Un Bebé con el hombre Equivocado

Capítulo 13 —El siguiente paso

Silvana tuvo que lavarse el rostro dos veces.

El agua fría disminuyó la hinchazón de sus ojos, pero no borró la impresión de haber llorado. Frente al espejo, parecía haber envejecido durante la última hora.

Azoospermia.

La búsqueda había sido clara, pero no bastaba. Necesitaba saber si existía alguna excepción. Tampoco podía mostrarle a un extraño el nombre de Ernesto y el de la clínica.

Creó copias de las imágenes y colocó rectángulos negros sobre el nombre de su esposo, el número de expediente, el membrete de la clínica y la firma del médico. Solo dejó visibles la fecha, los valores y el diagnóstico. Guardó los originales en una carpeta protegida.

Solo entonces buscó un especialista que no tuviera relación con la clínica.

También necesitaba comportarse con normalidad hasta la consulta.

Cuando Ernesto regresó, Silvana estaba recostada con un libro abierto, fingiendo leer.

—¿Cómo te sentiste hoy? —preguntó él mientras dejaba el teléfono sobre una mesa.

Silvana volvió a verlo durante la inseminación, aceptando una muestra que no podía pertenecerle.

—Mejor. Ya no tuve ningún dolor.

La mentira le raspó la garganta. No había sufrido otro espasmo, pero no se encontraba bien.

—Me alegra escucharlo. —Ernesto se aflojó la corbata—. Mañana saldré temprano. Tenemos una reunión antes de la apertura del mercado.

—¿Volverás para cenar?

Ernesto tardó apenas un segundo en responder, pero Silvana percibió la pausa.

—Dependerá de cuánto se extienda la reunión.

Ella bajó la vista hacia el libro. La posible amante había dejado de ser la amenaza principal. Ahora temía algo mucho más grave que una infidelidad.

A la mañana siguiente consiguió una consulta. Dio su apellido de soltera y explicó que necesitaba comprender unos resultados ajenos. Durante el trayecto aún esperaba una explicación capaz de devolverle su vida anterior.

El médico la recibió al final de la mañana. Antes de entregarle el teléfono, Silvana comprobó que los datos permanecieran cubiertos.

—Necesito que me explique este informe —pidió—. No busco un diagnóstico ni un certificado. Solo quiero entender lo que significa.

El especialista observó las franjas negras que ocultaban la identidad del paciente.

—¿El estudio le pertenece a un familiar?

—Al esposo de la prima de una amiga —improvisó Silvana—. Ella no confía en la explicación que recibió y me pidió una opinión ajena a la clínica.

El médico no pareció convencido de aquella distancia, pero tampoco la obligó a justificarla.

—Puedo explicarle los términos. Sin la historia clínica completa, no emitiré una opinión médica sobre el caso.

—Es suficiente. —Silvana apretó las manos sobre el bolso—. Necesito saber si estoy entendiendo mal una palabra.

El especialista amplió las imágenes, comprobó los valores y se detuvo en el resultado.

—El estudio corresponde a un análisis seminal. El diagnóstico es azoospermia, lo que significa que no se encontraron espermatozoides en el semen analizado.

Escucharlo de otra persona resultó peor que leerlo en una pantalla.

Silvana entrelazó los dedos para detener el temblor.

—¿Un hombre con ese resultado puede entregar una muestra para una inseminación?

El médico dejó el teléfono sobre el escritorio.

—No una muestra seminal apta para una inseminación. En el material analizado no había espermatozoides, ninguno, que pudieran utilizarse para provocar un embarazo.

—¿Puede cambiar el resultado de un día para otro? —Silvana se inclinó hacia delante, aferrándose a la posibilidad—. ¿Podría entregar otra muestra poco después y que esa sí sirviera?

—Pueden realizarse nuevos estudios o intentar obtener espermatozoides mediante otros procedimientos, pero eso tendría que estar documentado.

Silvana abrió otra fotografía y señaló la fecha sin entregarle nuevamente el teléfono.

—Supongamos que la esposa fue inseminada después de este informe. A ella le aseguraron que utilizarían una muestra de su esposo y no le informaron de ningún procedimiento diferente.

El especialista la observó con mayor atención, aunque conservó la prudencia.

—¿Esa mujer está embarazada?

Silvana sintió que la pregunta le rozaba el vientre.

—Sí.

—La clínica tendría que demostrar si existió un procedimiento posterior y cuál fue el origen de la muestra. Este informe no es compatible con la versión de que emplearon una muestra seminal de ese hombre.

—¿Podrían haber utilizado la de otro?

—Sí, por supuesto, por eso existen los donantes anónimos, pero es una conclusión que yo no puedo establecer con estas fotografías. —El médico empujó el teléfono hacia ella—. La paciente debe solicitar la trazabilidad del material y las autorizaciones que firmó. Si nunca consintió una muestra de donante que no fuera su esposo, necesita asesoramiento legal antes de hablar con la clínica.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.