Narrador
Es una mañana fría de diciembre en el corazón de Limburgo. Emma camina por las calles empedradas de Maastricht, el aire está impregnado del aroma a speculaas y vino caliente. La ciudad brilla bajo una ligera nevada, pero ella apenas lo nota mientras se dirige a una cafetería local en la plaza Vrijthof, cerca del famoso mercado navideño.
En el interior del café, el ambiente es cálido y acogedor. Las paredes están decoradas con guirnaldas de acebo y luces doradas. Me sente junto a una ventana con vistas al mercado, intentando concentrarme en mi portátil, pero las risas y el sonido de villancicos me distraen constantemente.
Emma: (pensando)
Si otro grupo más canta 'Jingle Bells', voy a perder la paciencia. ¿No pueden poner algo que no sea Navidad por un día?
Mientras espero mi café, Clara me envía un mensaje de voz.
Clara:
¿Has pensado en Lucas? Me debes un favor por haberlo conocido. ¡Podrías invitarlo a una cita al mercado! Es el lugar perfecto para enamorarse en Navidad.
Suelta un bufido mientras envio una respuesta rápida:
-Clara, no sé si eres mi amiga o un duende en misión especial para arruinar mi tranquilidad.
Narrador
A pocos kilómetros de allí, en Valkenburg, Lucas está trabajando desde su apartamento minimalista. Desde su ventana, puede ver las colinas que rodean la ciudad, cubiertas de un polvo blanco de nieve. A pesar del paisaje encantador, está completamente inmerso en los planos de su último proyecto de restauración.
Mateo entra en la habitación con una bandeja de stroopwafels y un café con leche espolvoreado con canela.
Mateo:
¿Qué haces encerrado aquí cuando podrías estar disfrutando del mercado navideño? Tienen una pista de hielo este año.
Lucas:(Lucas levanta la vista brevemente)
No sé si recuerdas, pero no me gustan las multitudes?. O las luces intermitentes?. O la Navidad, en general.
Mateo:
Oh, lo recuerdo. Pero después de verte con la chica de la fiesta, pensé que tal vez había esperanza para ti.
Fruncí el ceño, pero antes de que pueda responder, Mateo añade:
Mateo:
Deberías ir a Maastricht. Tal vez encuentres algo más que vino caliente.
Esa misma tarde, decido hacer una pausa en mi trabajo y explorar el mercado navideño. Aunque siguo sin ser fanática de la Navidad, la curiosidad y el hambre me llevan a un puesto que vende oliebollen. Mientras doy mi primer bocado, escucho una voz familiar.
Lucas:
No esperaba encontrar a la Grinch de la fiesta en un lugar tan... festivo.
Gire rápidamente, encontrándome cara a cara con Lucas, quien sostiene un vaso de chocolate caliente. Está igual de sobrio que en la fiesta, con un abrigo negro que contrasta con la vivacidad del mercado.
Emma: (sonriendo con sarcasmo)
Bueno, me atrapaste. Estoy aquí solo por los oliebollen. Y tú, ¿qué excusa tienes?
Lucas: (encogiéndose de hombros)
Mi hermano insistió en que viniera. Estoy considerando escapar antes de que alguien intente ponerme un gorro de Santa.
Ambos compartimos una sonrisa ligera antes de que yo lo invite a caminar por el mercado, en parte por cortesía y en parte porque encuentro su compañía sorprendentemente tolerable.
Mientras caminamos, Lucas menciona casualmente lo insoportable que son las preguntas familiares durante las fiestas. Yo, recordando las insistencias de Clara, bromeo
Emma:
Si ambos odiamos esto, ¿por qué no nos ayudamos mutuamente? Fingimos ser pareja y nos libramos de las expectativas navideñas.
Lucas se detiene, claramente considerando la idea. Finalmente, responde:
Lucas:
¿Y cuál sería el beneficio? Además de evitar villancicos desafinados, claro.
Emma:
Para ti, menos preguntas de tu hermano. Para mí, menos discursos de Clara sobre el amor navideño. Es un ganar-ganar.
Lucas asiente lentamente, como si estuviera evaluando un contrato. Finalmente, extiende la mano.
Lucas:
"Trato hecho."
Ambos sellamos el acuerdo mientras el reloj de la plaza da la hora. Sin darnos cuenta, hemos parado justo bajo una rama de muérdago. Una pareja cercana nos señala y les dice entre risas:
"¡Es una señal! ¡Un beso bajo el muérdago!"
Lucas y yo nos miramos con la incomodidad palpable. Trato de romper el silencio con mi habitual sarcasmo:
Emma:
No recuerdo que esto estuviera en los términos del acuerdo.
Lucas:
Tómalo como un anticipo de nuestra gran actuación.
Él se inclina y me da un beso rápido en la mejilla, dejandome ligeramente sorprendida, pero sin protestar.
Narrador
con ambos caminando juntos hacia la salida del mercado, mientras las luces navideñas reflejan sus siluetas en la nieve. Ninguno de los dos lo admite, pero sienten que esta colaboración podría ser más interesante de lo que esperaban.