Narrador
Lucas aparece inesperadamente frente al apartamento de Emma una tarde fría de diciembre, con las manos en los bolsillos de su abrigo y una expresión despreocupada como siempre.
Lucas:
Pensé que podríamos hacer algo divertido hoy. Nada de reuniones familiares ni listas de reglas.
Observó a Lucas con recelo, pero finalmente accedo, intrigada. Minutos después de estar caminando hacia las famosas cuevas de Navidad de Valkenburg, uno de los lugares más mágicos de Limburgo. Las paredes de piedra están adornadas con luces y decoraciones, y los túneles rebosan de puestos que venden desde artesanías hasta dulces tradicionales.
Emma:
¿Así que esta es tu idea de diversión? Atraparnos en una cueva llena de gente comprando adornos navideños.
Lucas sonríe y, sin previo aviso, toma mi mano para guiarme a través de la multitud.
Lucas:
Confía en mí. Hay algo que quiero mostrarte.
Siento un ligero escalofrío, pero nose si es por el aire frío o por el contacto inesperado de Lucas.
Lucas me lleva a una parte menos concurrida de las cuevas, donde la iluminación es más tenue y las paredes están decoradas con murales históricos. En el centro de la sala hay un banco rústico, rodeado por pequeñas velas.
Lucas:
Aquí solía venir cuando quería escapar un rato. Es mi lugar favorito.
Me siento, sorprendida por el lado más vulnerable que Lucas me está dejando ver de el.
Emma:
No esperaba que alguien como tú tuviera un lugar secreto. Eres más… interesante de lo que pensé.
Lucas se sienta junto a mi, tan cerca que nuestras rodillas se tocan.
Lucas:
¿Alguien como yo? ¿Qué significa eso?
Emma:(sonrió inclinando la cabeza)
Alguien tan... controlado. Parece que siempre tienes todo resuelto.
Lucas:(suelto un suspiro, mientras veo las velas)
Tal vez, pero no siempre es fácil. ¿Sabes? A veces me siento atrapado en las expectativas de los demás. Mi familia, mis proyectos… A veces solo quiero desaparecer por un rato.
Lo observo en silencio, sintiendo una conexión inesperada. Finalmente, respondo:
Emma:
Te entiendo más de lo que crees. Por eso odio la Navidad. Es como si esta época del año te obligara a ser feliz, incluso si no lo sientes.
Lucas giro su cabeza hacia mi, sus ojos reflejando la tenue luz de las velas.
Lucas:
¿Qué te hizo odiarla?
Emma:(dudo un poco)
Mis padres se separaron cuando tenía 5 años, eso causó que mi madre nunca estuviera más presente en mi vida... así que me aleje de ella . Siempre he estado sola en estas fechas, y la única persona que me hacía compañía falleció hace 6 años en estas misma fechas. Fue la última vez que creí en toda esta magia. Desde entonces, he tratado de mantenerme ocupada, evitar las reuniones, todo eso.
Lucas, en un gesto casi instintivo, coloca una de sus manos sobre la mía.
Lucas:
Eso suena difícil. Pero... tal vez este año sea diferente, y no te sientas sola.