Un cometa caído del Sol

Un mundo extraño

10 días desde la caída.

9:41 AM, Lunes 20, agosto del 2192

El domingo nunca lo había sentido tan largo.

No importaba si su mente estaba en otro lado, sus pies siempre lo llevaban a la costa donde conoció a Myaló. La playa normalmente no era muy agresiva, siempre tranquila y las olas daban siempre dulces caricias a la piel, daba igual que tan cruel hubiera sido la persona. Sin embargo, el mar parecía más violento, con ahora una bandera amarilla en la arena que antes no estaba.

Cameron se aflojó la corbata cuando terminó la primera clase, había sido muy agotadora; los niños estaban más irritables y molestos que antes, llegando a ser insolentes. Caminó en piloto automático por los pasillos, ignorando algunos pequeños que lo saludaban o tan siquiera lo chocaran.

—Hey, ¿estás bien? —Cuando Cameron alzó la mirada, notó a la profesora de ciencias, una mujer algo más mayor que él.

—... La verdad no... ¿podemos hablar? —Cameron murmuró, la profesora lo observó por unos momentos antes de tomarlo del antebrazo y guiarlo a la sala de profesores.

—Por supuesto, venga, cuéntame. —Con eso, ella abrió la puerta y hizo que Cameron entrara primero, no había casi ningún docente adentro, ella fue a la pequeña cafetera y empezó a preparar un café negro. Cameron dejó caer su maletín en el sofá antes de desplomarse en el, sus manos se dirigieron a su frente mientras cerraba los ojos.

—... Desapareció un... un amigo mío, —Las manos de Cameron empezaron a masajear sus sienes, su amiga rápidamente se acercó con dos tazas de café y le pasó una a Cameron.

—¿Ese chico que encontraste en la playa?

—Sí... —Con un gesto de agradecimiento, Cameron tomo un sorbo del café, negro como siempre le gustaba.— Llevamos juntos menos de dos semanas y ya se siente rara la casa sin él...

—¿Quizás... él fue donde un amigo? — Sugirió ella, Cameron bufó.

—No, él no conoce a nadie...— Respondió, aunque él se enderezó en el sofa al recordar a ese oficial raro del otro día.

Ese encuentro con el oficial raro fue efímero, tanto que Cameron aún no le veía lógica, ¿era algún familiar de Myaló? pero si no se parecían en nada, ¿algún amigo? ¿por qué él tendría una foto de Myaló? la apariencia no parecía haber sido de la Tierra, más bien de algún planeta fuera del Sistema Solar, después de todo eran muchos habitables.

—En el sábado, conocí un chico que parecía conocer a Myaló, apareció como un policía, pero él no tenia placa.

—¿Policía sin placa? ¿qué te dijo? —la amiga se sentó al lado de Cameron, quien tomo otro sorbo del café en respuesta.

—... Sobre si conocía a Myaló, no hablamos mucho, de hecho, cuando le pregunté que había pasado con su placa se fue.

Ella se quedó en silencio por uno rato, aguantandose de decir un comentario sarcastico, Cameron estaba mal, se le notaba y ella no quería ser la persona que empeorará su ya mal humor.

—... ¿Ya lo reportaste como desaparecido?

—Ayer por la noche, —Cameron dejo la taza ahora vacía con un sonido seco.— ¿y si ese chico se llevó a Myaló?

—¡No digas eso! ¡quizás solo fue una coincidencia que él apareciera!

—¿¡Y si no lo es!? —Espetó Cameron, aunque rápidamente se llevó una mano a su frente.— No tengo ni puta idea de donde está y ese chico parecía estar buscando a Myaló, ¿¡cómo quieres que no me preocupe!?

—¡No te estoy diciendo que no te preocupes! ¡te estoy diciendo que no seas tan pesimista! —Corrigió ella, soltando un suspiro antes de ponerle su mano en su hombro.— Se que él te preocupa, pero no quiero que pienses tan mal, quizás él salió a la playa y se perdió, o conoció a alguien...

Cameron se quedó en silencio antes de asentir levemente.— Quiero otro café...

─────────────

El auto parecía percibir el mal humor de Cameron, quién pisaba el acelerador como si no funcionara, conduciendo como maniaco por las calles arenosas hasta su cabaña. El motor rugía más de lo normal, probablemente por el esfuerzo de los antiguos componentes.

Cuando él llegó a la cabaña después de lo que parecía una eternidad, Cameron dejó caer su cara al botón de la bocina, el beep resonó por todo su hogar que probablemente haya despertado a una familia de pájaros.

—Mmghh... ¿que con el ruido? —Cameron levantó la vista de inmediato a esa voz, suave como la brisa y tierna como un pan dulce.

Al levantar la mirada, vio al rucio parado en la puerta del hogar, parecía haber despertado hace poco de una siesta, llevando la ropa que Cameron le habia pasado para que se cambie. Ante la vista, Cameron bajó de golpe del auto, casi corriendo a Myaló. Lo atrapó en sus brazos antes que el rucio pudiera decir algo más, lo atrajó hacía su pecho y lo mantuvo asi por lo que pareció poco tiempo para Cameron, pero una eternidad para Myaló.

—¿E-eh? ¿qué pasó? —Murmuró el rucio, tratando de apartarse, pero Cameron solo apretó su abrazo en respuesta.

—¿¡Cómo que "qué pasó"!? ¡Desapareciste durante todo el fin de semana! —Siseó, Myaló podía jurar que el cuerpo ancho de Cameron estaba temblando.

—Cameron... —El rucio dudo por un momento antes de apartarse con más firmeza del abrazo, a regañadientes, Cameron se apartó y miró finalmente a Myaló. —... Yo nunca me fui.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.