiyu , la respuesta es no, que estaba tan cansada que tanto mi alma como mi cuerpo se agotó. Concilié el sueño y no podía despertar. Poco a poco por el paso de la noche y el paso de las horas el cansancio se desvaneció por completo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.