Un atardecer dulce contigo

CAPÍTULO 2: Mi segundo día en California

Me desperté a las 7 a.m, después de dormirme a las 3 a.m, en fin, que he dormido 4-5 horas, aunque esté muy cansada, voy a intentar ser algo más productiva, que, para quién no lo sepa, es uno de mis propósitos del traspaso a California, así que voy a intentar cumplirlo.

Hago la cama, bajo, y me hago el desayuno, que hoy es un café y una tostada de aceite, aguacate y jamón de York. Y mientras me hago el desayuno, se despertaron mi abuela y mi madre, así que les hice a ella también el desayuno.

—¿Cómo has dormido cielo?— me preguntó mi madre con delicadeza.

—Bien, solo que la cabecera y el colchón están todavía algo duros, pero son las consecuencias de comprarlos nuevos, ¿verdad?— le respondí yo, porque no le agradaría saber que me quedé hasta las 3 despierta.—Y tú abuela, ¿cómo has dormido?—

—Muy bien Hanna, la verdad que súper bien, gracias por preguntar— me respondió ella con cariño.

—De nada abu. Mamá yo ahora voy a bajar al gym, ¿recojo y friego algo?—

—No te preocupes Hanna, ya lo recogemos la abuela y yo—

Así pues me dirigí primero a mí habitación para cambiarme el pijama por un top deportivo, unas mallas cortas y mis zapatillas de deporte, ahora sí estaba lista para ir al gym.

Allí tuve que hacer mi rutina de los lunes, piernas y glúteos, algo dura, pero como bien se dice, "para presumir, hay que sufrir" y lleva toda la razón.

Cuando terminé, fui al baño de mi cuarto y me di una ducha, al terminar, me hice mi rutina diaria de pelo y cara. En el pelo siempre me pongo la mascarilla durante la ducha, y después me pongo el protector térmico, me paso la Dyson y me hago mis ondas, y por último, me aplicó un sérum en las puntas.

Y mi skincare matutino consta de doble limpieza, una bruma hidratante, un sérum anti imperfecciones e hidratante, un gel crema con ácido salicílico para imperfecciones y por último crema hidratante. Aunque después acabo maquillandome, me pongo gotas bronceadoras, corrector, bronceador y colorete líquidos, sello con polvos, y refuerzo el bronceador y colorete con sus respectivos formatos en polvo, tras ellos me pongo iluminador, rímel y gloss. Y esa sería mi rutina facial y de pelo, claramente, después, escojo mi ropa para el día y ya bajo con mi madre y mi abuela, las ayudo, hablo... Ellas de mientras están haciendo el almuerzo, hoy nos toca empanada, comida que me encanta, así que de paso las ayudé a hacer el almuerzo, creo que se nota que me encanta cocinar.

—Mamá, ¿damos después un paseo?— le pregunté.

— Que va, no voy a poder ir cariño, tú abuela y yo vamos a hacer las comidas para esta semana —

— Bueno no pasa nada, ya voy yo—

Así que después de almorzar, descansé en el sofá mientras veía una peli con mi familia, y ya cuando el reloj marcó las 17:30, me dispuse a dar un paseo por mi nuevo vecindario, y así, también, daba un paseo por la playa.

Cuando iba de camino a la playa, dando una curva, me choqué con una chica.

— ¡Perdona! Espera que te ayude a recoger tus cosas, es que soy muy torpe—

—No pasa nada, déjame que te ayude también— me dijo la chica.

—Um... Cosas de playa... ¿Vas para la playa?—

—¡Sí! ¿ Y tú?— respondió con entusiasmo.

—¡Sí! ¿Vamos juntas?— pregunté con nerviosismo.

—Claro, vamos, háblame de ti... Perdona, pero... No sé cómo te llamas— me preguntó.

—Hanna, me llamo Hanna.—

—Celeste, encantada de conocerte.— me dijo con una gran sonrisa.

—Igualmente— respondí yo.

Cuando terminamos de recoger, nos dirigimos juntas hacia la playa, y de mientras, íbamos hablando conociéndonos.

—Entonces, una nueva vecina en este barrio— me dijo ella.

—Pues sí— respondí yo con gran entusiasmo.

—¿Y qué deporte practicas?— me preguntó ella.

— Pues hago surf— respondí yo muy orgullosa de mí misma.

—¡Qué casualidad! ¡Yo también hago surf! ¿Te vas a apuntar a la escuela de surf de aquí?— me respondió felizmente con una gran sonrisa de ojo a ojo.

—¡Qué bien! ¡Claro, si ya estoy apuntada!— le dije mientras ella ya estaba pegando saltos de alegría.

—¡Qué flipada! ¡Vamos a poder ir juntas a las clases! Podemos quedar antes, dar una vuelta... ¡Y te presentaré a todos los que pertenecemos al club!—

—¡Claro!— complementé yo, pensando en que la primera amiga que conozco de California justo hace el mismo deporte que yo, ¡no suelo conocer a gente así!

Y así estuvimos hasta llegar a la playa, hablando del deporte y pasión que compartíamos, ella me hablaba de como es el ambiente y la mar en California, y yo le hablaba de mi experiencia en Cornwall, otra espectacular y conocida playa para practicar surf en Inglaterra.

Estábamos las dos muy entusiasmadas y contentas de habernos conocido, ya que es muy difícil compartir la misma pasión, sobre todo si es surf, y todavía más, si somos del mismo barrio y vamos al mismo club.

Cuando llegamos a la playa, ella me explicó maneras, técnicas y trucos para coger estas olas tan grandes de esta playa, mientras admirábamos de nuevo el atardecer en el mismo lugar que cuando vine ayer con mi madre y mi abuela, creo que jamás me aburriría de venir a ver el atardecer, y más en las playas de California, creo que se han convertido en nuevo lugar y momento del día favoritos, y más si son con la gente que más amo, aunque acabo de conocer a Celeste, creo que vamos a hacer muy buenas amigas, además, ella se ha comportado muy bien conmigo, y me ha hecho sentir más cómoda de lo que ya estaba.

—¿Te gusta verdad?— me preguntó Celeste.

—¡Pues claro que me encanta! ¿A quién no le gustaría?— le respondí yo calmada mientras veía el atardecer y las olas chocando contra la arena.

—No conozco a nadie que haya traído a esta playa que no le haya encantado, es que... Es la playa soñada para todo surfero.— me dijo ella emocionada mientras el aire chocaba sobre su cabello moreno y liso y sus ojos verdes que habían adoptado el color de la atardecer.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.