¿Por qué es tan difícil?
No entiendo ni mis actitudes, y mucho menos las de él.
No sé qué quiero.
Si lo supiera, simplemente no estaría hablando con él.
Algo está pasando, pero ¿será que eso tiene un nombre?
Nunca le diría que acabo de descubrir que mis sentimientos por él siguen intactos.
Me siento como esa niña pequeña que ansiaba que llegara Navidad para ir a casa de la abuela y poder verlo.
Tratarlo como un simple primo siempre dolió, pero no puedo hacer nada cuando tengo en claro que él no quiere lo mismo que yo.
Aunque parezca lo contrario.