Al salir de las cuevas, guíe a Emma a un mirador cercano. La ciudad de Valkenburg se extiende bajo nosotros iluminada por luces navideñas y una luna brillante. La nieve cae suavemente, creando un silencio mágico.
Me quiere la bufanda y, sin decir una palabra, la envolvi alrededor del cuello de Emma.
Emma:
¿Qué estás haciendo?
Lucas:
No quiero que te congeles. Además, no puedo dejar que te dé un resfriado.
Emma ríe, un sonido que me parece extraño y hermoso a la vez.
Emma:
Gracias… aunque podrías haber traído una segunda bufanda.
Nos quedamos en silencio por un momento, mirando las luces en la distancia. Sin pensarlo demasiado, deslizo mi brazo alrededor de los hombros de Emma.
Lucas:
¿Sabes? Creo que eres más valiente de lo que crees. No cualquiera estaría dispuesto a fingir una relación y caminar por una cueva con un tipo como yo.
Emma, apoyándose ligeramente contra mi, murmura:
Emma:
Y tú no eres tan insoportable como pensé. Aunque todavía estoy pensando si te arrepentirás de esto.
Baje la mirada hacia ella, su rostro esta tan cerca que puedo ver los pequeños copos de nieve que caen en su cabello.
Lucas:
No lo creo.
Narrador
Por un momento, el tiempo parece detenerse. Emma siente que algo cambia entre ellos, algo más profundo que cualquier acuerdo que hayan hecho. Pero justo cuando parece que Lucas se inclinará para besarla, Emma se aparta ligeramente, fingiendo arreglar la bufanda.
Emma:
Será mejor que me lleves a casa antes de que cambie de opinión sobre este plan.
Sonrió, divertido, pero no insisto.
Lucas:
Como quieras, Grinch.
Narrador
Mientras caminan de regreso, ambos sienten que algo en su relación ha dado un paso adelante. Aunque ninguno lo dice, el calor del otro persiste mucho después de que se sueltan las manos al despedirse.