HANNA
—¿Falta mucho, mamá?—
—Miralo, Hanna, en la pantalla, que seguro que aparece—
Cuando mamá está con el móvil es imposible que me responda bien, sin duda, TOP 1 de las cosas que más odio de ella, aunque la amo. Y de mi abuela no hablamos, cada viaje que hacemos en avión, un viaje más que siempre se queda dormida, la verdad que me encantaría tener su buena y fácil capacidad de quedarme dormida, además en estos días tan malos que he pasado, aunque ella siempre dice que eso es por la edad, que ya no está preparada para tantos viajes... En fin, tonterías, la edad es solo un número, mi abu está en perfectas condiciones.
—¡Ya estamos aterrizando, mamá! Cuántas turbulencias!—
—Despierta a tu abuela de mientras cariño—
Y como no, eso hice, y se despertó a la primera, para estar 10 horas dormida, la verdad.
—Ten cuidado Hanna, que aquí hay mucha gente cariño— Creo que mi abuela se cree que todavía tengo 10 años la verdad, pero es que ella siempre me verá como su pequeña Hanna.
—¡Claro abu! Tranquila que yo no pierdo—
Cuando nos bajamos, me quedé impresionada del paisaje, aunque estuvieramos en el aeropuerto, las vistas eran preciosas, eso sí, hacia mucha calor para ser septiembre la verdad.
Después cogimos un taxi para llegar a nuestra nueva casa.
—¡Guau mamá! No te equivocabas cuando decías que la casa era grande y moderna la verdad.—
La casa era súper grande y el jardín todavía más, todas las habitaciones eran muy grandes y muy bonitas, pero mi favorita, para variar, era mi habitación con todas mis cosas, sin duda, mamá y la abuela se habían asegurado de que me llegará todo en buenas condiciones, más las cosas nuevas, como el vestidor, el baño y el tocador.
—Mamá, ¿podríamos ir después a dar un paseo por la playa?—
—Claro, si quieres quedarte y descubrir todo lo que esconde está casa mientras la abuela y yo vamos a hacer la compra, te doy permiso.—
Sin dudarlo en ningún momento, dije que si, me encanta investigar las cosas nuevas, y me muero de ganas de ver cómo va a ser la playa donde podré surfear. Yo mientras me quedé ordenando las cosas que traía en mi maleta y, sin darme cuenta, mi madre ya había llegado, y ayudé a ella y a la abuela a ordenar todas las cosas en los muebles y en el frigorífico, porque quería terminar cuanto antes para ir a la playa.
—¿Queda algo más, mamá?—
—No cariño, ya si quieres podemos ir a la playa—
Cuando escuché ese no, fui a por mis cosas y bajé para ayudar a preparar las cosas a mi abu, ese NO fue gloria bendita para mí mente y oídos.
Y rapidamente fuimos a la playa. La verdad que vivimos más cerca de ella de lo que esperaba. Cuando llegamos, me quedé impresionada con lo bonita que era, con ese atardecer dulce y rojo, que quedó reflejado en mis ojos azules y en mi mente, esas olas chocando con la arena, el aire haciendo volar mis ondas rubias, esas gaviotas volando hacia el fondo del mar, aquella gran montaña llena de palmeras, era increíble, pero, a lo lejos, vi a un grupo de chicos y chicas surfeando, había uno que cogía las olas muy bien, como si fueran hojas de papel, solo sonreía con el pensamiento que en unos pocos de días, podría estar con ellos surfeando.
—Es preciosa,¿verdad?— Me preguntó susurrando mi abuela.
—Un sueño, Abu, estoy deseando coger esas olas con este gran atardecer—
Mi abuela rio suavemente con mi comentario, orgullosa de que me encantara California, sinceramente, me lo esperaba peor, pero tengo que decir, que creo que me he enamorado de esta playa, sus olas, y su atardecer. Tras estar 15 minutos observando y caminando por la playa, nos fuimos lentamente hacia casa, dando un paseo por nuestro nuevo vecindario.
Cuando llegamos, preparé la cena para las tres, porque mi madre y mi abuela estaban agotadas del viaje y de organizar toda la casa, lo que hice fue mi receta favorita y la única que se hacer, albóndigas en salsa con patatas caseras, e de decir que me salen para chuparse los dedos, y mi mami y mi abu opinaron lo mismo, agradeciéndome todo lo que he hecho por ellas hoy y por ser tan fuerte, según ellas, cualquiera no se va miles de kilómetros fuera de donde se crío, separarse de sus amigos, de mis tíos, primos... Y le doy la razón, no es nada fácil, me ha costado mucho irme y despedirme, pero la vida me da una nueva oportunidad para conocer a más personas y tener más amigos, y bueno, claro, mejorar mi técnica de surf, dicen que en California se encuentran las mejores playas, y muero de ganas de comprobar si es cierto.
Después de cenar, me despedí de mi madre y mi abuela y subí a mi cuarto para acostarme, porque estaba cansada, pero antes de dormir hablé con todos mis amigos y les conté que tal por California, se que es el primer día, pero los añoro. Después de estar una hora hablando con ellos, apagué mi móvil, la luz e intenté dormir, que claramente no pude, porque mi nueva cama y la cabecera estaban bastante duras, encendí la tele, y me puse una peli de Netflix, y mientras la veía, mi mejor amiga Leila me videollamó, y así estuve hasta altas horas de la madrugada, cuando vi la hora, me despedí de ella, y antes de que acabara la peli, me quedé dormida.
Editado: 15.01.2026