🥀🥀Eres tú🥀🥀
Dejé de taparme el ojo y mi alma se volvió a dividir en dos. Y así, como pasaba los días, cada día más genial, cada día me sentía más viva. Y así transcurría el tiempo, de cierto tiempo ni a mi alma para ver cómo todo se destrozaba o cómo ellos se destrozaban solo para tener a su fiel mascota a su lado, más bien dicho, es su pequeña, ahí no, tiene esclava.
Poco a poco todo era diferente, habían personas que me comenzaron a querer y les tomé aprecio, como el chico tímido de la caja o el chico de cabello esponjado y alto que repartía, o el jefe malhumorado y anciano. Ellos me hacían sentir viva, llena de confianza y me demostraban su cariño y amistad.
Un día como cualquier otro, estaba caminando, la diferencia es que me dieron el día libre. Iba caminando hacia el supermercado para comprar algunas cosas. Al pasar, vi un parque, me dejé llevar, las compras eran para después, sí, era así, pues puse la hora de compras, además aún tenía tiempo y fui al parque.
Casi estaba vacío, pero era muy bonito, transmitía paz infinita, eso me gustaba, y se encontraba un lago, un lago no tan grande, pero tampoco tan pequeño, ahí, ahí el lago era centro de atención y atraía miradas. Comencé a caminar alrededor de la laguna, en los recuerdos, en las pisadas, cada recuerdo venía en mi mente, los recuerdos de todo lo que ha sucedido.
Cerré mis ojos y seguí pensando que había sucedido durante las últimas semanas, sin darme cuenta, choqué con alguien y iba a caer al lago, pero antes de eso, un brazo rodeó mi cintura, un brazo cálido e impidió que me cayeran a aquel lago, donde todo podría comenzar a una nueva historia...
Sentí como el agua era fría. Se me erizaba la piel a escalofríos. Mi ropa estaba completamente mojada por el sudor y el miedo del agua.
Aún con el rubor en las mejillas, claramente intenté soltarme, pero por segunda vez casi caí al agua.
Entonces una voz, no tan gruesa pero tampoco suave, habló - Niña tonta, si te mueves te caerás. Pero si tanto quieres... adiós.- Y no dudó en soltarme del brazo. Y antes de caer, la llevé conmigo al agua, acabando las dos juntas.
Al abrir los ojos observé cómo me hundía. Intenté nadar, pero no sabía y solo me hundía más y más.
Poco a poco me rendí, cerrando los ojos, esperando mi tragedia, mi apreciada muerte. Mis pulmones comenzaban a llenarse de agua y mi cuerpo comenzó a hacerse débil. Todo se había acabado, o eso pensaba, hasta que sentí un pequeño golpe en la cabeza.
Me tomó de la cintura y me ayudó a llegar a la superficie. Me sentí de nuevo con vida y mis pulmones llenos de aire.
Abrí los ojos lentamente y la miré. No podía ser. Esa persona era la misma de hace un año, cuando salí del hospital tras salir del coma que me dio hace años por culpa de ese maldito accidente.
Solo escuché su voz enojada - Niña tonta, ¿acaso querías morir? ¿O por qué no nadaste? ¿O no me digas que le tienes miedo al agua y no sabes nadar?- Comenzó a reír a carcajadas, con burla, pero tenía razón en algo. Sí tenía miedo, porque me hacía recordar cuando me metían al agua sin dejarme salir, y tampoco sabía nadar.
Las palabras de ella no dolieron, pero me dañaron el orgullo.
Suspiré y dijo - Niña tonta. Como agradecimiento, ayúdame a buscar ropa seca. Esta está muy mojada y comienza a hacer frío, y de una vez te cambias tú también. Con esa ropa, te ves desagradable y en sí te comenzará a hacer frío.- Yo lo sabía pero no tengo suficiente para las dos. La única solución es invitarla a casa.
La miré y le dije - En primera, no soy una niña, tengo 18. Y en segunda, te invito a mi casa para agradecerte por salvarme y darte algo de ropa para que te cambies.-
Me miró de pies a cabeza con una cara burlona. Me examinó, pero yo no dije nada. ¿Qué podía decir?
- Eres mucho más menor que yo. Tengo algo que proponerte. Acéptalo y además te digo luego qué harás. Estoy muy aburrida.-
Entró a la casa, que casi estaba vacía. Ella me miró mucho. Solo chasqueé los dedos y me miró de nuevo.
- ¿Me das la ropa? Tengo frío.- Corrí hacia el pequeño mueble de madera y saqué la ropa. Era una camiseta negra y un pantalón ancho negro. Le entregué la ropa, pero no la miré, me dio mucha vergüenza.
Ella tomó la ropa - ¿Tienes un baño?- Le señalé el pequeño baño al lado de la sala.
Ella se fue a cambiar y yo me quedé sola en la sala. Aproveché ese instante para respirar, o más bien dicho, para suspirar. Esa chica me daba mucha curiosidad y se veía muy diferente de ser una persona normal. Además, la ropa de ella era ropa de marca. Pude darme cuenta por las etiquetas y el tipo de tela de la ropa.
- Vaya, vaya, al parecer tu ropa es barata, ¿no? Boba en serio. Tu departamento está muy vacío, supongo que debes trabajar en la cafetería de abajo, ¿verdad?- Me miró, pero mi mirada se desvió hacia su ropa. Era muy graciosa, no se parecía nada a su traje.
- Trabajo allí. Hace pocos meses me independicé y arrendé este departamento.-Me miró y después miró el lugar:- ¿Te escapaste de casa? Mmm... nadie dejaría que su hija viviera sin nada. Si no, dime, ¿en qué eres buena?-
No sabía lo que tramaba en realidad. - Al parecer sabes todo, ¿no? Me escapé de mi casa por cosas personales y soy buena en lo que sea.-
Me miró y sentía cómo me juzgaba - Vaya, qué bueno que sé todo solo con mirar a los ojos. Y en tus ojos veo algo tenso y triste, pero dime, ¿qué tan fuerte debió ser tu problema?-
- Mmm... desde hoy en adelante vas a ser mi mascota y obviamente te pagaré bien. Dime, ¿qué piensas? No importa el precio, solo dime que sí y trabajarás para mí.
La miré. ¿Pero quién se creía para tratarme como una mascota?
- ¿Cuánto será la paga?- Lo sé, tal vez debía negarme, pero necesitaba dinero. - ¿Por qué carajos me quieres tratar como un animal? ¿Pero qué te ocurre?-
- Cálmate, jovencita de 18 años, es que te veo...- suspiro -...triste y quisiera ayudarte un poco. Después de todo, la paga es buena. Tómalo como recompensa de la caída en aquella laguna. La paga será de 900 dólares al mes, ¿qué te parece? Si crees que es poco, puedo aumentar el precio. Lo único que debes hacer es ser mi asistente.-