Un Corazón De Oro

Capítulo 1

El sonido del teléfono me despertó de un profundo sueño, palpe las sábanas a mi alrededor en su búsqueda.

— Hija llevo horas llamándote, son las dos de la tarde, recuerda que tenías una cita a las cuatro.

Suspiré enfadada, mi madre insistía en que la mejor opción para mí era conseguir un esposo, tonterías pensé. 

— Ya lo sé mamá, te había mencionado que no iría. 

Era demasiado joven, pero mis padres insistían en casarme. Algo que odiaba de el estatus economico de mi familia, encontrar a alguien adecuado, en pocas palabras con mucho dinero y lograr que te de una sortija.

— Abre la puerta, te compré un vestido favorecedor, debes lucir espectacular para David.

Baje con pereza las escaleras, al abrir la puerta ahí estaba Anna con un despampanante vestido de cóctel negro. ¿Quien diablos era David?

— ¿Enserio mamá? ¿Quieres que consiga esposo o una aventura?

Me lanzó una mirada desaprobatoria evidenciando que mi comentario no era gracioso en absoluto. Pero respondió 

— Bueno a tu edad cualquiera de los dos resultados es bueno.

Gracias, madre por recordarme que tal vez, muera sola o con un par de gatos.

— Ana solo tengo veinticinco años, estoy en plena juventud, déjame disfrutar mi vida. 

— Hija no tienes vida social, solo estas en casa viendo series de televisión y comiendo frituras.

Mariane planeaba negar su descripción, pero justamente en la mesa del lobby frente al televisor había una bolsa de papitas, un refresco a medio beber y una caja de pizza. En su defensa, había días en los que cocinar era demasiado difícil.

—Claro que no, ya estoy saliendo todos los días con las chicas de la universidad. Antes prefería estudiar y mira me titulé con honores.

Dije señalando con orgullo la placa honorífica. 

— Mariane deja de poner excusas, David es un amigo de la carrera y heredero de la prestigiosa marca de vino Green Moon de industrias Roux. 

Murmuró mi hermana Amber saliendo de entre las sombras. Su aspecto pulcro como de costumbre, rubia, alta ya sabes, el tipo de chicas que no puedes evitar mirar.

— ¿Tu qué haces aquí? 

Mire con reproche a mi madre, sabía que no me llevaba del todo bien con Amber. Solo venia a presumir su exitosa carrera como modelo y el papel de hija adorada de mi padre.

— Cariño Amber siempre se encarga de ponerte guapa, este día no iba a ser la excepción.

Sabía que ninguna de las dos me dejaría escapar, así que termine enfundada en un ajustado vestido, con mis mejillas rosadas. Mi madre Anna junto con Amber me sacó a empujones del departamento, estaba lista para una tarde de tortura. 

Al bajar un auto del año se detuvo frente a mí. Era un automóvil bonito, negro lustroso, de él salió un hombre mayor con un atuendo elegante el cual me saludo con un asentimiento, para después abrir la puerta trasera. 

Dentro del auto se encontraba un joven rubio con piel bronceada, vestía un impecable traje de Armani junto con unos mocasines, el clásico joven de la socialite. 

Me lanzó una sonrisa resplandeciente y beso mi mejilla. 

— Hola Mariane es un gusto, me presento David Roux. 

— Hola David, gusto en conocerte. Y dime ¿qué tienes en mente para el día de hoy? 

Aunque me había negado a la cita, a la que mi madre y hermana me habían arrastrado, no olvidaba mis modales, David no se merecía un desplante de mi parte.

— Dejaré el misterio un poco más.  Me miró con emoción mientras le indicaba al hombre mayor que continuase el camino. 

Trague con nerviosismo, las sorpresas no eran mis favoritas me gustaba estar preparada, sentirme en control. 

— Descuida, lo descubrirás en un momento.

No estaba contenta con la situación, pero, David no tenía la culpa de que mi familia me presionara para caer en los brazos de algún hombre. 

David notó mi incomodidad por lo que contestó mis dudas

—Mariane el día de hoy, te daré un tour por los locales comerciales en los que se vende el vino de la familia. 

Lo primero que salió de mi boca fue

—Muy bien, pero ¿acaso quieres embriagarme? 

Me miró con diversión insinuando muchas cosas, pero solo se decidió a reír. 

—Bueno para tu información soy buena catadora de vinos —. Le mostré mi mejor sonrisa, aunque evidentemente estaba mintiendo. El alcohol no solía llevarse del todo bien con mi sistema, eso por no decir que terminaba vomitando después de tres copas.

 

Llegamos a un restaurante de moda en la ciudad, tenía un ambiente romántico había muchas parejas disfrutando de costosos y pequeños platillos. 

El mesero nos condujo a una mesa apartada con vistas a Central Park. 

David me miró sonriente sabía que quería decir muchas cosas, pero lo mantuvo para sí mismo. 

— Ordene antes de llegar, espero no te moleste.

En ese momento entraron los camareros con diversos platos, que se veían deliciosos, pero, si me molestaba que tomaran decisiones sin mi opinión en cuenta.

Espere hasta que el último camarero se retirara para decir

—En realidad sí, sí me molesta, aún si fue con una buena intención siempre debes de considerar a la otra persona.

—Disculpa Mariane, me parecía un buen gesto, cuando salgo con Amber siempre pre ordeno, costumbre supongo.

Amber. ¿Porque saca de tema a Amber? El hecho de que este en una cita conmigo, pero mencione a otra chica aún si es mi hermana, le quitaba puntos.

— Entonces, ¿sales mucho con ella?

Dije mientras tomaba una porción de pasta con mariscos. Deliciosa. 

—Si, la mayoría del tiempo salimos, somos buenos amigos. 

Tomo un sorbo de su vino.

— Que bien, Amber es muy guapa. Sin duda salir con ella siempre es divertido.

Me observo con extrañeza, y después soltó una sonora carcajada.

— Si insinúas que me gusta o algo así, estás equivocada, le tengo mucho cariño, es como una hermana para mí, además de que no es mi tipo.




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